Your browser doesn’t support HTML5 audio
El arquitecto e investigador del patrimonio arquitectónico de los salesianos, Rinio Brutomesso se encuentra en la Patagonia recabando información y visitando las obras construidas por el padre Juan Bernabé.
Durante su visita a Río Gallegos, el autor de “Los salesianos en el fin del mundo” estuvo en los estudios de Radio LU12 AM680, donde se refirió al objetivo de su trabajo.
“No hago grandes distinciones entre la Patagonia Argentina y la Patagonia chilena, para mí es un solo territorio con su distinción. Es importante entender que esta región tiene una gran una gran historia y puede ser que no conozcamos toda la historia porque para nosotros, empieza con el primer hombre occidental que llega, pero mucho antes había una historia y eso es importante porque a veces hay alguien que eso, lo niega”, señaló el investigador italiano.
En particular, manifestó: “Esta historia, esta región, me fascina desde hace mucho tiempo, hace muchos años que vengo por acá. Me di cuenta que es una gran ciudad, con un paisaje maravilloso, esta conexión con el agua de río y luego, más allá, el océano, me encanta. Ahora, estoy aquí con un objetivo bien preciso, a través de la red de contactos que me han armado unos amigos, para ver de forma detenida los edificios hechos por el padre Bernabé“.
Obras en la capital
En Río Gallegos, el padre Bernabé construyó la catedral “Nuestra Señora de Luján”, hace 126 años y el edificio del Instituto María Auxiliadora, hace 125.
“Una cosa es ver un edificio desde afuera, tomar una foto y otra cosa es entrar, recorrer, que te expliquen porque desde afuera, el edificio parece bastante simple, pero al interior es un mundo. Me parece que esto siempre ha sido un poquito la filosofía del padre Bernabé, construir esa iglesia, ese colegio como un espacio para que la gente que esté allí se pueda encontrar bien”.
Brutomesso tenía pendiente poder visitar la catedral y sobre la experiencia, compartió: “La primera impresión ha sido la de entrar en un lugar de una fuerte intimidad, esa cosa de tener esta madera tan cuidada, este color, el material, de manera que la comunidad que allí se reúne puede estar bien”.
Recordó además lo que significaron las obras en el contexto de aquéllos años. “Nosotros tenemos que pensar que la situación de hace 150 años era un poquito peor. He leído cartas tanto de los salesianos como de las hijas de María Auxiliadora que enviaban a sus parientes en Italia y les decían que los primeros días cuando llegaban, hacía un frío atroz. Siempre tenemos que pensar cuáles eran las condiciones meteorológicas de aquél tiempo“.
“Las primeras llegadas aquí eran auténticos héroes, es un epopeya que hay que respetar y estudiar”, marcó.
Reconocimiento
Brutomesso, quien describió al padre Bernabé como “el brazo operativo de monseñor Fagnano”, señaló que “en Italia nadie lo conoce y por eso para mí también es un deber entre arquitectos para que en Italia se pueda conocer su obra, pero aún más la persona porque detrás de esto o antes de ser arquitecto era un hombre multifacético, de un carácter de alguien a quien hoy definiríamos como un manager. Hasta ahora en lo que se ha producido sobre él en términos de literatura, se ha hablado siempre de sus arquitecturas, quiero hablar de su arquitectura, pero también del hombre y a través de él, darle las gracias, con un poquito de retraso, a lo que hicieron en aquél tiempo”.
“Estamos hablando de hombres y mujeres, aquí el papel de las mujeres ha sido fundamental, en particular en este primer diálogo con los indígenas. Se sabía que entre las mujeres, las religiosas y las indígenas, había más facilidad y eso facilitaba luego también un diálogo entre los hombres”, sostuvo y añadió “en este sentido, valorar el gran trabajo realizado en un momento de gran dificultad en esta parte del mundo en la que era muy complicado vivir y sobrevivir“.
El arquitecto adelantó que su hoja de ruta, además de incluir a Puerto Santa Cruz, llegará a Río Grande.
“La idea de Fagnano ha sido de crear dos misiones, una en la isla Dawson, el tema era intentar salvar a los indígenas porque los primeros capitalistas, los terratenientes que llegaban habían empezado efectivamente a eliminarlos y por eso la idea del padre Fagnano era de encontrar lugares para proteger a estos indígenas. La otra misión era cerca de Río Grande en la misión de la Candelaria, allí todavía persiste una estructura, la vieja iglesia hecha por el padre Bernabé y yo quiero visitarla”.
Finalizando, Brutomesso manifestó: “El futuro de la Patagonia tiene que respetar lo que ha sido el el pasado. Luego, interpretarlo, crearlo siempre con más modernidad, pero sin perder la identidad de lo que ha sido el pasado”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

