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Javier Chaves (51) cuenta las horas que faltan para este sábado cuando desde el Aeropuerto Internacional “Piloto Civil Norberto Fernández” aborde el vuelo de LATAM con destino a las Islas Malvinas.
Salió desde Bolívar el 29 de diciembre y llegó a Río Gallegos hace una semana, todo el recorrido lo realizó en bicicleta y pedaleó aproximadamente 2400 kilómetros. “La vuelta va a ser de la misma manera”, adelantó en los estudios de Radio LU12 AM680.
Sobre qué lo motivó a realizar la travesía “Bolívar-Malvinas, dejando la huella”, contó que “es un viaje pendiente que teníamos con mi padre, él ya falleció, ahora es en memoria de él. Pero este viaje cambió rotundamente cuando me encontré con Miguel Esterlich, un veterano de Malvinas”.
El veterano le entregó una bandera y una chaqueta y le pidió que si es posible, las deje en las islas.
El sentido del viaje, reafirmó, ahora “es por los veteranos y por la causa Malvinas, para que las Malvinas no se olviden”.
A medida que pasan las horas, el único detalle pendiente es la confirmación del hospedaje en las islas “porque si no tenés hospedaje, no podés viajar”. En este sentido y ante las dificultades que han ido surgiendo, lamentó la poca información que existe sobre los requisitos para viajar a las islas.
Además, dio a conocer que en el último puerto en Ushuaia, pedirá permiso a las autoridades para poder izar una bandera que le dio un veterano.
La ruta
A más de un mes y medio del inicio de la travesía, Chaves mencionó que en su hoja de ruta buscó unir dos ciudades por día. “Me han tocado distancias muy largas. La primera distancia larga que hice fue de San Antonio Oeste a Puerto Madryn, son 262 kilómetros, salí a las 03:30 y llegué a las 18:30 más o menos”, ejemplificó.
En el camino, el clima lo ha sorprendido “en todos lados, venía de 36° en Bolívar, después en Chubut, 42°” y adentrándose en el sur se fue encontrando con el viento.
“El transporte mas grande es el que más te respeta”.JAVIER CHÁVES
“Me gusta mucho la naturaleza y quedé impactado. Es tan extensa la Patagonia, tiene tanto para darnos… Es tan linda la Patagonia, hay que mantenerla y cuidarla”, sostuvo Chaves, quien de profesión es técnico paleontólogo.
En cuanto a las rutas, observó que en general están en buen estado, exceptuando algunas partes. Además, destacó el gesto de los conductores: “El transporte mas grande es el que más te respeta, el que frena, el que se abre, el que te espera, el que te alienta, no toca bocina, no te apura, son muy solidarios“.
Durante la travesía, además de descubrir la región, tuvo la posibilidad de conocer a veteranos de diferentes localidades y cómo se vive el sentimiento por Malvinas en el sur. “Me ha ido cambiando el pensamiento, lo que voy viviendo día a día, es muy enriquecedor, voy conociendo la historia real”, comentó.
A través de los relatos de cada veterano que conoció en el camino, Chaves tendrá la posibilidad de vivir su visita a las islas de otra manera. “Lo voy a poder revivir desde el relato de quienes vivieron esa situación, lo que me ha venido contando cada veterano”, agregó.
“Mi meta es llegar a Malvinas para cumplir la promesa de mi padre y para honrar la causa y a todos nuestros veteranos que no están y a los que están”, manifestó y en este sentido, remarcó la importancia de “que los valoremos más. Son seres humanos como todos, pero démosles un valor agregado que no sean uno más de la sociedad”.
“El viaje me genera muchas emociones, no solamente es ir a Malvinas, es poder vivir, sentir, experimentarlo, por lo menos climáticamente”, expresó pensando en lo que habrán vivido quienes en 1982 estuvieron en la guerra.
Finalizando, consideró que Malvinas “es una herida que esta abierta y que está sangrando. Creo que para mí va a ser un antes y un después”.
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