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Celeste Constanzo y Sergio Benítez, padres de Lucía Benítez, una niña de 9 años con parálisis cerebral y dependencia de oxígeno, relataron a Radio LU12 AM680 la situación que atraviesa su hija y solicitaron a la Caja de Servicios Sociales (CSS) que garantice las prestaciones indicadas por los especialistas del Hospital Garrahan.
La familia permanece en Buenos Aires desde el 16 de marzo, cuando Lucía fue derivada para ser evaluada ante una posible intervención quirúrgica por una escoliosis severa. Tras una junta médica realizada este mes, los profesionales determinaron que la operación implicaba un riesgo elevado y recomendaron priorizar su calidad de vida y la continuidad de los cuidados.
El objetivo inicial de la derivación era evaluar una cirugía de columna debido al grado de avance de la escoliosis, que ronda el 90% y genera una compresión sobre distintos órganos.
“El 5 de agosto tuvimos el ateneo, lo cual llevó todo el día casi. Es como una internación de la nena y una rotación de todos los especialistas para ver si está para la cirugía”, señaló Celeste.
La madre de la pequeña indicó que durante esa jornada se presentaron representantes de la Caja de Servicios Sociales. De acuerdo con su relato, uno de ellos intentó ingresar al ateneo y mantuvo un tenso intercambio con los profesionales y la familia.
“Fue una asistencia social y un auditor médico. Dicen que este señor fue con intenciones de ver el tema de la salud de Lucía, lo cual es totalmente mentira”, manifestó, al tiempo que lamentó: “Nos pidió explicaciones sobre por qué generaba tantos gastos y dijo que llevábamos varios meses en Buenos Aires”.
La evaluación médica y el riesgo de la intervención
En otro tramo de la entrevista, Sergio explicó que la junta médica se desarrolló durante varias horas. “La evaluaron desde temprano, aproximadamente desde las 7 hasta las 11:30. Después se reunieron los profesionales y debatieron el caso. Finalmente nos dieron un panorama distinto al que esperábamos”, expresó.
A propósito, indicó que los médicos consideraron que la intervención presentaba un riesgo elevado debido al estado de salud de la niña.
“Hoy mi hija es oxígeno dependiente, está todos los días con una mochila de oxígeno o un tubo de oxígeno. Pero, saliendo de esa cirugía, podría haber llegado a quedar directamente con un equipo respiratorio constantemente y no estamos dispuestos a arriesgar tanto”, aseveró.
Según relató, la indicación del equipo del Hospital Garrahan fue priorizar el bienestar de la niña: “La sugerencia de los médicos fue tratar de darle la mejor calidad de vida posible”.
El pedido por las terapias y la asistencia permanente
A partir de la recomendación médica, Celeste destacó la importancia de mantener las terapias indicadas para Lucía. Detalló que, pese a su edad, todavía puede trabajar aspectos relacionados con la movilidad y el control corporal.
“Las terapias son fundamentales. Lucía tiene 9 años y todavía es una niña, por lo que sus huesos mantienen cierta flexibilidad. Es importante que se cumpla el trabajo terapéutico para evitar el dolor y que su cuerpo se acalambre o ponga duro”, comentó.
La madre también contó que su hija había “logrado sostener la cabeza”, sin embargo “actualmente perdió ese sostén cefálico. Hoy, independientemente de la posición en la que la coloquemos, no logra levantarla”, precisó.
Por este motivo, la familia pide al Gobierno de Santa Cruz que se mantengan las prestaciones solicitadas por los especialistas. “Se trata de kinesiología respiratoria tres veces al día, kinesiología motora tres veces por semana, fonoaudiología tres veces por semana y enfermería durante las 24 horas. El acompañamiento que tiene que tener nuestra hija es ese”, cerraron.
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