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La psicopedagoga María Elba Díaz anunció en una entrevista con Radio LU12 AM680 el comienzo de “Pensar Futuro”, un proyecto de orientación vocacional y ocupacional comunitaria destinado a adolescentes y jóvenes que se encuentran en la etapa de definir su futuro académico y laboral.
Durante la entrevista, Díaz explicó que la adolescencia representa un momento clave de transición, especialmente por el paso de la educación secundaria a estudios superiores o a la incorporación de nuevos roles ocupacionales. En ese contexto, sostuvo que la orientación vocacional cumple un papel fundamental para acompañar a los jóvenes en la construcción de decisiones responsables e informadas.
“Es un momento crítico de cambio. De cómo los adolescentes enfrenten y elaboren ese proceso dependerá, en gran medida, su desarrollo posterior”, señaló.
La especialista remarcó que el objetivo principal de la orientación vocacional no es indicar una carrera determinada, sino ayudar a cada persona a conocerse mejor, identificar sus intereses, deseos y capacidades, y construir su propio proyecto de vida.
En ese sentido, advirtió sobre la influencia que muchas veces ejercen los mandatos familiares o sociales. “A veces existen tradiciones familiares o ideas instaladas sobre qué se debe estudiar. Sin embargo, la elección tiene que responder a los intereses genuinos de cada joven”, afirmó.
Díaz explicó que la adolescencia es una etapa marcada por cambios permanentes, búsquedas e identificaciones, lo que suele generar incertidumbre al momento de decidir una carrera. Por ello, consideró necesario brindar espacios de reflexión y acompañamiento que permitan a los jóvenes explorar distintas alternativas antes de tomar una decisión.
Una propuesta de extensión universitaria
La iniciativa se desarrolla en el marco de actividades de extensión de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), en articulación con el Centro Integrador Comunitario N° 3 de Río Gallegos.
La profesional comentó que anteriormente impulsó proyectos destinados a madres de niños pequeños, infancia y adultos mayores, por lo que este nuevo espacio busca atender una franja etaria que presentaba una demanda específica vinculada a la construcción de proyectos personales y ocupacionales.
El programa contempla encuentros grupales estables, divididos en dos grupos que funcionarán en días diferentes. Según explicó, la modalidad grupal favorece el intercambio entre los participantes y enriquece el proceso de autoconocimiento.
“Existe la fantasía de que alguien puede hacer un test y decirte qué estudiar. La orientación vocacional es mucho más que eso. Es un proceso que incluye etapas de autoconocimiento, exploración de áreas de interés, búsqueda de información y toma de decisiones”, detalló.
Otro de los aspectos que aborda el proyecto es el acceso a la información sobre las distintas ofertas académicas disponibles tanto en Río Gallegos como en otras localidades.
Díaz señaló que los jóvenes analizan no sólo sus intereses, sino también las posibilidades concretas de acceder a determinadas carreras, teniendo en cuenta las particularidades geográficas de la provincia y la disponibilidad de propuestas educativas.
“Los estudiantes necesitan conocer qué opciones existen, cuáles se dictan en la ciudad y cuáles requieren trasladarse. La elección también implica evaluar las posibilidades reales de concretar ese proyecto”, indicó.
El rol de las familias
Consultada sobre el papel de los padres, la psicopedagoga consideró que el acompañamiento familiar resulta determinante para que los jóvenes puedan transitar esta etapa con mayor seguridad.
“Lo importante es alentarlos, creer en ellos, apoyarlos y ayudarlos en todo lo que esté al alcance de la familia. Cuando la elección surge de una decisión propia, generalmente el recorrido académico resulta mucho más satisfactorio”, expresó.
Asimismo, explicó que la identidad vocacional está estrechamente vinculada con la construcción de la identidad personal, un proceso que suele consolidarse hacia el final de la adolescencia.
“Se estima que alrededor de los 17 o 18 años la personalidad comienza a estar más afirmada y las identificaciones más consolidadas. Por eso es habitual que muchos jóvenes lleguen al final de la secundaria preguntándose qué hacer con su futuro”, sostuvo.
Finalmente, Díaz destacó que el propósito de estos espacios es acompañar a los adolescentes en la búsqueda de respuestas propias. “La idea es que puedan indagar, descubrirse y elegir por sí mismos. Cuando eso sucede, el objetivo está cumplido”, concluyó.
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