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El sueño mundialista de Leonardo Fernández todavía no termina. El vecino de Río Gallegos, que días atrás cumplió el anhelo de presenciar la semifinal entre Argentina e Inglaterra en Atlanta, ahora se prepara para vivir otro momento inolvidable: viajará a Nueva York para acompañar a la Selección en la final del Mundial 2026.

En diálogo con Radio LU12 AM680, Fernández contó que actualmente se encuentra en Orlando junto a una amiga riogalleguense radicada en Estados Unidos y reconoció que todo lo que está viviendo supera cualquier expectativa. “Nada se va a igualar. A partir de ahora todo va a quedar más chico. Fue un sueño cumplido y algo irrepetible”, expresó.

Un viaje que comenzó hace años

Leonardo explicó que esta aventura no fue producto de la casualidad. Detrás del viaje hubo entre seis y ocho años de ahorro, además del apoyo de familiares y amigos que hicieron posible concretar unas vacaciones largamente planificadas. “Durante muchos años no me fui a ningún lado para poder estar acá“, contó.

El riogalleguense Leonardo Fernández, dentro del estadio de Atlanta.

Tras la clasificación de Argentina a la final, una nueva oportunidad apareció de manera inesperada. Según relató, una agencia de turismo de Río Turbio decidió ayudarlo luego de seguir su historia en los medios y en las redes sociales.

La empresa le consiguió un voucher con pasajes y alojamiento, lo que le permitirá viajar hasta Nueva York para vivir la previa de la final. “Gracias a ellos voy a poder viajar. La idea es estar en Nueva York, conocer la ciudad y vivir el partido allá. Si conseguimos una entrada, será increíble; si no, lo veremos desde Times Square, donde habrá una pantalla gigante. Ya eso es fantástico“, afirmó.

La odisea para ver Argentina-Inglaterra

Fernández también recordó cómo consiguió ingresar al estadio de Atlanta para presenciar la semifinal. Inicialmente tenía previsto viajar únicamente para disfrutar de sus vacaciones, pero la posibilidad de asistir al encuentro apareció sobre la hora.

Gracias a que le regalaron los pasajes en colectivo desde Florida hasta Atlanta, emprendió un viaje de 18 horas con la esperanza de conseguir una entrada.

Tras 15 horas intentando comprar un ticket, finalmente logró adquirir uno que costó 2.000 dólares. “Hasta que no pasé los molinetes no podía creer que estaba adentro. Fue algo surrealista”, recordó.

Una de las historias que subió en los últimos días Fernández desde Estados Unidos siguiendo a la Scaloneta.

El esfuerzo económico fue enorme. “No tengo un peso más, pero gracias a la familia que me está hospedando y dándome de comer pude hacerlo”, confesó.

Entre lágrimas y una tribuna llena de ingleses

El riogalleguense relató que comenzó a emocionarse incluso antes de ingresar al estadio. “Cuando vi el estadio de lejos empecé a llorar y no paré más. Era un sueño que tenía desde chico”, dijo.

Sin embargo, reconoció que durante gran parte del encuentro vivió momentos de tensión al estar ubicado en un sector ocupado mayoritariamente por simpatizantes ingleses. “Me tuve que aguantar las cargadas cuando Argentina iba perdiendo. No quería tener ningún problema. Después llegaron los goles y fue una locura. Gritábamos solamente un norteamericano fanático de Messi y yo, rodeados de ingleses”, recordó entre risas.

La bandera de su Gym y con Río Gallegos y Santa Cruz bancando en el estadio.

“Tengo mucha confianza”

Pensando en la final, Fernández aseguró que confía plenamente en el equipo de Lionel Scaloni. “Voy reconfiado. Sé que Argentina va a jugar muy bien. Dios dirá quién levanta la copa, pero creo que se puede dar un gran partido”, sostuvo.

Aunque todavía no consiguió una entrada para el encuentro decisivo y los valores superan ampliamente sus posibilidades económicas -algunas superan los 7.000 dólares, según comentó-, remarcó que ya se siente un privilegiado. “Voy a estar en una de las ciudades más importantes del mundo alentando con millones de personas. Estoy feliz y agradecido por todo lo que me está pasando”, concluyó.

La historia de Leonardo Fernández, surgido del barrio 366 Viviendas de Río Gallegos y apasionado por el fútbol desde niño, se convirtió en uno de los relatos santacruceños más emotivos alrededor del Mundial: el de un hincha que, después de años de sacrificio, logró cumplir el sueño de seguir a la Selección Argentina en el escenario más importante del fútbol mundial.

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