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El histórico inmueble donde funcionaba el Bazar Doña Ana, ubicado en la esquina de las calles Zapiola y Corrientes de Río Gallegos, se puso en venta. La propiedad perteneció al comerciante Vicente Maillo, cuyo asesinato, ocurrido en noviembre de 2017, conmocionó a la capital santacruceña y se convirtió en uno de los casos policiales más resonantes de la provincia.
El local, que durante décadas formó parte de la actividad comercial de la ciudad, quedó asociado para siempre con el crimen de Maillo, quien fue asesinado mientras dormía en la planta alta de su vivienda, situada sobre el comercio.
La posibilidad de disponer del inmueble llega después de un extenso recorrido judicial, tanto en el ámbito penal como en el civil. Las resoluciones permitieron avanzar sobre la situación patrimonial de la víctima y determinar quiénes tenían derecho a recibir sus bienes.
Un crimen que conmocionó
El 16 de noviembre de 2017, Vicente Maillo fue encontrado sin vida en su habitación. Tenía 62 años y había recibido tres puñaladas. En un primer momento, se intentó presentar el hecho como una entradera, pero la investigación policial y judicial permitió reconstruir un plan criminal organizado desde su propio entorno familiar.
La Justicia determinó que su esposa, Susana Reina, y sus hijastros, José Maximiliano y Luis Gabriel Maillo, participaron en la planificación del homicidio y contrataron a un sicario para ejecutarlo. También fue condenada la madre de Reina, María del Carmen Espiritoso, por su intervención en el hecho, aunque murió durante le proceso judicial.
El móvil establecido durante el proceso fue económico. Maillo tenía previsto separarse de su esposa y había tomado decisiones sobre su patrimonio que afectaban las expectativas de sus familiares. La intención de quedarse con sus bienes fue uno de los elementos centrales de la investigación.
En marzo de 2021, los responsables recibieron condenas a prisión perpetua. Posteriormente, la sentencia atravesó distintas instancias de revisión hasta que, en octubre de 2025, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inadmisible el recurso presentado por la defensa de los hijastros. De esa manera, quedó firme la condena penal.
Fallo en la Justicia Civil
Como fue informando La Opinión Austral, el recorrido judicial tuvo otro capítulo fundamental en el fuero civil. Las hermanas y familiares directos de Vicente Maillo impulsaron una demanda para que sus hijastros fueran declarados indignos de sucederlo y, por lo tanto, quedaran excluidos de la herencia.
En primera instancia, el juez Francisco Marinkovic hizo lugar al planteo. Posteriormente, la Cámara de Apelaciones confirmó la resolución y rechazó el recurso presentado por los demandados.
La decisión reconoció el derecho sucesorio de Petra Orfelia Maillo, Ana Gloria Maillo y Ernesto Pablo Maillo, este último sobrino de la víctima, en representación de la familia.
De esta manera, los dos hijastros condenados por el asesinato quedaron excluidos de la sucesión de Vicente.
Con los pronunciamientos de la Justicia Penal y Civil, la familia pudo avanzar en la disposición de los bienes que durante años permanecieron sujetos a distintas medidas judiciales y administrativas.
Ahora, el inmueble de Zapiola y Corrientes vuelve a quedar en el centro de la atención pública. Esta vez no por una investigación policial o una audiencia judicial, sino por su puesta en venta, en una esquina de Río Gallegos que conserva la memoria de uno de los crímenes más impactantes de su historia reciente.
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