Cuatro veteranos de guerra (VGM), tres del Ejército Argentino y uno de Fuerza Aérea Argentina, vuelven este sábado a las islas Malvinas. Después de haber participado en el conflicto y luego de su primer viaje en 2023, recorrerán nuevamente el archipiélago.
Roberto Romero prestó servicio en la Compañía Ingeniero de Combate 601, con asiento en Campo de Mayo. Fue destinado a Darwin y Puerto Argentino.
Alberto Díaz, perteneció a la Compañía de Ingenieros de Combate 601. Su rol en Malvinas era hacer campo minado. Daniel Sarti integraba el Regimiento N° 3 de La Tablada. Y Ariel Sorbello era parte de la Fuerza Aérea Argentina, con asiento en la Escuela de Aviación en Córdoba.

Durante su estadía en Río Gallegos, antes de dar continuidad a su viaje este sábado, Roberto Romero y Ariel Sorbello dialogaron con La Opinión Austral en las instalaciones del Círculo de Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina.
La Opinión Austral: ¿Qué tarea tuvieron en 1982?
Ariel Sorbello: Nosotros estábamos en la zona que para los isleños es Goose Green, para nosotros es Ganso Verde, que pertenece a la zona de Darwin. Teníamos la pista y en las operaciones nuestras el abastecimiento y obviamente el resguardo de toda esa zona con los Pucará.
También teníamos una base con una pista de tierra donde operaban los Pucará, un avión de combate, el avión más chiquito que tiene nuestra aviación militar, que hoy ya está fuera de servicio
Llegué a Malvinas el 4 de abril y estuve hasta el día 29 de mayo, fuimos uno de los primeros prisioneros. Cuando los ingleses hacen el desembarco en San Carlos, desde ahí van tomando diferentes islas hasta llegar hasta Ganso Verde.
Roberto Romero: Llegué el 12 de abril y estuve hasta el 18 de junio. Estuve prisionero desde el 14 y el 19 vine al continente como prisionero de guerra con el Bahía Paraíso.
LOA: ¿Qué se llevaron del viaje de 2023?
RR: Alberto Díaz junto con Ariel habían organizado un viaje y como Díaz es mi compañero, me dijo. Después de un montón de tiempo, porque teníamos que pasar por el tema del pasaporte, por el sentido de pertenencia, por lo menos, yo no me animaba a ir hasta que el reloj biológico te va diciendo que cada vez estás más cerca de…

Decidí ir junto con Díaz para ver la tumba de mi compañero. Mi compañero caído allá es Daniel Alberto Ugalde, la mamá de él que se llama Raquel García de Ugalde, fue la primera mamá que se hizo el ADN para empezar a reconocer a los soldados sólo conocidos por Dios. Y así fuimos.
Ahora se armó de vuelta esto y, ya jubilado, decidí venir de vuelta con Díaz.
AS: Este viaje lo decidí hacer porque quedaron cosas pendientes en el viaje de 2023, era una carga emocional muy fuerte.
Después de muchísimos años, decidir volver a Malvinas, cuesta porque uno no sabe con lo que se va a encontrar, no sabés si uno está preparado para llegar a ese lugar, donde pasaron cosas muy fuertes.
En 1982 todavía no había cumplido los 19 años. Por más de que cuando uno es joven tiene toda esa adrenalina, el golpe emocional fue muy grande, pensamos y seguimos creyendo que las Malvinas son argentinas y, de repente, encontrarse, en el caso mío, el 29 de mayo, donde uno tiene que dejar sus armas, su amiga, su pareja, que es un fusil, cuesta.
Este viaje lo decidimos un día en un asado y así se dio. La casualidad es que de los que viajamos en el 2023 somos tres, Alberto Díaz, él y yo, y seguimos honrando a nuestros caídos, seguimos teniéndolos presentes, porque el día que nosotros no los honremos o lo dejemos de tener presentes, la historia se pierde.
En el Círculo de suboficiales de la Fuerza Aérea hay una imagen de tres compañeros que quedaron en Malvinas: Walter Aguirre, Mario Luna y Luis Sevilla. Walter Aguirre fue mi compañero de la primaria, desde los siete años que lo conozco a Walter. El 28 de mayo me trae un pedazo de queso y me dice: “Ariel, tomá un pedazo de queso”, compartimos y al rato, ya no estaba entre nosotros.
Él tenía la posibilidad, como muchísimos casos, de no ir al servicio militar porque su esposa estaba esperando una criatura y Soledad nació el 28 de abril del 82, pero él siguió. Él tenía pensado seguir la carrera militar, siempre lo hablábamos; en ese momento estábamos radicados en Santiago del Estero, las provincias siempre fueron pobres, entonces decía: “El único futuro que voy a tener el día de mañana es seguir haciendo la carrera de la Fuerza Aérea” y dio lo más preciado que tiene un ser humano, que es su vida, por la Patria.
Mucha gente habla de Malvinas, pero un veterano dejó parte de su infancia, parte de su juventud, por ese suelo tan querido. Ojalá que como ustedes salen a la calle, hacen una nota con un veterano o con cualquiera, que hablen de Malvinas, para nosotros es importantísimo
Que no queden en vano los cuerpos que están en Malvinas, sus compañeros, sus héroes, los 323 compañeros del crucero General Belgrano, que a veces no se los nombra demasiado, pero lo que hicieron con ellos fue un atentado de Margaret Thatcher. Hoy tenemos un presidente que idolatró en su momento a esta mujer. Qué contradictorio, tenemos un presidente argentino que dice que le gustaba el proceder, cómo era Margaret Thatcher, cómo era su política, y fue una mujer que mandó a hacer un atentado contra esas personas, entonces, por todo eso y por muchas cosas más, no tenemos que olvidar la causa Malvinas.
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