El tradicional izamiento dominical en Río Gallegos tuvo este fin de semana un significado especial. Más allá de los símbolos patrios y del habitual encuentro ciudadano, la jornada se convirtió en un espacio de concientización sobre una problemática que atraviesa a miles de familias argentinas: la necesidad de aumentar la cantidad de donantes de órganos para salvar vidas.

La actividad contó con la participación de la Asociación Civil de Enfermedades Poco Frecuentes, cuyos integrantes aprovecharon la ocasión para visibilizar la importancia de la donación en el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos, conmemorado cada 30 de mayo. El objetivo fue claro: llevar un mensaje de esperanza, solidaridad y compromiso social a la comunidad santacruceña.

Entre los presentes estuvo Adolfo “Fito” Cid, referente de la asociación y padre de Nadia, una joven trasplantada de pulmones cuya historia se ha convertido en un ejemplo de lucha y superación. En diálogo con LU12 AM680, destacó la necesidad de continuar trabajando en la difusión de la temática.

“Gracias chicos por ayudar a difundir toda esta importancia de la donación de órganos. el sábado se conmemoró un día, teníamos previsto un acto, no lo pudimos realizar por el clima, pero bueno, estamos en Río Gallegos, así que sabemos cómo es esto”, expresó entre sonrisas, haciendo referencia a las condiciones meteorológicas que obligaron a modificar parte de las actividades previstas.

Adolfo “Fito” Cid, presidente de la Asociación de Enfermedades Poco Frecuentes. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL.

Cid insistió en que la donación de órganos es una cuestión que puede involucrar a cualquier persona en algún momento de su vida. “Tratando de inculcar y decir que nadie está libre de recibir un trasplante el día de mañana. Ojalá que no, pero uno lo ve por televisión y hasta que te toca”, reflexionó.

El referente también puso el foco en una de las principales preocupaciones del sistema de trasplantes en la actualidad: la escasez de donantes pediátricos. “Hay mucha necesidad de donantes pediátricos, que es lo que está faltando en Argentina. Había algo de 7000 y tantas personas que están esperando un órgano. Acá en Santa Cruz hay 44, 50 más o menos. Así que tratando de ayudar y concientizar de que los órganos no van al cielo y salvan vidas”, afirmó.

La frase, repetida en numerosas campañas de donación, sintetiza el mensaje central que buscan transmitir quienes conocen de cerca la importancia de un trasplante. En el caso de Fito, no se trata de una postura teórica, sino de una experiencia personal que cambió para siempre la vida de su familia. “Acá tenemos el ejemplo de toda la gente que ha sido trasplantada ayudando. Y tenemos la ayuda y colaboración de Silvia, que es una mamá que donó los órganos de su hijo también”, señaló.

Consultado sobre los complejos procesos de ablación y traslado de órganos que se realizan en distintos puntos del país, destacó el trabajo que desarrolla el sistema nacional de trasplantes.

“No, eso la verdad que hay que sacarse el sombrero por cómo trabaja la gente del Incucai en Buenos Aires. Tienen unos equipos tremendos. Ojalá que Santa Cruz tuviese más ablaciones. Lamentablemente sabemos que una persona al fallecer ya no hay vuelta atrás y no es que yo fallezco y ya me sacan los órganos. Tenés que tener una cierta cantidad de condiciones y ser constatado por varios médicos en distintos horarios, una muerte cerebral y que los órganos estén en condiciones”, explicó.

En ese sentido, consideró que aún queda mucho camino por recorrer en la provincia. “Yo siempre digo que Ushuaia y Tierra del Fuego tienen más ablaciones que Santa Cruz. Nos falta todavía trabajar en eso y concientizar un poco más”, sostuvo.

La historia de Nadia, su hija, atraviesa cada una de las acciones impulsadas por la asociación. Hace más de seis años recibió un trasplante bipulmonar que le permitió recuperar su calidad de vida. “Nadia recibió los pulmones hace seis años y cuatro meses. Nos podríamos quedar en la casa tranquilos, pero no. Es una forma también de agradecerle a la familia que donó los órganos donde hoy, por suerte, tenemos a Nadia presente”, manifestó emocionado.

Segundo testimonio

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada llegó con el testimonio de Silvia Villarreal, quien hace años atravesó una de las experiencias más dolorosas que puede enfrentar una madre: la pérdida de un hijo. Sin embargo, en medio de ese sufrimiento tomó una decisión que permitió salvar múltiples vidas.

“Mi hijo sufrió muerte cerebral por un accidente y bueno, fue duro el momento, pero tomé la decisión de donar sus órganos”, relató y recordó que durante aquellas horas críticas recibió el acompañamiento de profesionales que le ayudaron a comprender la trascendencia de esa elección. “Las personas que me hablaron me concientizaron que si yo hubiese necesitado para que mi hijo se salvara un órgano, seguramente me hubiera puesto de rodillas y hubiera pedido a Dios a gritos y a llanto que llegara ese momento”, recordó.

Y agregó una frase que, según contó, marcó para siempre su manera de entender la donación: “Me dijeron: ‘Podés hacer que su muerte pase de ser una muerte inútil a una muerte útil’”.Gracias a aquella decisión, varias personas pudieron continuar con sus vidas.

“Son siete u ocho personas porque donó tejidos también, que todavía siguen en el banco donde puede seguir ayudando a personas con problemas en la piel, porque no solamente los órganos se pueden donar”, explicó.

Con el paso de los años, Silvia encontró consuelo en esa certeza. “Siento que mi hijo siguió vivo en cada una de todas esas personas que él ayudó. Eso es lo que me fortifica, es por eso que salgo a concientizar, porque hay muchos niños pediátricos que necesitan órganos. Yo prefería que él siga viviendo en cada uno de ellos antes de perderlo del todo”, expresó.

FOTOS: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

El hecho ocurrió en 2007 y, desde entonces, convirtió el dolor en compromiso social. “Ya son 16 años. Yo estoy en la Asociación de Enfermedades Poco Frecuentes porque también tengo una enfermedad poco frecuente. Trabajo ad honorem con ellos y salgo a concientizar sobre la donación y las enfermedades poco frecuentes también. Hace ocho años que estoy en Río Gallegos, yo era de Córdoba”, contó.

Aunque conoce los nombres de pila de algunas de las personas beneficiadas por la donación, nunca logró establecer contacto con ellas. “Me llegó una carta y por eso sé el nombre de pila de las personas. Traté de ubicarlas y me dijeron que no se podía. He mandado por Facebook, he hecho por todos lados para ver si alguien se contacta conmigo y no. Dios sabrá por qué. Quizás no es necesario”, reflexionó.

Antes de finalizar, dejó un mensaje destinado a quienes todavía tienen dudas sobre la donación: “que se concienticen que hay muchos seres que, si uno va a perder el ser amado, que donen los órganos, porque muchas personas pueden seguir viviendo. Que se pongan una manito en el corazón y piensen que por lo menos ese ser amado vive en esas personas que ellos van a ayudar”.

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