Después de la nevada que cayó en la madrugada del viernes 12 de junio durante un apagón total en Río Gallegos, llegó la primera gran nevada del año.
Este viernes al mediodía, comenzó a nevar sobre la capital santacruceña, toda la ciudad se cubrió de blanco y los vecinos salieron de sus casa para disfrutar de la jornada.
La nieve no fue un impedimento para tirar al arco, pasear a las mascotas o simplemente, caminar y compartir unos mates.
También estuvieron quienes buscaron el “culopatín” y se acercaron al borde de la laguna Ortiz para deslizarse mientras otros, aprovecharon las bajadas naturales para descender a bordo de un neumático.
La Opinión Austral recorrió la Reserva Natural Urbana Laguna Ortiz, donde familias, grupos de amigos y vecinos con sus mascotas disfrutaban de la jornada.
“Hace un ratito, salí de trabajar y vinimos a dar una vuelta. Salimos un ratito a aprovechar la nieve, a él le encanta”, comentó Verónica, vecina del barrio Procrear, que junto al pequeño Gerónimo, con su enterito de tigre, caminaron por la reserva.
Gerónimo, de cuatro años, contó que “Mateo (su hermano mayor) había armado un muñeco de nieve”.
Mientras tanto, un grupo de tres amigos con una base de pallet y un almohadón probaban el “culopatín” que tenían armado de inviernos pasados y Maia, vecina del barrio Docente, paseaba a su perro “Turbo”.
Mauricio, acompañado de su esposa Carolina y su hijo Santino, también conversó con La Opinión Austral: “A él le gusta la nieve, así que salimos a patinar, a ver si se puede hacer un mono de nieve, todavía no se puede porque está muy blandita. Está bastante resbaloso, pero la estamos pasando bien”.
Mariela y Jazmín, madre e hija, se abrigaron y con el equipo de mate salieron a caminar. “Está re lindo para salir un rato”, comentó Mariela, vecina del barrio Procrear.
En el camino que atraviesa dos de los cuerpos de agua de la reserva, un numeroso grupo disfrutaba de la jornada.
Abel contó que en total eran tres grupos familiares que por turnos se subían al neumático para deslizarse cuesta abajo. “Salió de la nada. Aprovechamos el momento de estar con los chicos, divertirnos un rato y pasarla en familia”, manifestó.
“La estamos pasando bien, nos estamos riendo. Hay un par de chicos que no eran de la familia y vinieron a jugar un rato”, contó sobre quienes quisieron sumarse a la diversión.
Otro de los vecinos que se encontraban paseando por la laguna fue Ariel con su hijo Thiago y la mascota abrigada con los colores de Argentina. “Tratamos de que las salidas sean cotidianas, están guardados en la casa todo el día así que lo sacamos, que tome un aire, uno también”, expresó.
A 48 horas de la final del Mundial, afirmó: “Con confianza, mucha confianza. Me animo a decir un 2 a 1 o 3 a 1”.
Para cerrar, señaló que la cábala es “mismo lugar, misma cantidad de gente, los mismos integrantes de la familia. Por suerte, puedo compartir el partido, mi trabajo, en esta ocasión, no lo interrumpe”.
La alegría de los vecinos con la primera nevada del año en Río Gallegos





















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