En el día del patrono del pan y el trabajo, el obispo de la Diócesis de Río Gallegos, Ignacio Medina presidió la misa central en el Santuario San Cayetano de la capital provincial.
La séptima y última misa de este viernes contó con amplia participación de fieles del patrono de la providencia.
“Es una alegría poder estar junto a ustedes hoy, llegó el día de la fiesta de San Cayetano que es la fiesta del pueblo de Dios, la fiesta de la familia, la fiesta de la comunidad. Hoy esta casa de Dios está de fiesta porque San Cayetano nos convoca. Si miramos al alrededor, no somos un grupo de desconocidos que coincidieron en un lugar, somos una familia congregada por la fe. Venimos con nuestras alegrías, nuestras intenciones, nuestras velas encendidas, con el pan en la mano para agradecer, y también con el corazón lleno de nombres. La familia, los vecinos, el amigo que está buscando trabajo, los abuelos, nuestros chicos”, inició diciendo en su homilía el obispo diocesano.
Seguidamente, manifestó que “la providencia de Dios no hace nada por casualidad” y se refirió a la asunción formal como rector y párroco del Santuario San Cayetano del sacerdote Luis Hetze “después de un año entero de caminar, celebrar y compartir la vida con todos nosotros”.
Retomando la primera lectura, sostuvo que “si miramos la historia de nuestra comunidad, la historia de las familias, sabemos que esto es verdad. ¿Cuántas veces San Cayetano ha sostenido la fe de nuestra comunidad? Cada año venimos a pedir pan, trabajo, pero venimos sobre todo a darle gracias, porque descubrimos que Dios nunca nos abandona. Ese es el gran mensaje que tiene San Cayetano para nosotros”.
Asimismo, marcó que el santo “nos enseñó que la providencia de Dios no es una idea abstracta, sino una presencia viva que se experimenta en el calor de un pueblo que reza unido. A eso venimos hoy, a rezar unidos, unos por otros, por toda la comunidad, por nuestro Río Gallegos, por nuestra provincia, por nuestro país, sabemos cuántas necesidades hay“.
También ante el pedido de un vecino que le dijo que recé por él para que se gane el Quini 6, observó que el dinero “te salva la existencia, 70, 80, 90 años. Y con la eternidad, ¿qué vas a hacer? Y con el reino de Dios, ¿qué vas a hacer?”, preguntó.
“En el Evangelio, Jesús le habla a la comunidad con una ternura enorme: ‘No temas, pequeño rebaño porque el padre de ustedes les ha querido dar el reino’. Jesús le habla a una comunidad, no le habla a individuos aislados. Nos habla a nosotros como rebaño, como pueblo en un mundo donde muchas veces reina el individualismo, donde parece que cada uno tiene que salvarse solo, las fiestas de San Cayetano y la vida comunitaria son un grito de esperanza, nos dice, acá nadie camina solo. ‘Yo los acompaño’, dice nuestro Dios, nuestro pastor, aquél que nos ama en profundidad, que nos quiere y que sabe que es lo que tenemos en el corazón. Sabe nuestras alegrías, nuestras esperanzas, pero también nuestras pobrezas y misericordias. Igual nos ama, nos quiere, él escucha nuestra súplica”.
Finalizando, manifestó: “Jesús nos deja una frase para grabar en el corazón ‘donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón’ ¿Cuál es el tesoro de nuestra fiesta patronal? ¿Cuál es el tesoro de este santuario? No son las paredes, ni los edificios. El tesoro de esta comunidad son ustedes, cada peregrino. Son las manos de quienes preparan la fiesta, los catequistas que enseñan a los niños, los voluntarios de Cáritas que acompañan las necesidades del barrio, los jóvenes que le ponen alegría. Los enfermos que ofrecen su dolor en silencio y los abuelos que sostienen con su fe la vida de las familias”.
“Cuando le pedimos a San Cayetano que no falte el trabajo, le pedimos la dignidad del pan cotidiano, pero también la fuerza para ser una comunidad solidaria. Tenemos una vez más que salir de nuestro egoísmo y poder volver a tener esa cultura de aquello que me daba el vecino, sabiendo que en algún momento yo también recibía y tenía que dar. La providencia de Dios se hace concreta cuando en el santuario compartimos lo que tenemos. Cuando tenemos la mano al que le está pasando mal y cuando convertimos nuestra parroquia en una casa de puertas abiertas, donde todos encuentran consuelo y fraternidad, encuentran un abrazo”, sostuvo.

“En la comunidad hoy estamos de fiesta y celebramos con el corazón lleno de gozo, renovemos el amor por nuestra comunidad, volvamos a apostar por la vida parroquial, por la unidad, por el trabajo compartido. Hagamos que cada persona que cruce la puerta del santuario se sienta recibida como en su propia casa”, completó.
Para finalizar, expresó: “Que el pan de la mesa no falte en ningún hogar, que la alegría del trabajo sea quienes lo están buscando y que la alegría de ser comunidad nos acompañe siempre. Que así sea. ¡Viva San Cayetano!”.
Cabe mencionar que las actividades se completarán este sábado 8 de agosto, a partir de las 20:00, con la gran peña de San Cayetano con la presencia de grupos de danza folclórica y artistas locales. Habrá servicio de buffet.
La Opinión Austral acompaña la fe: los vecinos con el póster de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo






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