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Raúl Vásquez nació en Río Gallegos hace 63 años y tenía 17 cuando el 2 de abril de 1982 siendo soldado e integrando el Regimiento de Infantería Mecanizada 25 de Sarmiento desembarcó en las islas Malvinas.

“Salimos en avión y a las 08:00 estábamos desembarcando en Puerto Argentino, pero no sabíamos que íbamos a tomar las Malvinas, allá nos dijeron que íbamos a tomar las Malvinas”, cuenta a La Opinión Austral el actual presidente de la Asociación Centro de Veteranos de Guerra “Soldado José Honorio Ortega”.

A partir de este año, en homenaje, cada 13 de noviembre (NdR. Día del natalicio de Vásquez) se conmemorará el Día del Veterano de Guerra de Malvinas Riogalleguense porque si bien son alrededor de medio centenar los que residen en la capital santacruceña, él es el único que nació en Río Gallegos.

Raúl Vásquez en el desfile del 2 de Abril. Foto: Leandro Franco/La Opinión Austral

En entrevista con La Opinión Austral, compartió su experiencia. Los rezos diarios en las islas Malvinas, el rechazo social en la posguerra, la vital contención familiar y la emoción de ser un veterano.

La Opinión Austral: ¿Qué responsabilidad le tocó en Malvinas?

Raúl Vásquez: A mí me tocó en el aeropuerto, donde recibí todos los bombardeos. Teníamos barco a 35 millas, no teníamos alcance para tirarle, así que estábamos dos en un pozo de zorro, dormíamos cada una hora, una hora y media, esa era la función de nosotros, defender el aeropuerto.

LOA: ¿Qué es lo que recuerda de esos días?

RV: Rezaba todos los días, rezaba para que no nos caiga una bomba, para tratar de salir con vida de esto.

Además, uno pensaba mucho en la familia, como estaba mi mamá porque nosotros mandábamos cartas, pero los oficiales la leían, no podíamos poner nada de lo que estaba pasando en Malvinas.

LOA: ¿Recibía noticias de su familia?

RV: Nunca recibí nada. Pero a nosotros nunca nos faltó de comer, el regimiento 25 se portó muy bien.

LOA: ¿En algún momento pensaba cuánto tiempo podía llegar a durar la guerra?

RV: Nosotros pensábamos que no iban a ir a pelear por las Malvinas. Todos pensamos eso, pero fueron. Dijimos: “Tenemos un mes, dos meses”. La orden del 25 era entregar la isla al RI8 de Comodoro Rivadavia. Y el “Turco” Seineldín se quiso quedar y nos quedamos todos, el regimiento completo, porque el regimiento 25 fue completo.

LOA: ¿Cómo llega a saber que la guerra había terminado?

RV: Yo me vine el 28 de mayo en el avión porque me había agarrado pie de trinchera, se me habían congelado todos los pies, me tuvieron que abrir los borceguí con bisturí. Me llevaron a Comodoro a kilómetro 8 al Hospital Militar y de ahí me trasladaron al Campo de Mayo.

Pero lo que viví en Campo de Mayo me parece que fue lo peor porque ahí vi chicos a los que les faltaban brazos, les faltaban piernas, chicos que se mataron. Todas las consecuencias

LOA: ¿Por cuánto tiempo estuvo ahí?

RV: Hasta la rendición. Se rindieron y después los mandaron al regimiento de vuelta, nos dieron una licencia y después, nos mandaron a buscar porque llegaba el “Turco”.

Después quedamos a la deriva porque nadie se hizo cargo de los veteranos. Hay 600 muertos por la posguerra, yo estoy vivo gracias a mi familia, mi mamá, mi papá, ellos velaron por mí, me trataron con psicólogos, me quise suicidar un montón de veces.

LOA: ¿Cómo fue ese regreso?

RV: La vida normal nos costó porque la sociedad nos marginó. Nos decían que éramos “Los loquitos de la guerra”, no conseguíamos laburo, había gente que decía que cómo no vamos a perder una guerra si fueron a pelear unos pibitos, no lo decían así, lo decían de otra manera. Pero ellos no vieron lo que nosotros sufrimos, lo que nosotros vivimos.

LOA: ¿Qué era lo que más dolía? ¿El rechazo?

RV: Sí, lo que más dolía era eso, el rechazo de la sociedad.

LOA: ¿Y a partir de ahí cómo fue tratando de retomar su vida?

RV: Gracias a Dios, entré a laburar en Comodoro en YPF cuando estaba el señor Alfonsín que hizo meter a los veteranos de guerra a las empresas del Estado y ahí empezamos a laburar. Después vino Menem y privatizó.

LOA: Hacía mención a todo el apoyo familiar.

RV: Sí, de mis hermanas, de mi mamá, de mi papá, de mis tíos. Siempre estaban conmigo.

Navidad la empecé pasar con mi familia después de 10 años, 11 años. Para Navidad, me acostaba dormir, para Año Nuevo. No concebía que esté festejando algo si había familias que habían perdido a sus hijos.

LOA: ¿De qué forma fue aceptando que eso estaba totalmente fuera de sus manos?

RV: Con mis hijos, mi mujer, fui sacando las cosas para adelante porque la familia te ayuda… sino. Después, estuve con psicólogos

LOA: Todo fue sumando un poquitito.

RV: El veterano de guerra está ahí… cualquier cosa que te pueda venir capaz que te da un una crisis, te matás. Como ha sucedido ahora, hay 600 muertos por eso.

LOA: Considera que ha cambiado un poco esa mirada social sobre los veteranos

RV: Donde encontré la paz fue acá, en mi provincia. Mi provincia fue la que más cerca vivió Malvinas, estamos a 600 kilómetros de Malvinas, es la provincia malvinera, la provincia de la vigilia. Acá, la gente vivió de cerca la guerra y la entienden, pero en el norte es otra cosa.

LOA: Cada vez que se acerca un 2 de abril ¿cómo lo vive?

RV: Hay que laburar, hay que preparar lo de la vigilia, hay que preparar el desfile, hay que armar las carpas. Así que laburamos a full…

LOA: ¿Y emocionalmente?

RV: Emocionalmente, te toca todos los años. Te vienen los recuerdos.

En el 2011 fui a Malvinas a pensar que descargaba una mochila y no descargas nada. Yo no descargué nada, vine acá y tuve una semana malísima.

LOA: ¿Cómo le contaría a alguien qué fue la guerra de Malvinas?

RV: Se cumplían 180 años y tenían que reclamarla sí o sí, sino se perdía la soberanía. Esa guerra fue así por eso, pero lamentablemente no estábamos preparados para una guerra.

Nos tocó, fuimos, defendimos la patria y los que pudimos volver, volvimos y los que se tuvieron que quedar se quedaron, es así.

LOA: ¿Qué significa ser un veterano de Malvinas?

RV: Para mí, ser veterano es un orgullo porque fui a defender a mi patria. Me siento muy orgulloso.

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