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Familiares, amigos y allegados le dieron el último adiós a Ramiro Kroeger, histórico propietario del bar Los Vascos, quien falleció a los 96 años y dejó una profunda huella en la historia social y cultural de la capital de Santa Cruz.
Sus restos fueron velados en la casa velatoria Cochería del Sur, ubicada en Ameghino 302, desde las 9 hasta las 16 horas. Luego, el cortejo fúnebre partió hacia la necrópolis local para darle el último adiós.
A su llegada al cementerio de Río Gallegos, una gran cantidad de personas aguardaba para despedirlo y acompañar a sus seres queridos en una jornada marcada por los recuerdos y el reconocimiento a una vida dedicada al trabajo y al vínculo con la comunidad.
Durante décadas, Kroeger estuvo al frente de Los Vascos, un establecimiento que trascendió su función comercial para convertirse en un punto de encuentro de generaciones de vecinos, viajeros, trabajadores rurales y referentes de distintos ámbitos de la sociedad riogalleguense.
El recuerdo de su sobrino: “Era una persona muy querida”
José, sobrino de Ramiro, dialogó con La Opinión Austral durante la despedida y recordó con mucho cariño a su tío, a quien describió como una persona cercana, alegre y siempre dispuesta a ayudar a los demás.
“Era una persona muy querida, siempre lo pasaba a ver en el bar. Andaba últimamente enfermo, pero tenía sus buenos años”, expresó José al recordar los últimos tiempos de su tío.
En su testimonio, también destacó la personalidad de Ramiro y la manera en que se relacionaba con quienes se acercaban a Los Vascos, un lugar que se convirtió en parte de la identidad de Río Gallegos.
“Era muy alegre y muy servicial, fue muy bueno en su vida”, sostuvo.
La historia de Ramiro Kroeger estuvo estrechamente vinculada a la del bar Los Vascos, un espacio emblemático por el que pasaron vecinos, trabajadores de estancias, viajeros y artistas que encontraron allí un lugar para compartir charlas y construir amistades.
Según recordó su sobrino, detrás del mostrador Ramiro conoció a numerosas personas y forjó vínculos que se mantuvieron a lo largo de los años.
Los Vascos fue mucho más que un comercio: también se consolidó como un ámbito de encuentro para la comunidad y la cultura local, con reuniones literarias, presentaciones de libros y actividades musicales que contribuyeron a su identidad.
Al finalizar, José dejó un mensaje sobre cómo le gustaría que su tío permaneciera en el recuerdo de quienes lo conocieron.
“Que lo recuerden como era, una persona muy buena”, expresó.
Con su fallecimiento, Río Gallegos despide a uno de sus vecinos históricos. Su legado permanece en la historia de Los Vascos y en los recuerdos de quienes encontraron en Ramiro Kroeger no solamente a un comerciante, sino también a un hombre alegre, servicial y dispuesto a recibir a los demás.
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