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En Pescopennataro, un pueblo italiano que no supera los 250 habitantes, nació hace 104 años Agustino Lalli.
“Qué iba a pensar en estudiar si no había para comer, la cabeza no daba para estudiar”, explicó a La Opinión Austral en 2023.
“A él le tocó hacer la Segunda Guerra Mundial, lo tuvieron preso en Argel durante dos años. Cuando lo liberaron, volvió a Italia. Lo tuvieron un mes más en el cuartel y cuando vuelve a su casa, golpea la puerta y la madre lo mira y le dice: ‘¿Señor?’ y el le dice: ‘Mamá, soy Alfonsino’. Esa es una de las anécdotas que tiene después de volver de la guerra”, contó este viernes, a La Opinión Austral, su yerno, Aníbal Fahler.

“En lo posible, traté de no preguntar. Contó algunas cosas. Dentro de todo no lo trataron tan mal, pero era un preso de guerra así que muy cariñosamente no lo trataron. Después, volvió a su casa y la madre no lo reconoció”, completó.
De Italia a Argentina
Sobre la migración de su suegro, a finales de la década de los cuarenta, a la Argentina recordó: “Llega acá porque fallecieron los padres y vinieron de a uno, primero vino la hermana, después el hermano menor y por último, vino él”.
En Buenos Aires, conoció a Carmen Catauro, se casaron y tuvieron dos hijas: Ángela y María Gracia.
Carmen falleció a los 90 años. Fue entonces cuando Ángela junto a su marido Aníbal decidieron que se mude a Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, para vivir con ellos.
“A pesar de todo, las ganas de vivir las sigue teniendo”.ANÍBAL FAHLER
Sobre cómo está su suegro que este viernes celebró 104 años, Aníbal afirmó: “Exactamente igual que a los 100. Su jornada comienza a las 09:00, en el sillón hace una siestita de una hora, hora y media, y antes de las doce no se quiere acostar. Acá miramos televisión o si viene alguien, charlamos”.
Lo que más disfruta de ver el centenario vecino en la televisión es deporte. “Casi 100% fútbol, algo de noticiero, muy poco. Si hay que pensar mucho, no le gusta”, indicó Aníbal.

La salud lo acompaña, se cuida del excederse en el consumo de sal y sólo toma medicación para la presión y para conciliar el sueño.
“A todo el mundo le parece raro, pero es así. Llegar a esa edad, no quisiera, se depende de una persona. Él enterró a su nieto, a su hija, a su mujer, a su otra hija. Lo viví junto a él, pero es duro. A pesar de todo, las ganas de vivir las sigue teniendo“, destacó Aníbal.
Es así que para celebrar su cumpleaños 104, Alfonsino será agasajado por una docena de personas. “Siempre vienen todos los amigos, saben que hacemos un asado, compartimos y nos reímos. Es todo muy lindo”, cerró.
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