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La semana pasada, en el ciclo de encuentros “Charlando con la Historia”, organizado por la Escuela de Historia de la Unidad Académica Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA-UARG), se presentó el proyecto humanitario “No me olvides”.
La actividad contó con la participación -vía videollamada- del coronel británico Geoffrey Cardozo y el veterano de la guerra de Malvinas y presidente de la Fundación No me olvides, Julio Aro, quienes hace casi 20 años dieron origen al proyecto humanitario que ha permitido identificar los restos de los soldados enterrados en el cementerio de Darwin.
También participaron de la presentación Sonia Cárcamo, madre de José Honorio Ortega, único santacruceño caído en combate en la guerra, junto a su nieta Yamila, y Yanina, Carolina, Nahuel y Emmanuel Alturria, hijos del veterano Fernando Alturria, fallecido en 2025.
“La fundación se dedica especialmente a ayudar a las familias a recordar en forma permanente a nuestros compañeros con diferentes actividades que se hacen en honor o en homenaje a ellos”, repasó Aro, quien integró el Regimiento N° 6 de Mercedes, en diálogo con La Opinión Austral.
“En el proyecto humanitario seguimos trabajando. Nosotros trabajamos siempre en silencio, sin pedir nada a nadie, con muchas cosas y sobre todo con el plan de proyecto humanitario, del 1, hay 121 compañeros identificados y faltan solamente cinco identificados, aunque cuando vas a las islas vas a encontrar seis con esa placa ‘Soldado sólo conocido por Dios’, ya que una de la familias no quiso dar a conocer el nombre, ellos siempre tienen la prioridad. Como institución, estamos orgullosos de que hay un compañero más identificado y no damos el nombre por respeto a la familia, pero seguimos trabajando”, manifestó.
“Siempre decimos que hasta el último día de nuestras vidas vamos a estar buscando a los compañeros que faltan. Hay posibilidad de un plan de proyecto humanitario 3, pero de eso está encargándose el Estado”, agregó.
Con relación a la actividad, expresó: “Para mí fue muy emocionante cuando pusieron la imagen y vi a Sonia con un saquito rojo, uno no puede no quebrarse y agradecerle, más allá de todos los inconvenientes de salud que tenga, tuvo la molestia de ir. Ella fue una de las pioneras en ayudarme en ir a Estados Unidos conmigo, la ha pasado muy mal por apoyarnos y sin embargo, seguía porque estaba convencida en encontrar a su hijo y gracias a Dios lo logró”.
“Verla fue muy emocionante y también lo fue ver a las hijas de Alturria, tanto la mamá como el papá de los chicos fallecieron, pero esta familia no me abrió sólo las puertas de su casa sino de su corazón, las chicas son como si fueran mi familia. He compartido muchísimo tiempo cada vez que voy a Río Gallegos, son muy malvineros. Gracias a Dios las hijas tienen esa semillita de Malvinas y van a seguir luchando por la causa”, destacó.
“Todo lo positivo no lo hace la cantidad, sino la calidad y había mucha gente muy cálida, con preguntas muy respetuosas y sobre todo, con interés de enterarse de un montón de cosas que por ahí no sabían”, recalcó.
“Que la universidad nos haya elegido para poder expresarnos nos llena el corazón. Además, escucharlo y verlo desde Francia a Geoffrey con qué paz y con qué humildad cuenta su trabajo, es muy lindo. Cuando haces la cosas con el corazón y con amor, no pueden salir mal. Mis felicitaciones a todos y gracias al empuje que le pusieron siempre”, concluyó.
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