El inconfundible aroma a aserrín y a madera recién cortada envuelve la sala de carpintería de la empresa estatal Santa Cruz Puede, ubicada en las afueras de Río Gallegos. Allí, lejos del bullicio del centro y al calor del trabajo manual, se gestó en los últimos días una de esas jornadas que reconcilian y llenan de esperanza.

Estudiantes con discapacidad de la Escuela Especial N° 14, provenientes de los turnos mañana, tarde y vespertino, se calzaron los elementos de seguridad para llevar adelante una intensa práctica laboral que va mucho más allá de ensamblar piezas: se trata de forjar oficios, independencia y, sobre todo, autoestima.

El motor de la jornada fue un proyecto nacido del propio deseo de los pibes desde el primer día que pisaron el taller: la elaboración de portacelulares de madera. Un objeto cotidiano, indispensable en los tiempos que corren, pero que para ellos significó atravesar un proceso completo de producción.

Gustavo Sivorí entregando remeras a los jóvenes. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

En el lugar estuvo el equipo de La Opinión Austral que pudo ver como los alumnos cortaron, lijaron, biselaron y adaptaron el diseño con ranuras milimétricas para permitir que el dispositivo se pueda cargar mientras se reproduce un video. Pero la destreza no terminó ahí.

En un rincón del taller también exhibieron con orgullo otras creaciones cien por ciento argentinas, infaltables en cualquier hogar: tablas para el clásico asado y para las picadas, personalizadas con fresadora y bordes biselados, además de condimenteros o “frutos salados” ensamblados a la perfección con cola y clavadoras neumáticas, codo a codo con el personal técnico de la planta.

En diálogo con el móvil conjunto de LU12 AM680 y La Opinión Austral, los verdaderos protagonistas de la jornada compartieron sus vivencias con una frescura inigualable.

Carlos, uno de los alumnos más experimentados, detalló el foco de la actividad indicando que “estamos haciendo soportes para el celular”. Para él, el contacto con las herramientas no es novedad. “Hace dos años tuve curso de carpintería”, recordó, rememorando la oportunidad en la que construyó “una mesa y una silla para eso de los bares”.

Lejos de los apegos, cuando se le consultó si había regalado aquel primer gran trabajo, su respuesta fue puro pragmatismo comercial: “no, lo vendí”. Sobre el destino de su flamante portacelular, deslizó un espíritu emprendedor similar al afirmar que “capaz que lo venda”.

Por su parte, Miguel demostró que el aprendizaje en la escuela es dinámico e integral. “El año pasado tuve carpintería”, comentó, para luego explicar que actualmente cursa “panadería”, un espacio donde aprendió a “hacer todos los panes de los países”.

Miguel hablando con La Opinión Austral. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

De su paso anterior por la madera atesora un “portarrollo del baño para el papel” que hoy luce orgulloso en su casa. Sin embargo, la jornada en la empresa representó un salto cualitativo para él. “Esta es la primera vez que vengo a la capacitación y me gusta“, señaló, trazando un contraste profundo con su rutina diaria al confesar que “siempre estoy todo el día en mi casa con el celular”. Acaso por eso, su nuevo soporte de madera tiene un destino innegociable. Con una sonrisa inmensa y la jerga típica de los pibes, sentenció: “Esto no lo voy a vender. Me lo voy a dejar yo, lo voy a pintar y lo voy a dejar cheto“.

La visión práctica del invento también fue destacada por Francisco, quien explicó la utilidad del modelo que tenía entre manos. “Yo lo pondría también en mi casa, lo pondría en la mesa cuando quiera ver video o algo”, relató, señalando con precisión técnica la ranura inferior del objeto: “Y acá pongo para cargar el celu”.

Gustavo Sivori, los estudiantes y las profes, Magui, Antonella y Susana. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Para Francisco, el asombro del principiante estuvo a flor de piel. “Para mí es mi primera vez… puedo ver la diferencia que se puede limar y todas las cosas que cambia”, reflexionó, maravillado por la transformación de la materia prima. Él también venía de otros rubros dentro de la institución y recordó su paso por la cocina: “Estuve en panadería el año pasado con la profe Susana y bueno, ahí se puede aprender mucho de lo que es panadería, pastelería… bizcocho, bizcochuelo, pan y esas cosas”.

El trabajo en equipo y el agradecimiento fueron los pilares del testimonio de Leo. Al detallar el minucioso proceso detrás de su tabla para asado, destacó la labor conjunta: “Con los chicos de acá, con los profes, lo lijamos… con la fresadora le hicimos los diseños, cada chico le hace el diseño que quiere”. Sobre esta pieza, tan sagrada en la cultura, admitió: “Lo voy a dejar en mi casa”. Además, presentó con orgullo otro de los objetos manufacturados.

“Hicimos un condimentero”, detalló, y no dudó en explicar la técnica industrial aplicada: “Lo clavamos con la máquina y lo pegamos en las puntas”. Antes de despedirse, Leo dejó un mensaje que resume el espíritu del programa: “Agradecer a la escuela… a los profes, a la escuela que consiguió esto, que te da este edificio aparte de la madera y del trabajo”.

La muestra

Todo este esfuerzo manual y creativo tendrá su broche de oro. Los artículos terminados son trasladados a la sede escolar, donde los jóvenes se encargarán del pintado y barnizado final. La comunidad de Río Gallegos tendrá la oportunidad de adquirir estas producciones de primera mano durante la muestra anual de la Escuela Especial N° 14, que se llevará a cabo en el mes de noviembre en sus instalaciones de la calle Posadas 753, muy cerca de la Unidad Segunda de Bomberos. Allí montarán estands para la venta abierta al público, cerrando así el círculo virtuoso del trabajo, desde la concepción de la idea hasta la comercialización.

La cálida jornada culminó con un gesto de pertenencia. El titular de Santa Cruz Puede, Gustavo Sívori, junto al trabajador del lugar llamado Javier, entregó remeras institucionales a cada uno de los alumnos participantes, un símbolo de integración que borra las fronteras entre el estudiante y el operario.

Consultado por La Opinión Austral, Sívori ofreció una mirada profunda sobre el rol indelegable que deben asumir este tipo de entes. “Nosotros lo miramos desde el punto de vista de la empresa y la responsabilidad social que tiene toda empresa para devolver algo a la sociedad de todo lo que nos da”, reflexionó el presidente de la firma.

Leo mostrándole la tabla al periodista Martín Muñoz Quesada. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Además profundizó sobre el valor de la inclusión: “Apostamos a acercarnos a la gente, en este caso los chicos con discapacidad, es mejor aún todavía porque todos tenemos una responsabilidad de integrar, de hacer políticas de integración. Así que estamos contentos. Lo hacemos una vez por semana, eso no afecta la producción, al contrario, creemos que estamos llevando adelante una mirada integral de lo que puede hacer una empresa del estado, no solo producir, sino también brindar algún servicio para que nuestros jóvenes tengan capacitación más allá de sus capacidades”.

Lejos de ser una actividad aislada, el impacto positivo de esta iniciativa permea en toda la planta. Al ser consultado sobre cómo recibe el personal de planta este tipo de jornadas, Sívori fue contundente: “los mismos trabajadores de la carpintería industrial. Creo que uno se se siente mucho mejor haciendo estas cosas. Así que estamos contentos”.

Gustavo Sivori hablando con La Opinión Austral. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Pensando en el mediano plazo de la empresa estatal, Sívori delineó los horizontes trazados para el futuro cercano. “Nosotros tenemos dos o tres proyectos. Este lo llamamos el año de aquilatarse, de sentar bases, de hacer cosas, de profundizar lo que tenemos, pero hay dos o tres indicaciones del gobernador que que vamos a ver si avanzamos”, adelantó.

Ante la repregunta sobre los rubros específicos de estas nuevas apuestas, el funcionario precisó: “Son rubros que están relacionados con el con disposición ambiental, otros están relacionados con la estación de servicio EPA de La Esperanza. Así que hay algunas cosas interesantes que estamos tratando de sacar adelante en un contexto complicado que no es solo complicado de la provincia, es complicado del país, pero bueno, haciendo cosas”.

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