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Una grave denuncia realizada por una profesora de inglés de Río Gallegos comenzó a resonar con fuerza en redes sociales. Se trata de Susana Davila, de 67 años, quien dio a conocer el sábado que su familia “no solo me dejó en la calle”, sino que además vendió parte de sus pertenencias, “aprovechándose de que no me dejaban ingresar”.
En diálogo con La Opinión Austral, la vecina de la capital santacruceña expresó: “Estoy totalmente indigente, porque me sacaron con lo puesto, con ropa de vestir de casa y sin nada más. Estoy debiendo el alquiler por día, la farmacia y dinero a la gente que me ayuda con lo que puede”.
A través de un posteo en Facebook, manifestó: “Quiero hacer pública la situación vergonzosa y dolorosa que estoy atravesando. Siento que no tengo apoyo de ningún lado: ni de la Justicia ni de la Policía. Mi propia ‘familia’, mi hijo Federico S. y mi exmarido Ariel S., no solo me dejaron en la calle sin posibilidad de sacar mis pertenencias, sino que además vendieron cosas que eran mías, aprovechándose de que no me dejaban ingresar”.
Relató que el “22 de enero de este año, mi hijo —que tiene problemas de adicción— me sacó de la casa después de una golpiza. Ese día estuve horas en la comisaría. Luego volví a buscar mis cosas, incluido mi celular, que él me quitó y usó para pedir dinero a mis contactos haciéndose pasar por mí. Desde entonces todo fue desesperación y peregrinación de comisaría en comisaría, yendo a la OVD, pagando Uber con plata prestada porque me fui con lo puesto”.
En esa línea, afirmó que Federico S. “tiene una exclusión del hogar y una perimetral, y aun así sigue viviendo en la casa donde yo tengo mi domicilio. Pese a esto, la Policía y la Justicia no actúan como deberían”.
A su vez, denunció: “Dejo aclarado que todo lo que el señor publique en cualquier red social pertenece a cosas que me fueron robadas o quitadas indebidamente. Recién ayer me avisaron que podía ir a buscar mis cosas… una hora antes del horario, sin organización, sin respeto, sin consideración. No solo fui maltratada por ellos, sino que también me sentí abandonada por las instituciones que deberían proteger a las víctimas”.
En otra publicación de este 8 de febrero, Susana expuso: “Quiero dejar constancia públicamente de que estoy recibiendo amenazas con que van a tirar mis cosas. Me dicen que debería entrar a buscarlas y hacer una mudanza, cuando la situación no es segura ni clara para mí. También dejo asentado que tengo pruebas de todo lo que se vendió y de todo lo que me pertenece, y que voy a resguardar cada una de ellas”.
La Opinión Austral se contactó con la vecina, quien relató: “Ya fui a la Comisaría de la Mujer, después a la OVD y, por la feria, tuve que volver dos veces más a la Comisaría de la Mujer para denunciar las cosas que estaba vendiendo mi hijo con el consentimiento del padre, porque debía pagar las cuentas de lo que consume. El viernes me llamaron de la OVD para decirme que tenía que ir a la Comisaría 3, donde me encontraría con la jueza, el oficial de Justicia y personal policial”.
Reclamó que “recibí un maltrato como si yo fuera la delincuente y la jueza defendía al viejo. Estamos divorciados, pero no fui a sacar mis cosas porque no tenía dinero ni un lugar donde llevarlas. Yo pedí la perimetral y la exclusión del hogar de mi hijo y, cuando me iba, regresaba a la casa con mi valija robada como si nada. Avisé en reiteradas ocasiones y nadie me dio una solución”.
En este contexto, Susana utilizó sus redes sociales para pedir ayuda a la comunidad: “Estoy atravesando una situación muy difícil y, lamentablemente, mi sueldo ya se terminó. En este momento necesito ayuda para poder comprar mis medicamentos y cubrir el alojamiento por día, ya que no tengo dónde quedarme de forma estable”.
Enfatizó que “cualquier colaboración, por pequeña que sea, me ayuda muchísimo a poder salir adelante en este momento tan complicado. Agradezco de corazón si pueden compartir esta publicación”, al tiempo que brindó los datos para colaborar: “Banco: BBVA. Titular: Elba Susana Dávila. CBU: 0170272140000004967363. Alias: abuelo.prima.bocha”.
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