El deterioro de la Ruta Nacional Nº 3, en el tramo comprendido entre Ramón Santos y el acceso norte de Caleta Olivia, volvió a instalarse en el centro del debate en la zona norte de Santa Cruz. Aunque se trata de un reclamo que se repite desde hace años, el estado de la calzada continúa generando preocupación entre automovilistas, transportistas y trabajadores petroleros que la recorren diariamente.

La problemática volvió a cobrar visibilidad a partir de los videos y fotografías publicados por usuarios en redes sociales, material que fue corroborado por La Opinión Austral mediante un informe realizado por la periodista Solange Alarcón y la fotógrafa Tamara Moreno.

Las imágenes reflejan una realidad conocida por quienes circulan por ese sector de la Ruta 3: extensos baches, deformaciones del pavimento y sectores donde los conductores se ven obligados a reducir considerablemente la velocidad o incluso invadir el carril contrario para evitar dañar sus vehículos.

Los vehículos deben reducir considerablemente la velocidad para poder transitar en ese sector. (Foto: Tamara Moreno/La Opinión Austral).

En varios tramos también deben utilizar pequeños desvíos improvisados para continuar el recorrido, una maniobra que incrementa el riesgo de accidentes, especialmente durante la noche o cuando las condiciones climáticas reducen la visibilidad.

Pero el problema no se limita únicamente a los pozos. Las pronunciadas protuberancias que presenta la carpeta asfáltica también representan un serio peligro para quienes transitan por la zona, ya que pueden desestabilizar los vehículos, sobre todo aquellos de gran porte.

Peligrosidad

Si bien muchas de estas situaciones no terminan en siniestros viales, son frecuentes las denuncias de automovilistas que sufren la rotura de neumáticos, daños en la suspensión y desperfectos mecánicos como consecuencia del mal estado de la ruta.

El debate se profundizó en las últimas horas luego del vuelco de un camión registrado sobre la Ruta Nacional Nº 3, entre las localidades de Jaramillo y Fitz Roy.

En algunos sectores hay desvíos, ya que la autovía Caleta-Comodoro sigue inconclusa. (Foto: Tamara Moreno/La Opinión Austral).

Si bien las causas del siniestro son materia de investigación, una de las hipótesis apunta a que las deformaciones que presenta la calzada, sumadas a las condiciones climáticas, pudieron haber influido en el accidente.

El episodio volvió a exponer el deterioro que presentan distintos sectores de la principal vía de comunicación de Santa Cruz, utilizada diariamente por transporte de cargas, trabajadores de la industria petrolera, colectivos de larga distancia y miles de particulares.

La interminable historia de la doble vía

Cada vez que el estado de la Ruta Nacional Nº 3 vuelve a ser noticia, también reaparece una obra que desde hace más de dos décadas es símbolo de promesas incumplidas: la construcción de la doble vía entre Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia.

El proyecto fue anunciado en reiteradas oportunidades como una solución definitiva para uno de los corredores con mayor tránsito de la Patagonia. Sin embargo, la ejecución estuvo marcada por demoras, paralizaciones, rescisiones contractuales y nuevas licitaciones que impidieron su finalización.

El deterioro viene hace tiempo, pero en los últimos meses se profundizó. (Foto: Tamara Moreno/La Opinión Austral).

A lo largo de los años, distintos gobiernos nacionales relanzaron la iniciativa y reactivaron trabajos en algunos sectores, pero la obra nunca logró completarse en toda su extensión. Mientras algunos tramos fueron habilitados, otros permanecieron inconclusos o directamente sin intervención, prolongando una situación que genera reclamos permanentes tanto en Santa Cruz como en Chubut.

La ruta conecta dos ciudades estratégicas para la actividad petrolera y comercial de la región, por lo que concentra un intenso tránsito de camiones, vehículos particulares y transporte de pasajeros. Esa realidad, sumada al deterioro de la infraestructura y a la alta siniestralidad registrada históricamente, convirtió a la doble vía en uno de los proyectos viales más reclamados de la Patagonia.

Hoy, mientras los automovilistas continúan esquivando baches y deformaciones en distintos sectores de la Ruta Nacional Nº 3, la obra sigue siendo una deuda pendiente para miles de usuarios que esperan, desde hace años, una solución definitiva a uno de los corredores más importantes del sur argentino.

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