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La pareja de Emanuel Leguizamón, el cuarto árbitro de la delegación santarroseña de apenas 24 años que perdió la vida tras el vuelco ocurrido en la Ruta Nacional N° 3, escribió un desgarrador mensaje en redes sociales. El joven falleció luego de dirigir la final patagónica del Torneo Regional Federal Amateur entre Boxing Club de Río Gallegos y La Amistad de Cipolletti.

Cabe recordar que la investigación estableció que la camioneta era conducida por el árbitro principal, Cristian Rubiano. El siniestro se registró a unos 40 kilómetros de Caleta Olivia, en un sector cercano al Cañadón Minerales, cuando la delegación regresaba hacia la provincia de La Pampa y, por causas que todavía se analizan, el rodado dio varios tumbos.

Como consecuencia del impacto, Rubiano sufrió una fractura en una de sus piernas y otros traumatismos. En tanto, los asistentes Diego Pereyra y Yasu Muñoz presentaron lesiones de distinta consideración, entre ellas cortes en la zona craneal y golpes. Todos permanecen internados en terapia intensiva, con pronóstico reservado, en el Hospital Zonal de Caleta Olivia.

En redes sociales, Micaela Palavecino, madre de los hijos de Emanuel, realizó un posteo en el que expresó su profundo desconsuelo: “Amor de mi vida, quisiera escribirte tantas cosas… tu cara está en todos los portales, en las historias de muchísima gente, radios y programas deportivos…”.

Luego agregó, con visible dolor: “Me gustaría que fuera por alguno de tus partidos o los logros tan grandes que conseguiste, pero no. Me arrancaste el alma con tu partida, me dejaste vacía y perdida. Te busco en todos lados, no paro de mirarte, de escucharte, de querer encontrarte en el perfume de tu ropa”.

Asimismo, sostuvo: “Te estábamos esperando en casa, con nuestros hijos como te gustaba decir. Dame fuerzas mi amor, porque por acá no sabemos cómo seguir sin vos. Te extraño a cada momento, te quiero acá conmigo, para siempre como habíamos prometido. Aprendimos tanto juntos y nos quedaron tantos sueños por la mitad”.

En el cierre del escrito, cargado de angustia, la joven expresó su deseo de “volver a encontrarnos y fundirnos en ese abrazo en el que tanto te gustaba apretujarme. Te amo, te amamos. Mi corazón, tuyo siempre”. De esta manera, sus palabras reflejaron la dimensión humana que atraviesa al deporte, muchas veces analizado únicamente desde lo competitivo.

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