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El Ministerio de Salud y Ambiente de Santa Cruz emitió recomendaciones para prevenir la leptospirosis, una enfermedad zoonótica que puede transmitirse de animales a personas.
Si bien la provincia no registra casos humanos recientes, se confirmó la presencia de la bacteria en perros, una situación que constituye una señal de alerta y refuerza la importancia de extremar los cuidados.
Cómo se transmite la enfermedad
La leptospirosis es causada por bacterias que pueden estar presentes en la orina de animales infectados, entre ellos roedores, perros, ganado y fauna silvestre.
El contagio se produce cuando una persona entra en contacto con agua, barro, suelo o superficies contaminadas. La bacteria puede ingresar al organismo a través de heridas en la piel o de las mucosas.
Además, puede permanecer durante períodos prolongados en ambientes húmedos y protegidos de la luz solar. Por eso, las anegaciones, el agua estancada y una mayor presencia de roedores pueden incrementar el riesgo de exposición.
La detección en perros como señal de alerta
La confirmación de animales infectados, particularmente perros, constituye un indicador de circulación ambiental de la bacteria. Ante esta situación, las autoridades sanitarias recomiendan reforzar las medidas de prevención, especialmente en lugares donde pueda existir contacto con agua contaminada, barro o roedores.
Cuáles son los síntomas y cuándo consultar
En sus primeras manifestaciones, la leptospirosis puede provocar síntomas similares a los de un cuadro gripal, como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y escalofríos.
En los casos más graves pueden presentarse vómitos, diarrea, dolor abdominal, enrojecimiento de los ojos, ictericia, meningitis, dificultad para respirar y hemorragias.
Ante la aparición de fiebre o malestar, es importante consultar rápidamente a un centro de salud si existió contacto reciente con inundaciones, barro, agua estancada, zonas anegadas, roedores o animales enfermos.
A su vez, se debe informar al personal sanitario sobre tareas rurales, trabajos de alcantarillado o actividades recreativas en el agua que puedan haber implicado una exposición.
Qué cuidados adoptar en el hogar y ante zonas anegadas
Se recomienda evitar el contacto directo con charcos, barro y aguas que puedan estar contaminadas. Para realizar tareas de limpieza o ingresar a sectores afectados, es necesario utilizar botas de goma, guantes impermeables, ropa protectora y antiparras. También se deben cubrir previamente las heridas o lesiones en la piel.
En los hogares, es fundamental mantener los terrenos limpios y desmalezados, retirar basura y escombros, conservar los alimentos en recipientes cerrados y proteger los depósitos de agua.
El control de roedores debe realizarse de acuerdo con las disposiciones oficiales. Asimismo, se aconseja evitar actividades recreativas en aguas que puedan estar contaminadas.
Qué hacer ante un perro con posibles síntomas
Si un perro presenta fiebre, decaimiento, vómitos, ictericia, alteraciones renales u otras manifestaciones que puedan estar relacionadas con la enfermedad, especialmente después de haber tenido contacto con agua estancada, barro o roedores, se debe realizar una consulta veterinaria.
Mientras el animal permanezca enfermo, es importante evitar el contacto con su orina y restringir el acceso de niños y otras mascotas. Para manipularlo o limpiar los espacios donde permanece, se deben utilizar guantes y realizar un correcto lavado de manos después.
Las superficies que pudieron haber estado en contacto con orina deben ser desinfectadas. Además, no se debe automedicar al animal y es fundamental seguir las indicaciones del profesional veterinario.
La consulta temprana puede evitar complicaciones
Las autoridades sanitarias recomiendan acudir rápidamente a un profesional de la salud ante la aparición de síntomas y antecedentes de exposición, sin esperar los resultados de laboratorio para realizar la evaluación correspondiente y determinar, si fuera necesario, el inicio temprano de un tratamiento antibiótico.
Cuando se confirma un caso humano, la investigación se orienta especialmente a identificar las posibles fuentes ambientales y animales de exposición, ya que la transmisión de leptospirosis entre personas es excepcional.
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