Emmanuel Alturria (23) nació en Río Gallegos, es el menor de los varones y de los cinco hijos e hijas de Fernando Alturria y Rosalinda Godoy.

Al cumplirse este 26 de julio un año del fallecimiento del veterano de guerra de Malvinas, el más joven de los Alturria, en entrevista audiovisual con el Grupo La Opinión Austral, habló de su infancia, el viaje a las islas y el rol que su papá tuvo en la sociedad.

La Opinión Austral: ¿Cómo fue ser criado por un referente de la causa Malvinas?

Emmanuel Alturria: Él fue un padre bastante presente, sacando todo lo que él representa de Malvinas, fue un papá muy cariñoso, muy juguetón, gracioso, era bastante ingenioso para molestar.

Nos inculcó valores importantes, a medida que fui creciendo, me di cuenta de todo lo que nos enseñó.

LOA: ¿Qué es lo que aprendiste?

EA: Resumiendo, cómo ser un buen hombre, cómo ser una buena persona. Y eso creo que es lo más grande que me dejó y a mis hermanos, sin ellos, creo que todo esto hubiera sido muy difícil.

LOA: ¿Hay algún recuerdo en particular que te gustaría compartir?

EA: Lo que extraño un montón era, todos los días, una llamadita a la tarde. Si yo no había dado mi reporte diario era: “Hijo, ¿cómo estás? ¿Qué andás haciendo? Vamos a comer”. A él le encantaba ese plan, tan simple como eso.

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Ignacio, Yanina, Nahuel, Carolina, Emmanuel, Amir, Silvina y Aimée en los estudios de LOA Contenidos. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Antes de la comida, unos mates, después de la comida, un café, a veces la teníamos que cortar porque estábamos hasta las 02:00 o 03:00 hablando de todo.

Este último tiempo, que fui creciendo más, pudimos hablar en otro tono, lo pude entender más como papá, como veterano, como hombre.

LOA: ¿Te ha pasado de compararte con él?

EA: Mi viejo con 23 años estaba a kilómetros de su casa, casado, con una nena y ya con una guerra encima. Es imposible no compararme. Sé que mi viejo dejó el estándar muy alto, lo admiro. Si me comparo, sé que no voy a avanzar nunca, pero me da un sentimiento de privilegio compararme en ese sentido.

“Lo que extraño un montón era, todos los días, una llamadita a la tarde”.

EMMANUEL ALTURRIA, HIJO DE FERNANDO ALTURRIA

Me siento un poco afortunado haber nacido a su lado con todos estos valores, recalco mucho el tema de los valores porque creo que es lo más preciado que nos dejó y hasta el día de hoy nos siguen halagando, es fuertísimo.

Nos enseñó a ser buena gente. No toda la gente tiene estos valores y eso es lo que más agradezco.

LOA: Vos tuviste la posibilidad de viajar a Malvinas…

EA: En 2015, tenía 13 años. Fue un viaje fuertísimo, egresaba de la primaria y mi hermana Carolina del secundario.

Sabíamos que papá, con la Escuela N° 78, tenía un proyecto para ir a las Malvinas y documentarlo. Como era el mismo año que egresábamos, nos sentó y nos dijo: “¿Quieren ir de viaje de egresados o a Malvinas?”. Creo que ni lo llegamos a pensar, fuimos a Malvinas de una.

Ese viaje fue un antes y un después. Era muy chico, me hubiese gustado ser un poco más consciente de dónde estaba parado, pero viéndolo con el tiempo fue una experiencia incomparable.

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EN LAS ISLAS. En 2015, Fernando y Emmanuel en el cementerio de Darwin.

El momento más shockeante de todo el viaje fue ir al cementerio de Darwin, donde están todos esos camaradas caídos, fue raro ese sentimiento, tristeza, nostalgia, un poco de bronca, pero también, y es raro decirlo, alegría, porque fue una visita a esos héroes que quedaron allá. Fue una visita para ver cómo están, hablarles, sumando todo el plus de que estaba con mi papá.

También tuve la fortuna de estar en su última posición en Darwin y fue un shock de emociones, pero por suerte fueron muy positivas porque mi papá se encargó de que lo viéramos así. Que no viéramos la guerra, la guerra es lo peor que le puede pasar a un ser humano, pero él se encargó de sacar lo positivo.

LOA: ¿Por qué creés que la figura de Fernando tiene tanta presencia?

EA: Porque él se encargó de malvinizar acá. Nos contaba que se sintió veterano de guerra en Río Gallegos y se encargó de que todos se sientan veteranos, que toda la comunidad sienta Malvinas. Nosotros sentimos Malvinas como algo natural, yo nací desfilando un 2 de abril.

Mi viejo se encargó de malvinizar, de que la gente que no estaba tan metida con la causa, la sintiera. Y eso hasta el día de hoy, lo reconocen y nos siguen diciendo que gracias a mi viejos, Río Gallegos es una de las ciudades más malvineras de toda la Argentina.

Gracias a él, todo el gran trabajo que hizo, quitó muchas horas de estar en familia por Malvinas y en uno que otro momento, se lo hemos reprochado, pero viéndolo ahora, todo ese tiempo valió la pena. Todo, cada segundo.

LOA: ¿Hay algo que quieras agregar?

EA: Lo que diría mi viejo, que se siga malvinizando, aunque sea en lo más mínimo, acordarse una fecha, defender la bandera. Hay que defender lo que él defendía. Él fue a la guerra con el uniforme de San Martín a defender la bandera de Belgrano y eso no hay que dejarlo morir.

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