Por Lic. Teresita Manna de Cárcamo y Prof. María Teresa Maffeis

“La angustia seguía hincando
sus dientes como un puñal
iba cubriendo las almas
hasta hacerse tempestad.
Sólo el Capitán soñaba
con el ESTRECHO encontrar
donde los ríos se funden
vigorosos sobre el mar,
y dos océanos se abrazan
en gigantesca hermandad”

Fragmento de “Hernando de Magallanes Un Destino? una Vida”
Flora Rodríguez Lofredo

Desde el mes de agosto de este año 2019 y hasta septiembre del 2022 se conmemoran los 500 años del primer viaje de navegación alrededor del mundo realizado por la expedición al mando de Fernando de Magallanes.

El viaje calificado como hazaña de la humanidad, partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519 con más de 230 tripulantes en 5 naves con el objetivo de llegar a las islas de la Especiería o Molucas navegando hacia el oeste por el Atlántico. Para hacerlo debían encontrar un paso interoceánico entre ese océano y el Pacífico. La empresa concretó su objetivo, aunque con grandes costos. Regresó a España con sólo 18 hombres en 1 sola nave, el 6 de septiembre de 1522 y al mando de Sebastián Elcano ya que Magallanes había perdido la vida en la pequeña isla filipina de Mactán.

Recorrdo de Magallanes a 500 años de la expedición
Recorrdo de Magallanes a 500 años de la expedición

Recorrdo de Magallanes a 500 años de la expedición

Ardua fue la vida de los expedicionarios en aquel lapso, no sólo por la dificultad de la lejanía de los seres queridos o los peligros que desplegaba el mar, sino porque la incertidumbre se había embarcado con ellos. Al partir no sabían si existía el paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, ni tampoco si podrían encontrar las islas de la Especiería o Molucas navegando hacia el oeste. No conocían las dimensiones del océano Pacífico, ni podían asegurar que las fantásticas historias del libro de los viajes de Marco Polo fueran reales. Las únicas certezas se presentaban en los barcos de espacios reducidos, olores intensos e inhumanas faltas de higiene. Los acompañaban también los intensos fríos y los vientos extremos del trayecto atlántico, la hostilidad de algunos pueblos nativos, las hambrunas y las epidemias de escorbuto.

Sin embargo, por su experiencia como navegante examinando la India y el Asia oriental y a través del contacto epistolar con su amigo Francisco Serrao, Magallanes tenía información de los sistemas comerciales que funcionaban en esas lejanas regiones y en las islas Molucas. En su mente las expectativas se construían de modo auspicioso y lo estimulaban a seguir hacia lo que deseaba encontrar: reputación y fortuna. De tal modo, lo desconocido y la magnitud de las dificultades, asociadas a la inquebrantable voluntad del capitán convirtieron en proeza la compleja travesía.

Fernando de Magallanes

Magallanes era un navegante nacido en Portugal que, desde
muy joven, había participado durante siete años en las expediciones de ese
reino hacia Malaca, hoy estado de Malasia. Este fue su primer encuentro con Oriente,
donde tomó a un malayo por esclavo y alcanzó gran experiencia como marino y
comerciante.

Desde los siglos XII y XIII Europa importaba de esas
regiones de Oriente, pimienta, clavo, nuez moscada, jengibre, canela, entre
otras especias. Todas ellas eran usadas para condimentar y conservar alimentos,
así como también en la producción farmacéutica o textil. Occidente debía pagar
altos montos por estas importaciones. Los precios se incrementaban por la larga
distancia, los peligros del traslado y la gran cantidad de intermediarios en el
recorrido por el Océano Indico, Oriente Medio y el Mediterráneo o a lo largo de
la ruta terrestre desde China. Ello explica el notable esfuerzo en el
desarrollo náutico realizado por los reinos ibéricos en la búsqueda de vías a
Oriente más directas, baratas y rápidas.

Cuando en 1453 los turcos otomanos tomaron Constantinopla,
exigieron el pago de altos peajes para el comercio de las especias. Entonces
España y Portugal dieron un impulso definitivo a la expansión por el océano
Atlántico que les garantizara una línea comercial con las islas Molucas, sin
intermediarios. Ambos reinos tenían suficiente preparación para intentar esa
búsqueda. Precisamente gran parte del éxito de la expedición magallánica debe
atribuirse a la práctica y al liderazgo acumulado por los navegantes que, como
Magallanes, revelaron un ejercitado oficio. Finalmente, la combinación de
innovaciones científicas, la difusión y renovación de la cartografía y las
experiencias náuticas se sumaron a la conmoción producida por el cierre de las
rutas habituales de comercio con Oriente, impactando concluyentemente en la
ampliación del espacio global.

En este contexto Magallanes le presentó al rey Manuel I de
Portugal, su propuesta de navegación por el oeste. En tres ocasiones su
proyecto fue rechazado, negativa que lo reorientó hacia la corte española. Allí
frente al rey Carlos I, y junto al cosmógrafo portugués Ruy Faleiro, desplegó su idea. En 1518 en Valladolid se firmaron las capitulaciones que
establecían que navegaría por una vía alternativa a la conocida, para llegar a
las islas Molucas siguiendo el camino del sol. “Por cuanto vos el
Bachiller Rui Falero é Hernando de Magallanes, caballeros naturales del Reino
de Portugal, queriéndonos hacer señalado servicio, os obligáis de descubrir en
los dominios que nos pertenecen é son nuestros en el mar Océano, dentro de los
límites de nuestra demarcación, islas y tierra firme é ricas especiería, con
otras cosas que seremos muy servidos?”.
Las capitulaciones
también hablaban del paso interoceánico:para buscar el
estrecho de aquellos mares”.
El objetivo quedaba claro, pero la consumación del viaje sería
de una dificultad extraordinaria y desconocida. El portugués Fernão de
Magalhães fue, desde la firma de ese acuerdo,
Fernando de Magallanes.

En Sevilla comenzaron los preparativos de la “Flota de las Molucas”. Entre la
tripulación había portugueses, españoles, italianos, franceses, griegos,
alemanes, ingleses y holandeses. Se embarcó un noble italiano, Antonio
Pigafetta, quien realizó una crónica del viaje más amplia que un registro
técnico según el encargo de Magallanes. Su relato incluyó elementos
geográficos, del clima, la flora y la fauna, de las costumbres de los nativos y
su vocabulario original y hasta de las emociones de los navegantes. También
Francisco Albo, de origen griego, llevó un cuaderno de bitácora. De ambos
apuntes y de los relatos de los 18 sobrevivientes que volvieron a España
concretando el primer viaje de circunnavegación, es posible reconstruir la
travesía magallánica.

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