La etiología de la palabra brindis hace referencia al momento de una celebración en la que se levantan y entrechocan las copas para manifestar buenos deseos.

Llega diciembre y se acercan “las fiestas”, expresión común que indica que algo hay que festejar y por lo tanto brindar.

Es una época en la que resaltan los brillos y las luces de los arreglos navideños en la mayoría de los hogares, comercios e incluso en la vía pública, tiempos en los que también se exacerban las compras y el consumo en general.

Lo que no está en discusión es el protagonismo que adquiere la celebración de Navidad y Año Nuevo en nuestra cultura de modo tal que no pasa desapercibida ante la mirada de todos. Esto implica acentuar la mirada en las reuniones y festejos, pero también en las ausencias y carencias, siendo un momento especialmente sensible, emotivo y movilizante para la mayoría de las personas.

¿Por qué se celebra la Navidad?

En medio de la vorágine de preparativos para las fiestas, no siempre se piensa en esta pregunta, muchas veces se observa que circula algo en relación al deber ser, a tener que festejar por tradición, porque siempre fue así, perdiendo el sentido del porqué se hace, del porqué se festeja la Navidad.

Sabemos que la Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo que se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la Iglesia anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia ortodoxa rumana. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la Natividad (es decir, el nacimiento) de Jesús de Nazaret. Pero la pregunta es: ¿Cuánto de todo lo que hacemos en Navidad tiene aún este sentido religioso?

En ésta época papá Noel ha cobrado protagonismo, está el árbol que se llenará de regalos traídos por este personaje que viene del polo norte y que surge de una publicidad, por ende está directamente ligado al consumo. Aun así muchos adultos hacen el esfuerzo por sostener la creencia en Jesús o papá Noel, porque en definitiva la ilusión, la esperanza y la creencia depositada en algo o alguien es el verdadero regalo de Navidad.

¿Con quién pasas las fiestas?

El sentido que adquiere la Navidad en cada uno se va transmitiendo generación tras generación, cada familia encuentra un rasgo particular y un modo único de transitar las fiestas. En realidad todas las instituciones sociales, no sólo la familiar, intentan transmitir como condición general la idea del encuentro, del compartir con otros, sea la familia, amigos o con algún referente afectivo.

Muchas personas que fueron consultadas sobre el sentido navideño dan cuenta de que, más allá del religioso, el valor de los eventos festivos está asociado al amor, a festejar la vida, a estar con los seres queridos, a un momento de encuentro, de pausa, de balances y registro de todo lo acontecido.

Muchos insistieron en que se trata de celebrar la comunión familiar, de disfrutar de la alegría que transmiten los niños con la ilusión de papá Noel, acuerdan en que es una fecha que propicia el encuentro más allá de las distancias y las diferencias. Un momento para compartir y también ayudar. Tiempo de emociones y sentimientos positivos, de nuevos proyectos y oportunidades.

Se trata entonces de creer, desear, esperar y ofrecer en estas fiestas junto a otros. El término “brindar” procede de la frase alemana bringdich, que significa “yo te lo ofrezco” y que solía pronunciarse al brindar manifestando buenos deseos, práctica que no puede hacerse en solitario sino junto a otros… tras el acto de brindar es costumbre beber la bebida que contiene la copa sin que sea indispensable que las bebidas contengan alcohol. El trago es una forma de confirmar el deseo y no importa si es un pequeño sorbo o un gran trago, tampoco importa el contenido sino el encuentro y el lazo con otros.

¡El G.I.A. les desea salud, paz y amor para todos y cada uno en estos días especiales!

Lics. Natalia Pelizzetti y Cintya González

Equipo de Coordinación GIA. HRRG

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