En la madrugada de un sábado que parecía una reunión habitual entre amigos, la violencia desató una tragedia inolvidable en Río Gallegos. A casi dos años de la noche en que Óscar Javier Lancucheo perdió la vida apuñalado en su propia vivienda de la calle Jofré de Loaiza al 700, la Justicia de Santa Cruz se alista para juzgar a Fernando Muñoz.
El imputado, de 35 años, enfrentará el próximo 15 de octubre el debate oral bajo la pesada acusación de homicidio criminis causae, una figura penal que prevé como única pena la prisión perpetua. El caso, que sacudió a la opinión pública local, quedó grabado por la escalofriante confesión que el agresor le hizo a su expareja antes de intentar huir: “Gorda, me mandé una cagada”, frase con la que confirmó haber terminado con la vida de su amigo tras una discusión insólita.
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