Cada 1° de agosto, miles de familias de distintos puntos de Argentina renuevan una de las tradiciones más profundas de la cultura andina: agradecer a la Pachamama por la salud, el trabajo, los alimentos y todo lo recibido durante el año. En Santa Cruz, esa ceremonia volvió a realizarse, como por ejemplo, en la localidad de 28 de Noviembre, donde la Agrupación Flor de Ceibo convocó a la comunidad para compartir la vigilia, las ofrendas y la tradicional chayada.
Desde las últimas horas del 31 de julio, vecinos de 28 de Noviembre, Río Turbio y otras poblaciones de la Cuenca Carbonífera comenzaron a llegar a la sede de la agrupación para esperar la llegada de la medianoche. Allí, apenas iniciado el 1° de agosto, se dio inicio al ritual de agradecimiento a la Madre Tierra, una ceremonia cargada de simbolismo que se mantiene generación tras generación.
La actividad fue abierta a toda la comunidad y concluyó con una comida compartida entre los presentes, reforzando el espíritu de encuentro que caracteriza a esta celebración.
Un agradecimiento a la Madre Tierra
La ceremonia comenzó con unas palabras dirigidas a los asistentes, en las que se recordó el verdadero sentido del Día de la Pachamama.
“Buenas noches a todos. Gracias por haber venido. Vamos a arrancar con la celebración del primero de agosto para agradecerle a la Pachamama, la Madre Tierra, todo lo que nos ha brindado durante el año”, expresaron al iniciar el encuentro.
Posteriormente, otro de los referentes de la agrupación destacó el valor espiritual del ritual.
“Buenas noches a todos los presentes, padres, señoritas, chicos, a todos. Bienvenidos sean a esta Agrupación Flor de Ceibo. Una vez más nos reunimos para agradecer con mucho respeto a nuestra Madre Tierra. Venimos a honrarla y a agradecerle todo lo que nos dio durante el año, por nuestra familia, por nuestro trabajo, por nuestro pan de cada día que no nos falta”.
Antes de comenzar la ceremonia, también explicó el significado del momento que estaban por compartir. “Cada uno sabe y nace de su corazón qué es lo que quiere pedir o agradecer. Yo vengo con mucho respeto a agradecer a la Madre Tierra por todo lo que tenemos, por todo lo que nos brinda. Con su permiso, vamos a dar inicio a la Santa Pachamama y después continuamos con la chayada”.
¿Qué es la chayada y por qué se realiza?
La chayada, también conocida como challa, es un antiguo ritual de origen quechua y aymara que simboliza la reciprocidad entre las personas y la naturaleza.
Su significado consiste en devolver a la tierra una pequeña parte de todo aquello que brinda durante el año, agradeciendo por las cosechas, el trabajo, la salud, la familia y la prosperidad.
Durante la ceremonia se utilizan bebidas como vino, chicha, cerveza o alcohol, derramando las primeras gotas sobre la tierra mientras se invoca a la Pachamama.
Además de alimentar simbólicamente a la Madre Tierra, muchas familias también “chayan” sus viviendas, vehículos, herramientas de trabajo e incluso animales, pidiendo protección y bendiciones para el año que comienza.
Una invitación abierta a toda la comunidad
La convocatoria realizada por la Agrupación Flor de Ceibo invitó a todos los vecinos a participar sin distinción.
“Se invita a toda la comunidad a participar del 31 de julio esperando el primero de agosto, Día de la Pachamama, para realizar nuestras ofrendas anuales, llevar algo para compartir y para ofrecerle a la Madre Tierra. Al finalizar la ofrenda compartiremos una rica comida con todos los presentes”, indicaba la invitación difundida previamente.
La vicepresidenta de la institución, Milagros, explicó en declaraciones al medio El Que Calla Otorga el sentido del encuentro y remarcó que cualquier persona podía sumarse. “Nosotros el primero de agosto celebramos la Pachamama, la Madre Tierra, y le agradecemos todo lo que ella nos brindó durante el año: la salud, el trabajo, el dinero. Le agradecemos a la Madre Tierra todo lo que ella nos brindó durante el año”.
También destacó que la ceremonia estaba abierta tanto para quienes mantienen la tradición como para quienes deseaban conocerla. “La familia se puede acercar, aquellos creyentes que quieran acercarse también. Pueden traer alguna bebida, alguna comida, lo que ellos quieran ofrecer para agradecer a la Pachamama”.
Una celebración sin baile y con espíritu comunitario
Tras la ceremonia, la organización compartió un guiso de lentejas preparado para todos los asistentes. Consultada sobre la modalidad del encuentro, Milagros aclaró que el objetivo principal era la ceremonia y el encuentro entre vecinos. “Después de hacer la celebración vamos a compartir entre todos los invitados un guiso de lentejas”.
Y agregó: “No hay baile, solamente compartir algo entre todos los que vienen a agradecerle a la Madre”.
La ceremonia comenzó a la medianoche
El presidente de la Agrupación Flor de Ceibo, Carlos Ávila, explicó que la actividad comenzó exactamente al iniciarse el 1° de agosto. “Las puertas van a estar abiertas a partir de las 10:30 u 11 porque esto se inicia a las cero horas. Apenas empieza el primero de agosto, ahí se inicia el agradecimiento a la Pachamama”.
Durante la ceremonia, cada participante realizó su propia ofrenda. “Cada uno va pasando y va dándole de comer y de tomar a la Pachamama. Después de eso se va a dar una comida para que compartamos entre todos y escuchar música y pasarla bien”.
Ávila recordó además que la actividad se realiza todos los años. “Todos los años se celebra en Flor de Ceibo el primero de agosto, así que este año de vuelta vamos a hacer esa celebración”.
Finalmente, reiteró que el encuentro fue libre y gratuito. “La entrada es gratuita. Siempre gratuita el primero de agosto. Les dejamos la invitación a todos para que quieran venir. Flor de Ceibo, a partir de las 11, va a tener abiertas las puertas para agradecerle a la Pachamama y pedirle por todos”.
Flor de Ceibo, una institución que mantiene vivas las tradiciones
La Agrupación Flor de Ceibo es una de las instituciones culturales más representativas de 28 de Noviembre y de toda la Cuenca Carbonífera.
Su objetivo es preservar las costumbres del norte argentino y transmitirlas a las nuevas generaciones mediante distintas actividades culturales, entre ellas la tradicional Noche de Comadres, el desentierro del diablo, los corsos de Carnaval y la Chaya.
Durante el Carnaval 2026, la agrupación reunió a más de 700 personas en una de las convocatorias más importantes de los últimos años, consolidándose como un referente de las celebraciones populares en Santa Cruz.
Con la ceremonia de la Pachamama, Flor de Ceibo volvió a ratificar ese compromiso de mantener vivas las tradiciones ancestrales, invitando a toda la comunidad a participar de un ritual que trasciende lo religioso para convertirse en un acto colectivo de gratitud, identidad cultural y respeto por la naturaleza.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

