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PISA pone números a una parte de la realidad educativa. En el Konex, 350 jóvenes mostraron otra: la de quienes, aun frente a las dificultades, ya están pensando qué quieren hacer después de la escuela.

Este jueves, estudiantes de entre 16 y 18 años provenientes de 21 barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) participaron durante seis horas de la jornada “Potenciá tu futuro”, organizada por Fundación Cimientos. Hubo talleres de empleabilidad, simulacros de entrevistas, paneles con profesionales y actividades para acercarlos al mundo académico y laboral.

El encuentro ocurrió apenas una semana después de la difusión de los resultados de PISA 2025, que volvieron a poner en evidencia el peso del nivel socioeconómico en los aprendizajes. Pero el mismo informe también aporta un dato menos conocido: Argentina registra una de las proporciones más altas de América Latina de estudiantes considerados resilientes, es decir, jóvenes del cuartil socioeconómico más bajo que alcanzan un alto desempeño global.

350 jóvenes del AMBA piensan en su futuro
La ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Mercedes Miguel; y el presidente de Fundación Konex, Luis Ovsejevich, participaron de la jornada organizada por Fundación Cimientos.
(Foto: Carlos Ventura)

Son el 13,2% en Matemática, el 14,6% en Lectura y el 14,2% en Ciencias.

Los números muestran las dificultades. La jornada mostró qué ocurre cuando, además de las dificultades, aparecen oportunidades.

Más de un centenar de profesionales de empresas, universidades y organizaciones de la sociedad civil participaron como voluntarios. Durante la jornada compartieron sus experiencias, respondieron preguntas y acercaron a los estudiantes a distintas posibilidades para después de la secundaria.

Grupo Olmos acompañó a Fundación Cimientos en esta iniciativa. Voluntarios de los equipos de Recursos Humanos y de Comunicación y Relaciones Institucionales participaron de los talleres de primer empleo, los simulacros de entrevistas y los paneles con profesionales.

350 jóvenes del AMBA piensan en su futuro
María Eugenia Colosia (centro) junto con Rafael Escalante, de Grupo Olmos, participaron del panel de Profesionales destinado a jóvenes estudiantes.
(Foto: Carlos Ventura)

También participaron estudiantes del Instituto Crónica, que realizaron la cobertura gráfica y audiovisual de la jornada junto a profesores y periodistas de Grupo Crónica.

“El origen social no debe leerse como un techo insalvable”, afirmó Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de Cimientos. “Con acompañamiento individualizado y formación en habilidades socioemocionales, muchos jóvenes logran sortear lo que se suponía que era un ‘destino inexorable’”.

“PISA dice con números lo que nosotros vemos a diario: el lugar donde nacés pesa mucho, pero también dice que 1 de cada 7 chicos del cuartil más pobre logra resultados que nadie esperaría de él. Nuestro trabajo consiste en que esos chicos sean cada vez más”, agregó Florencia Gelabert, directora de Programas de la fundación.

Cimientos trabaja desde hace 29 años acompañando las trayectorias educativas de jóvenes en contextos vulnerables. A través de su Programa Futuros Egresados, en 2025 alcanzó a 2.649 estudiantes de 91 escuelas secundarias del país.

Según los datos de la organización, las posibilidades de egresar en tiempo y forma aumentan un 47% respecto de una población comparable. Además, el 83% de los egresados del programa estudia, trabaja o hace ambas cosas un año después de terminar la escuela.

350 jóvenes del AMBA piensan en su futuro
De izq. a derecha: María Eugenia Colosia, responsable de Comunicación de Grupo Olmos; Juan Manuel Cocco, director de Medios Digitales de Grupo Crónica; Mercedes Méndez Rivas, directora Ejecutiva de Fundación Cimientos; y Rafael Escalante, responsable de Relaciones Institucionales de Grupo Olmos. (Foto: Carlos Ventura)

En un país donde solo 3 de cada 10 estudiantes del quintil más pobre terminan la secundaria, esos números cuentan una historia que las estadísticas generales no siempre alcanzan a mostrar.

La educación también se juega ahí: en un joven que empieza a imaginar qué quiere hacer cuando termine la escuela, en alguien que le cuenta por primera vez cómo es su trabajo y en una entrevista que sirve para perder el miedo a la primera entrevista real.

PISA mide aprendizajes. Hay otras preguntas: qué esperan, qué quieren hacer y qué oportunidades encuentran; que también forman parte de lo que viene después de la escuela.

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