Your browser doesn’t support HTML5 audio
La directora Ejecutiva de Newmont Argentina, María Eugenia Sampalione, participó del panel “Asumir el desafío de competir: empresas en primera persona” del Coloquio de IDEA, desarrollado en Mar del Plata. La compañía opera el yacimiento Cerro Negro en Perito Moreno, uno de los principales emprendimientos mineros de Santa Cruz.
El panel inició con la pregunta si las empresas argentinas se encuentran preparadas para competir a nivel global.
Remarcó la importancia de la estabilidad macroeconómica e institucional para el desarrollo del sector: “Lo que hace la estabilidad es que te permite generar y transformar esa oportunidad en una decisión de inversión. Argentina tiene hoy los recursos minerales estratégicos con una demanda creciente y con la posibilidad de convertirse en proveedor estratégico del mundo”.
Planteó la necesidad de mirar a largo plazo dentro de la industria: “Argentina tiene que repensarse en esos 20 años. Esa competitividad que viene tiene que estar acompañada de cierta previsibilidad en un negocio que piensa a 30, 40, 50 y hasta 60 años”.
“Se debe invertir también en las cadenas de valor, tecnología, comunidades, invertir en el diálogo público, que tiene que estar acompañado sí o sí de instituciones que te den esa previsibilidad”.
Al fundamentar los últimos anuncios de la compañía, detalló: “La estabilidad te permite anunciar una inversión como la nuestra, que la hicimos en febrero de este año, 800 millones de dólares que van a permitir no solo mejorar la productividad de Cerro Negro, sino extender la vida útil del yacimiento más allá del año 2035”.
Sobre el impacto económico regional, destacó la integración de los proveedores locales: “Se habla del efecto multiplicador de la minería. ¿Qué implicó para nosotros esta decisión? Fue abrir el canal de la cadena de valor para estos dos proyectos, no solo la expansión de Cerro Negro, sino también un nuevo hito operativo”.
Cadena de valor
Del recambio metodológico en las operaciones del yacimiento, precisó: “Nosotros somos un yacimiento subterráneo y hace un mes anunciamos un hito operativo haciendo un open pit, a superficie, convencidos de que ese efecto multiplicador del sistema está también en la cadena de valor”.
En cuanto a la participación de empresas de la zona y el desarrollo de infraestructura, puntualizó: “Concretamente participan de esas inversiones 160 millones de dólares de los proveedores locales, siendo unas 55 empresas. Además estamos acompañando en la parte de contribución: tenemos gran experiencia no solo en Cerro Negro, sino si uno recorre la zona de Cuyo, San Juan y demás, en que la contribución es en infraestructura y no dudamos a la hora de hacerlo. Lo hacemos de manera transparente”.
En relación con el sistema energético de la zona norte santacruceña, detalló los aportes realizados: “Hemos ya contribuido para una línea eléctrica que esperemos que se termine este año, en la que hemos invertido 40 millones de dólares en los últimos años. Eso va a implicar un ahorro para el Estado Provincial de 8 millones de dólares, pero además un beneficio para 15.000 familias que están en Perito Moreno y Los Antiguos”.
A modo de síntesis sobre las decisiones empresariales del grupo, indicó: “Cuando vos hablás de estabilidad, necesariamente es una oportunidad para la inversión y por eso nosotros la decidimos a principio de este año, porque es una oportunidad para esta Argentina que viene”.
Competitiva
Al abordar la posición de Santa Cruz en el mapa minero y la competencia internacional, señaló: “En minería nos gusta hablar del efecto multiplicador, entonces la conversación público-privada es clave. Habíamos hablado primero dónde estaban esas oportunidades y cómo competíamos por esa inversión. Competimos con países como Australia y Chile, lo vimos hoy. Estamos en ese proceso”.
“Santa Cruz es una provincia con experiencia minera, es la principal exportadora metalífera del país. Dentro de lo que es la provincia, la minería representa prácticamente el 80% de sus exportaciones. Entonces, el diálogo público-privado es esencial”, recalcó.
De los programas socioeconómicos implementados, explicó: “Comenzamos este proyecto desde el año 2014, pero no nos quedamos pensando en lo que iba a ser productividad, sino que le agregamos este efecto multiplicador en términos de infraestructura, cadena de valor, pero sobre todo también educación y capacidades. Hicimos todo un trabajo con el BID que nos permitió diseñar ese futuro, esa contribución con ejes pragmáticos de trabajo público-privado e incluyendo también a la cadena de valor local”.
Asimismo, profundizó en las acciones destinadas a la diversificación económica y el desarrollo postminero: “La minería tiene pensado ya su ciclo de cierre, su inicio y su final. Diseñar eso te permite invertir en aeropuertos e invertir en turismo. Hacemos un gran trabajo con el ente de turismo local, con la Cueva de las Manos, y todo ese ecosistema que vas a crear postminería”.
Refiriéndose a la sustentabilidad institucional a largo plazo, añadió: “Pensarlo antes de que suceda te permite, más allá de los gobiernos —porque si pensás en 40 años, ¿cuántos gobiernos pasan?—, tener diseñado y planificado ese futuro a través de la inversión y la contribución”.

Diálogo estratégico
Al analizar las características específicas del sector en comparación con otras industrias, diferenció: “Los minerales son distintos: no es lo mismo el litio, el cobre, el oro, el molibdeno o las tierras raras, y los lugares donde estamos ubicados”.
Planteó una sinergia con el resto de la matriz productiva nacional: “Quizás deberíamos aprender un poco del petróleo, trabajar más en conjunto, diseñando, aportando y apoyando esa estrategia de desarrollo país que necesitamos muchos sectores, porque hablábamos también del agro. Creo que acá la unión va a ser un invertir esos 20 años que Argentina necesita”.
Respecto a los desafíos en la formación técnica y la profesionalización de la mano de obra, indicó: “Estamos en una oportunidad donde el diálogo va a ser fundamental, entender las dinámicas y también entender las expectativas. Hablamos de capacitación: formar un operario de minería básico te lleva mínimo dos a tres años, porque sobre todo el concepto de la seguridad es clave en la minería”.
Sobre los pasos necesarios para acelerar el crecimiento del rubro, cuestionó: “¿Cómo hacemos para acelerar ese proceso de capacidades, de entendimientos también público-privado y de entendimiento de la competitividad en la cadena de valor? Hay tiempos, hay plazos y hay responsabilidades que son compartidas que también hay que empezar a transformarlas en una oportunidad”.
Finalmente, la representante de Newmont reflexiono sobre el cambio de paradigma organizacional: “Creo que tenemos que preguntarnos, salirnos del statu quo, porque eso nos lleva a la creatividad y a hacer algo distinto. De verdad creo que estamos en ese camino”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

