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“Fue una peregrinación récord, cerca de 2.700.000 personas”, cuenta, a La Opinión Austral, Héctor Silva, vecino de Río Gallegos que una vez más caminó los 62 kilómetros que separan al Santuario de San Cayetano en Liniers con la Basílica de Luján.
La Peregrinación Juvenil a Luján se desarrolla año a año, pero su 52ª edición que se desarrolló bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, fue diferente. Por un lado, previamente, desde la organización estimaron que ésta podía convertirse en una de de las manifestaciones de fe más multitudinarias de su historia y por otro, se realizó faltando apenas poco más de un mes para la primera visita de León XIV a la Argentina.
Durante los casi 10 años que vivió en Ciudad de Buenos, Héctor Silva participó en la peregrinación en varias oportunidades. Desde su regreso a Río Gallegos, donde es coordinador del Centro Barrial Ceferino Namuncurá, esta es la tercera vez que viaja para poder peregrinar.
“Hubo momentos donde la caminata se hacía lenta por tanta gente”.HÉCTOR SILVA
“Salí a las 09:00, pero en el camino quedé en encontrarme con el padre Borelli, con la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados de Parque Avellaneda. Salí solo, con la lluvia, llovió casi tres horas en el camino, después cerca de la zona de Merlo, paró un poco la lluvia, salió el sol y empezó a hacer un poquito de calor”, relató.
En el camino, encontró a la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados y peregrinó junto al cura párroco.
“Este año, me sorprendió ver tanta gente, tantos jóvenes, hubo momentos donde la caminata se hacía lenta por tanta gente. Hubo mucha alegría en el camino, muchos jóvenes, y muchos motivos para pedir, pero también muchos motivos para agradecer. Después nos agarró la noche, un poquito después, se puso fresquito, pero con el calor del cuerpo de caminar, eso no era un problema”.
En esta ocasión, por primera vez, el ingreso a Luján se demoró. “Nunca me pasó. Al ingresar a la localidad de Luján, en esas últimas 15 cuadras que, a veces, son las más cansadoras porque sentis que estás cerca, tardé mucho porque había mucha gente. Las dos últimas cuadras, las hicimos casi en 45-50 minutos, tardamos para hacer las dos cuadras, para entrar a la basílica, pero fue muy emocionante. Teníamos calculado llegar a las 23:30 y terminamos llegando a la 01:30 por tanta gente que había en el camino. A las 02:00, salí de la Basílica de Luján”, completó.
“Y mientras los pies avanzan, algo también se va acomodando por dentro”.HÉCTOR SILVA
“Siempre agradecido de poder vivir esta experiencia tan linda de peregrinar a Luján. Caminar hacia la virgen con tantas personas, cada una con su historia, sus pedidos y sus motivos para agradecer, me llena el corazón”, expresó.
En cada paso, afirmó: “Llevé a mi familia, a mis amigos y amigas, a todos los que formamos parte del Hogar de Cristo Ceferino Namuncurá y a tantas personas que hoy no la estan pasando bien. También esas preocupaciones que a veces cuesta soltar y que uno pone en manos de María, incluso cuando no encuentra las palabras para pedir”.
Llegar a la Basílica de Luján le llevó más de 16 horas, el cansancio fue mayor que en otras ediciones, sin embargo, la felicidad fue plena. “Entre el cansancio, las charlas y la ayuda de quienes van caminando al lado, uno siente que no está solo. Y mientras los pies avanzan, algo también se va acomodando por dentro. Me vuelvo cansado, pero feliz y con el corazón lleno de gratitud. Gracias, madre de Luján, por acompañarnos y llevarnos siempre de la mano hacia Jesús porque en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, cerró.
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