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El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Agustín de la Fuente, dialogó con LU12 AM680 sobre la problemática de la explotación de los recursos pesqueros en el Atlántico Sur, la competencia desleal en los mercados internacionales y la necesidad de fortalecer la producción nacional frente a la ocupación británica en las Islas Malvinas.
El yacimiento está ubicado a 200 kilómetros al norte de Puerto Argentino. La medida activa licencias por 35 años o más para el Programa de Desarrollo del Área Norte, por la cual un conglomerado de empresas inglesas e israelíes planifica extraer alrededor de 55 mil barriles diarios desde 2028, algo que medios británicos promocionan como la “nueva Dubái”.
Ante esto, Argentina debe poner un freno a la explotación ilegal de recursos, no solo en hidrocarburos sino también en la pesca, recursos de gran aceptación en los mercados internacionales que corresponden a los argentinos pero que son explotados por los isleños.
LOA: ¿Qué sucede actualmente con la pesca en las Islas Malvinas?
Agustín de la Fuente: A partir de mediados de la década del 70, el único ingreso o movilidad económica que tenía las Islas Malvinas era la actividad lanera. Eso fue cambiando. El punto de inflexión, como todos conocemos y padecemos como patagónicos, es el conflicto bélico de 1982.
Pero a partir de 1986 se dio la creación de una zona de conservación y administración pesquera que marca un sistema de licencias a partir del año 1987 desde las Islas Malvinas, donde se empieza a focalizar la ocupación sobre una actividad económica tan relevante.
Hoy podemos decir que la pesca mantiene a las Islas Malvinas, más allá de la proyección del petróleo, porque se están pescando más de 200.000 toneladas anuales de productos de mar pertenecientes al Atlántico Sur y a zonas argentinas, proyectando licencias prorrogadas hasta el año 2047. Nadie otorga una licencia por tanto tiempo cuando no tiene injerencia o no le interesa; hay un gran interés económico que consolida un establecimiento muy fuerte.
Para ponerlo en ejemplo, la Argentina captura en promedio de 700.000 toneladas anuales. Al comparar esa relación con Malvinas se observa un impacto muy fuerte, sobre todo pensando en la administración de nuestros recursos.
LOA: ¿Qué es lo que va a hacer el país con este conflicto?
Agustín de la Fuente: La gran discusión e incluso algunas sugerencias internacionales proponen hacer un acuerdo bilateral. Sin embargo, realizar un acuerdo de esa característica sería reconocer la soberanía y la ocupación ilegítima del Estado británico sobre Malvinas, por lo que no es una vía viable desde nuestra posición.
En el plano estrictamente económico y de competencia, cuando asistimos a las grandes ferias del mundo en Barcelona o Vigo, ese mismo calamar que se pesca en la zona de conservación fijada por ellos compite directamente con el calamar que pescamos en nuestra Zona Económica Exclusiva.
Estamos rodeados: por un lado, en la milla 201 por una pesca no declarada ni reglamentada en aguas internacionales; por el otro, por esta explotación ilegítima de nuestros recursos que compite de manera directa, generando un perjuicio económico concreto para el pabellón, la flota y la actividad argentina.
LOA: El caladero, ¿cómo está?
Agustín de la Fuente: Por la información que surge de informes del gobierno británico, han registrado pescas irregulares y las últimas no han sido buenas zafras. Sin embargo, como Estado ribereño no tenemos la administración de esos recursos, no por una cuestión de acuerdos internacionales, sino porque se trata de nuestro propio territorio. Es una situación distinta a la milla 201.
Nuestra Ley Federal de Pesca ha mantenido una política de Estado para preservar los recursos en la Zona Económica Exclusiva, los cuales gozan de buena salud y sustentabilidad gracias a un esquema de vedas permanentes y móviles, planes de manejo para especies de ciclo biológico corto y el sistema de cuotas implementado en 2009. Debemos sentir orgullo de nuestro sistema y de cómo convive con las provincias y el litoral marítimo. La gran discusión es cómo esta explotación en Malvinas se sustenta afectando directamente nuestros recursos.
LOA: ¿Se han presentado algún reclamo en la justicia? Desde el plano ambiental, Argentina logró frenar la explotación de hidrocarburos años atrás
Agustín de la Fuente: Son presentaciones que generan antecedentes a largo plazo para discutir en organismos internacionales. No obstante, sabemos que el gobierno británico desconoce todo mandato de los organismos internacionales para sentarse a debatir sobre las diferencias existentes. Si desconocen esto, poco puede esperarse de las vías diplomáticas formales.
El reclamo sigue siendo constante. El área de conservación que han generado no nos permite realizar ningún tipo de monitoreo ni investigación científica. Resulta complejo observar con asombro los volúmenes que se descargan desde hace años y cómo impactan en lo económico al competir en nuestros mismos mercados.
Políticas nacionales
LOA: El Consejo Federal Pesquero va a lanzar a licitación 18 permisos de pesca del calamar. ¿Es positivo para la defensa de los recursos argentinos?
Agustín de la Fuente: Es una medida positiva que ayuda precisamente a cuidar los recursos y a fortalecernos frente al gobierno isleño. El Consejo Federal Pesquero adjudicó 18 autorizaciones de pesca para administrados que van a operar sobre el calamar a partir de proyectos productivos con compromiso de proceso en tierra, generación de puestos de trabajo genuinos y diversificación de productos, orientados en más de un 80% al mercado asiático.
Los pliegos fijaron con claridad los puertos de asiento en la Patagonia, garantizando la trazabilidad hacia las plantas de procesamiento. Esto otorga continuidad al trabajo en tierra, diversifica la producción y consolida el valor de los puertos patagónicos, que vienen marcando el rumbo en la actividad.
LOA: El gobierno de las Islas Malvinas proyecta construir un puerto multimodal. ¿Qué análisis hace al respecto?
Agustín de la Fuente: Existe mucho desconocimiento sobre el sector pesquero argentino, al que muchas veces se tilda erróneamente de ser una actividad meramente extractiva. En la Argentina hay más de 150 establecimientos en tierra que procesan productos de mar, generando trabajo en puertos como Puerto Deseado o Caleta Olivia.
Por el contrario, la actividad en las Islas Malvinas es estrictamente extractiva, ya que no poseen una sola planta que procese lo que se captura. La proyección de un puerto multimodal responde únicamente a ese esquema extractivo, diseñado para retirar los recursos y procesarlos en otros puntos del mundo.
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