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El capitán de navío (destituido) Claudio Javier Villamide realizó este miércoles un extenso descargo ante el tribunal en el que rechazó las acusaciones por el hundimiento del submarino ARA San Juan que dejó 44 tripulantes muertos en 2017, y defendió las condiciones de navegabilidad de la nave. Durante su exposición sostuvo que, a lo largo de los años, “se fue tergiversando la verdad” respecto de lo ocurrido.
En ese sentido, aseguró que “el submarino San Juan cumplió las normas y los requisitos reglamentarios establecidos para hacerse a la mar” y remarcó: “Es falso que no estaba en condiciones de navegar”.
Villamide cuestionó las versiones que circularon tras la desaparición del submarino y señaló que “se ha hablado mucho sobre el submarino San Juan; se han dicho innumerables cantidades de cosas en la televisión, en la radio, en los medios escritos y incluso se han creado historias falsas, ridículas y algunas descabelladas, como que el San Juan fue torpedeado por China, por el Reino Unido o por cualquier otro país”.
En relación con la responsabilidad de los mandos, explicó que “los submarinos no andan, ni los submaristas navegando y disparando torpedos por ahí. El cargo de comandante de un buque de guerra es un cargo relevante y que todo comandante se lo toma absolutamente en serio y en ningún país tendrían o tomarían una medida de este tipo”.
El exmarino insistió en que la nave estaba apta para operar y cuestionó las críticas sobre el operativo posterior a la desaparición. “El submarino San Juan, como les dije, cumplió los requisitos reglamentarios establecidos. Se nos ha culpado que no queríamos encontrarlos, de que dábamos un área falsa, de que los mandamos a Malvinas, de que el buque no estaba en condiciones, que los mandamos con víveres en mal estado. Se han dicho innumerable cantidad de historias que fueron falsas”, afirmó.
Según indicó, “de esta manera, se fue creando un relato que tergiversó la verdad. El submarino San Juan finalmente fue encontrado donde nosotros decíamos que estaba. Y esto no fue así por casualidad, sino que fue producto de años de estudios de las armadas del mundo en lo que es guerra y búsqueda antisubmarina”.
En esa línea, explicó que “es difícil encontrar a un submarino y el submarino fue localizado exactamente en la posición donde la fuerza de submarinos y el COA (Comando de la Fuerza de Submarinos) lo buscaba. Tenía un abatimiento hacia estribor de 3 millas y algo, pero se encontraba adentro de lo que llama el área neutralizada móvil y concordante, coincidente con la hora de acuerdo al abis (itinerario del submarino)”.
Villamide también rechazó las versiones sobre supuestas fallas técnicas y sostuvo que “además de esta tergiversación de la verdad que se hizo en relación a la búsqueda, sucede exactamente lo mismo con el estado de alistamiento del submarino. Se han dicho muchas cosas y son falsas y apreciadas superficialmente. Las novedades con las que contaba el submarino San Juan, ninguna afectaba la navegación segura de la unidad”.
“El buque estaba en condiciones para la limitación operativa que tenía de 100 metros de profundidad de navegar con seguridad. Contaba con sus cajas de repuestos, herramientas, elementos de control y lucha contra incendios, contaba con los manuales necesarios para realizar las reparaciones con los elementos de seguridad y con los elementos necesarios para escape”, detalló.
Asimismo, subrayó que “es, como les digo, falso que el submarino no se encontraba en condiciones de navegar y además esa afirmación que se ha dicho tan a la ligera, de alguna manera afecta realmente a la tripulación, a la capacidad profesional e idoneidad de esa tripulación que tenía a cargo al submarino y la tarea de operarlo, tripularlo y mantenerlo”.
Durante su exposición, el exoficial también repasó su trayectoria profesional: “Yo soy oficial de la Armada, previo a ingresar a la Armada, fui un estudiante de secundario bachiller, cursé un año de licenciatura en física en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y en el año 83’ ingresé a la Armada. Ingresé en el año 87 con el tercer hacer orden de mérito de mi de mi promoción”.
“Me especialicé en guerra antisubmarina, en búsqueda antisubmarina en el año 90’ y en el año 91’ me orienté en submarinos”, señaló, y agregó: “He estado embarcado en distintas unidades de la Armada, como el portaviones 25 de Mayo, el destructor Hércules, el submarino San Juan, en el cual fui jefe de armamento, fui oficial de dotación complementaria, antes de ser jefe de armamento, fui jefe de operaciones, fui dos veces segundo comandante del submarino San Juan”.
También indicó que “fui también jefe de armamento del submarino Santa Cruz y en el año 96’ fui oficial de intercambio e instructor en la Fuerza de Submarino de la Marina de Guerra del Perú. Ahí tuve por oportunidad de navegar en los submarinos Abtao, Chipana y Antofagasta”.
En cuanto a su formación, añadió: “Además de eso, he cursado las escuelas de guerra Argentina, la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile y el Naval War College de Estados Unidos y tengo por fuera de la Armada estudios universitarios en la Universidad del Salvador y he hecho un MBA en Salve Regina y University”.
Sobre su situación actual, indicó que “actualmente, luego de ser destituido, hice la transferencia para la Marina Mercante y estoy navegando, cubriendo suplencias cuando puedo, a fin de procurarme un sustento”.
Villamide también defendió el funcionamiento de las Fuerzas Armadas y sostuvo: “Quiero hablar ahora de cómo funcionan las fuerzas armadas en relación en esta Argentina que a veces tenemos la opinión o la percepción de que todo anda mal de que las cosas están así no más, es una chantada. Quisiera comentarle al tribunal que en las Fuerzas Armadas no es así, en particular en la Armada Argentina, es una institución bicentenaria desde los orígenes de la nación, las cosas se hacen con seriedad. La gente es responsable”.
“Es cierto que tenemos limitaciones, pero en que existan limitaciones no quiere decir que no se haga el trabajo como se debe. Nos cuesta más tiempo, más esfuerzo, pero el trabajo se hace de acuerdo a las normas y los reglamentos establecidos”, afirmó.
En ese sentido, explicó que “hay una competencia permanente de nuestro personal porque el sistema nos exige, nos evalúa, nos califica y asigna nuestras funciones de acuerdo a nuestro propio mérito”, y añadió: “desde el primer momento en que estamos en los institutos militares, las asignaciones de mando guardan relación con nuestro mérito”.
También remarcó que “la armada nos evalúa permanentemente y las juntas de calificaciones de la armada asignan los destinos y los cargos y funciones de acuerdo al mérito” y sostuvo que “hay una competencia permanente donde la gente se esfuerza y trata de hacer su trabajo porque sabe, además, que de esa manera es calificada”.
Finalmente, el exoficial describió las características técnicas de los submarinos y el nivel de exigencia de la actividad. “Quisiera también ilustrada al tribunal en este sentido o para que entienda cómo es un submarino. El submarino como toda nave que navega por el mar, navega en un medio hostil. En particular para el submarino es más exigente porque el submarino se va a inmersión y además de las inclemencias del mar, tiene que soportar la presión”.
“Cada 10 metros que baja el casco resistente del submarino aguanta una atmósfera más de presión. Por esta razón, dado que el medio es exigente, no hay lugar para equivocaciones, el margen de error que tenemos es chico”, explicó.
Asimismo, indicó que los submarinos cuentan con sistemas de seguridad redundantes: “Tienen a su vez sistemas alternativos para realizar una misma tarea, a esto lo llamamos o decimos que son sistemas redundantes o hablamos de redundancia”.
“Lo que quiero decir es que tiene una serie de mecanismos preparados para prevenir y contrarrestar contingencias que puedan acontecer. Hay muchas más redundancias que no me voy a extender, pero el submarino tiene muchas redundancias más”, concluyó.
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