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Baratta declaró durante casi cinco horas y calificó a Centeno de “mentiroso”, además de cuestionar su salud mental y la veracidad de sus escritos, considerados una de las principales pruebas de la investigación impulsada por el fiscal Carlos Stornelli.
El saludo con Cristina Kirchner
La audiencia se realizó en Comodoro Py y contó con la presencia de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien prestó declaración pero decidió no responder preguntas, al igual que su ex ministro de Planificación, Julio De Vido.
Un dato llamativo fue la distancia entre ambos durante el ingreso a la sala AMIA: aunque estaban a pocos metros, no intercambiaron miradas. En cambio, Baratta —considerado mano derecha de De Vido— sí se acercó a saludar a la exmandataria.
También estuvieron citados Nelson Lazarte, Rafael Llorens, José María Olazagasti y Rudy Ulloa, quienes optaron por no declarar o se limitaron a ratificar su inocencia.
Baratta contra Centeno: “Tenía habilidad para simular”
“¿Alguien puede, desde la sana razón, pensar que yo, para manejar un supuesto camión de caudales, iba a contratar a una persona con esa personalidad?”, ironizó Baratta en una extensa exposición durante su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 7.
El eje principal de la exposición de Baratta fue desacreditar a su ex chofer. Según su relato, lo conoció a través de una remisería contratada por el Ministerio de Planificación Federal y mantuvieron una relación estrictamente laboral. “Era un típico trabajador. Nuestras jornadas arrancaban a las 7 de la mañana y terminaban a las 10 u 11 de la noche”.
Baratta se negó a “convalidar sus mentiras”, en alusión al remisero ahora arrepentido y avanzó sobre la personalidad de su ex chofer, apoyándose en pericias psicológicas incorporadas a la causa. “Tenía habilidad para simular y encubrir de manera astuta e hipócrita. Habilidad para disimular, que es peor que ser mentiroso. Tenía las dos cosas. No lo digo yo, lo dicen las pericias”, afirmó. Y agregó: “Es asqueroso ver cómo esta personalidad se repite a lo largo de toda esta mentira”.
En ese sentido, reclamó nuevas medidas de prueba: “¿Es un exceso pedir la pericia grafológica de los cuadernos 5 y 6? Algo que no está hecho?”, cuestionó ante el tribunal.
También puso el foco en supuestas contradicciones de Centeno en otras jurisdicciones. Recordó que en una causa abierta en España vinculada a la empresa Isolux Corsán, el chofer declaró que había quemado los cuadernos, luego dijo que no los quemó y finalmente sostuvo que no sabía cómo habían aparecido. “Escribía ‘Isolux Corsán’ con nombre y apellido y dijo que no conocía a nadie”, ironizó.
Baratta mencionó además antecedentes personales de Centeno, como su desvinculación del Ejército y un episodio en el que —según dijo— fue declarado inimputable. También habló de “toxicidad etílica avanzada”.
“¿Quién le habrá dictado todas estas mentiras?”, se preguntó sobre su ex chofer.
“Delatores mentirosos” y críticas a los arrepentidos
Otro punto central de su defensa fue el cuestionamiento al sistema de imputados colaboradores. En la causa hay más de 30 arrepentidos, muchos de ellos empresarios.
Baratta aseguró que sus testimonios fueron obtenidos bajo presión: “Eran apretados, extorsionados. Nadie está obligado a ser valiente”.
Incluso advirtió que expondrá “una por una” las supuestas falsedades de quienes declararon en su contra, entre ellos empresarios y ex funcionarios como Juan Manuel Abal Medina.
“Es una causa política”
Desde el inicio de su declaración, Baratta sostuvo que el expediente tiene motivaciones políticas y que busca atacar al kirchnerismo.
Negó todas las imputaciones y criticó el origen del caso, basado en fotocopias de los cuadernos: “Niego absoluta y categóricamente todos los hechos”.
También apuntó contra el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Stornelli, a quienes acusó de investigar selectivamente y con “total impunidad”.
El pedido de Alberto Fernández
En uno de los pasajes más sorprendentes, Baratta aseguró que mientras estuvo detenido recibió visitas del actual presidente Alberto Fernández y del dirigente social Fernando ‘Chino’ Navarro.
Según declaró, Alberto Fernández le pidió que “no declare, ni acuse, ni diga nada contra un grupo de empresarios”. Al respecto, dijo que preferia “reservar los nombres, pero era un grupo importante de empresarios”.
Y, admitió que “mayor fue la sorpresa aún”, cuando el “Chino” Navarro le dijo que “si seguía hablando de Abal Medina mi familia que estaba afuera la iba a pasar peor porque estaba involucrando a gente poderosa e involucrada a los servicios de inteligencia”.
“Espero que no haya ningún accidente”.
Roberto Baratta
Al cierre de su exposición, Baratta lanzó una frase que llamó la atención en la sala: “Espero que por lo que dije no haya ningún accidente casual de ningún familiar ni mío”.
Consultado por el tribunal sobre si solicitaba protección, respondió que no quería custodia, pero pidió que se tomaran en serio sus palabras.
Baratta anticipó que continuará declarando en próximas audiencias y que presentará pruebas para refutar cada acusación. La causa investiga presuntos sobornos millonarios pagados por empresarios a funcionarios durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
Las declaraciones de los demás funcionarios
Nelson Javier Lazarte (48) y José María Olazagasti (51) —exsecretarios privados, respectivamente, de Baratta y De Vido— señalaron que declararían más adelante, por lo que se incorporaron por lectura sus indagatorias durante la instrucción. Los funcionarios están acusados como miembros de la organización, por distintos cohechos pasivos y por la supuesta admisión de dádivas.
La audiencia concluyó con Rudy Fernando Ulloa Igor (65), socio de la financiera Cumehue S.A., a quien se le imputan su intervención en tres cohechos activos. Al igual que en la etapa de instrucción, el empresario se negó a declarar.
Sin embargo, la fiscal general Fabiana León señaló que en el expediente obraban dichos de Ulloa Igor, por lo que, con el acuerdo de la defensa, fueron incorporados por lectura.
El juicio recién comienza y se espera que se extienda durante varios meses, con decenas de testimonios y una gran cantidad de documentación.
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