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El presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de las Carnes, Miguel Schiariti, explicó las causas detrás del fuerte aumento y anticipó una posible estabilización. Apuntó al impacto climático, al atraso de precios y a la pérdida de poder adquisitivo.

En medio de subas acumuladas y un consumo tensionado, Schiariti, salió a poner contexto y “bajar la espuma”: el problema, asegura, no es tanto el valor del producto sino el bolsillo del consumidor.

“Los precios están en el lugar donde tienen que estar, para la producción y para la industria. Desgraciadamente, para el consumidor deberían estar 30% más bajos”, afirmó en diálogo con Radio LU12 AM680 Río Gallegos. Y sintetizó el diagnóstico con una frase: “El problema son los ingresos”.

Según explicó, el aumento sostenido de los últimos meses no es un fenómeno aislado sino la consecuencia de un cóctel de factores acumulados. “En 2023 tuvimos la peor sequía del siglo. Estuvimos cuatro meses sin agua”, recordó. Ese escenario obligó a los productores a vender anticipadamente: “Hubo una sobreoferta porque la gente sacó los animales aunque estuvieran mal terminados, para que no se murieran”.

Ese “stock liquidado” generó un efecto rebote. “Los precios quedaron muy atrasados respecto del resto de la economía, y ahora están recuperando lo que no aumentó en los dos años previos”, explicó señalando que el precio de la carne está haciendo catch-up.

A esa dinámica se sumó un nuevo frente climático adverso. “En la pampa húmeda hubo inundaciones y hoy hay alrededor de 3,5 millones de hectáreas afectadas”, detalló. El impacto es directo: “Esto hace que la oferta se restrinja”.

El combo sequía más inundaciones no solo afectó la producción sino también la logística. “La única manera de sacar las vacas de esas zonas es por arreo. No se pueden cargar en camiones”, describió. Y dejó una definición filosa: “Eso es infraestructura, y eso compete al Estado”.

En paralelo, Schiariti también marcó otro factor clave: el tipo de cambio. “La caída del valor del dólar hace que el exportador reciba menos pesos”, indicó, lo que presiona sobre la rentabilidad del sector.

Con este tablero, el dirigente sostuvo que el precio podría entrar en una meseta. “Se están estabilizando y no debería haber grandes aumentos, salvo que tengamos otro evento climático”, proyectó.

En cuanto al consumo, el dato es mixto pero con lectura estratégica. “La carne vacuna había caído a 45 kilos por habitante y ahora se recuperó a 49,5”, señaló. Sin embargo, el cambio estructural ya está en marcha: “Hoy consumimos lo mismo de carne vacuna que de carne aviar”.

El consumidor, en definitiva, está haciendo su propio ajuste de portfolio. “Con el precio de un kilo de carne vacuna comprás cuatro kilos de pollo o dos kilos y medio de cerdo”, explicó. Y remató: “Cuando se para frente a la góndola, no tiene muchas opciones”.

Aun así, el consumo total de proteínas se mantiene alto. “Estamos en 116 kilos por habitante al año, cuando históricamente eran 112 o 113”, indicó. Incluso sumando pescado y mariscos, el número se acerca a los estándares recomendados: “La Organización Mundial de la Salud habla de 100 kilos de proteína animal”.

Consultado sobre la situación social, Schiariti evitó focalizar exclusivamente en la carne y amplió el enfoque. “Cuando hay escasos ingresos, se reduce el consumo de todo. No solo de carne: también de útiles, de ropa”, señaló. Y agregó: “Se consume lo imprescindible, y lo que alcanza del imprescindible”.

En tanto, en otro tramo de la entrevista con “La Decana de la Patagonia”, el dirigente valoró el actual enfoque del Gobierno Nacional. “Por lo menos no se está metiendo”, afirmó. Y defendió esa postura: “Antes se metían para hacer macanas”.

En ese punto, recordó intervenciones pasadas en el mercado cárnico. “Perdimos 12 millones y medio de cabezas por políticas que destruyeron la producción”, aseguró. Según detalló, el stock aún no se recupera del todo: “Hemos recuperado un 6 o 7%, pero falta otro tanto”.

No obstante, destacó una mejora en la eficiencia productiva: “Estamos aumentando el peso de faena. Con la misma cantidad de animales, producimos más carne”.

Sobre las críticas del público —que van desde la exportación hasta la falta de inversión—, Schiariti fue directo: “Hay bastante desinformación”. Y puso números: “Argentina exporta entre el 20% y el 25% de lo que produce, no el 75%”.

También descartó soluciones simplistas a problemas estructurales. “Para regar mil hectáreas necesitás casi un pozo petrolero”, ironizó, en referencia a quienes plantean alternativas como perforaciones para mitigar sequías.

En ese marco, volvió a insistir en el rol del Estado en infraestructura. “Las inversiones vienen muy atrasadas”, advirtió, y vinculó esa deuda histórica con las dificultades actuales del sector.

Finalmente, dejó una definición que cierra el círculo entre oferta, demanda y precios: “El que le pone el techo al precio de la carne es el consumidor”. En otras palabras, el mercado también se regula desde el changuito.

EN ESTA NOTA Miguel Schiariti

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