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Cristina Fernández de Kirchner volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de regresar a la competencia electoral. Desde su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad, la expresidenta habló con el diario estadounidense The Washington Post sobre su situación judicial, el futuro del peronismo y el escenario político argentino.

En una entrevista publicada este 2 de noviembre, la exmandataria aseguró que evaluaría una candidatura presidencial en 2027 si consigue recuperar sus derechos políticos. Para eso, junto con su abogado, Rafael Valim, recurrió al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, al considerar que durante el proceso judicial se vulneraron garantías fundamentales.

La conversación también estuvo atravesada por las elecciones legislativas de Estados Unidos del próximo 3 de noviembre. Kirchner pronosticó una derrota del presidente Donald Trump y de los republicanos, en un resultado que, según su interpretación, podría anticipar un cambio de tendencia política en América Latina.

“Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, afirmó.

Cristina Kirchner y su expectativa de volver a competir en 2027

La posibilidad de una candidatura presidencial volvió a aparecer en el horizonte político de Cristina Kirchner. Consultada por el diario estadounidense sobre si consideraría presentarse nuevamente a elecciones en 2027, cuando Javier Milei podría buscar la reelección, respondió que no descarta esa alternativa.

“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, expresó.

La dirigente, de 73 años, continúa al frente del Partido Justicialista nacional y mantiene un papel central en el espacio opositor. También es una de las principales referentes del Frente Patria, el bloque opositor de mayor peso en el Congreso Nacional.

Sin embargo, su situación judicial condiciona cualquier posibilidad de competir electoralmente. La condena a seis años de prisión en la causa Vialidad incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por lo que actualmente no puede presentarse como candidata.

La expresidenta considera que su situación responde a una persecución política y sostiene que el proceso judicial estuvo atravesado por irregularidades. En la entrevista con The Washington Post, insistió en que no cometió los delitos por los que fue condenada.

“Decime dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en prisión. Estaría libre, porque habría podido comprar el sistema judicial argentino, porque son corruptos”, manifestó.

Kirchner fue condenada en 2022 por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, en el marco de la adjudicación de obras viales en Santa Cruz durante su presidencia. La investigación determinó irregularidades en las contrataciones que beneficiaron al empresario Lázaro Báez.

En esa misma causa, fue absuelta de la acusación de integrar una asociación ilícita destinada a organizar un sistema de sobornos y sobreprecios en las obras públicas de la Patagonia.

El reclamo ante Naciones Unidas para recuperar sus derechos políticos

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la estrategia judicial internacional que impulsa la expresidenta junto con su abogado, Rafael Valim.

Ambos solicitaron la intervención del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas para que examine el proceso judicial que terminó con su condena. El planteo sostiene que Kirchner no tuvo acceso a un debido proceso y que se vulneraron derechos y garantías fundamentales.

Entre los cuestionamientos presentados se encuentra la responsabilidad que, según su defensa, se le atribuyó por las actuaciones de su jefe de Gabinete y otros funcionarios. También señalaron que no habrían tenido acceso a pruebas consideradas relevantes para ejercer su defensa.

La prioridad de la presentación internacional es conseguir que se restablezcan sus derechos políticos y se revierta la inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos.

El antecedente que utilizan como referencia es el del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien estuvo detenido durante 580 días por causas de corrupción, hasta que recuperó su libertad en 2019 y posteriormente fueron anuladas sus condenas.

Valim, quien también asesoró a Lula durante su proceso, explicó que el Comité de Derechos Humanos de la ONU puede determinar si existieron vulneraciones de derechos, aunque no tiene facultades para revocar directamente las sentencias de los tribunales argentinos.

La expresidenta recibió el apoyo de la militancia peronista en el barrio porteño de Constitución, donde cumple la condena por la Causa Vialidad. Foto: Noticias Argentinas/Mariano Sánchez.

Una eventual decisión favorable debería ser presentada ante la Justicia nacional para su cumplimiento. Argentina, como Estado firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, asumió compromisos internacionales en materia de protección de derechos humanos.

El abogado consideró que existe una posibilidad concreta de que el país cumpla con una eventual resolución favorable.

“La decisión debe ser presentada ante el Poder Judicial argentino”, sostuvo Valim. Y agregó: “Pero dada la tradición argentina en materia de derechos humanos y la apertura de su sistema jurídico a las decisiones internacionales sobre derechos humanos, veo una posibilidad mucho mayor de cumplimiento, incluso en el caso de Cristina, a pesar de que este es un sistema que quiere perseguirla”.

El planteo también podría tener consecuencias políticas. Flávia Piovesan, exvicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y especialista en derecho internacional, sostuvo que un pronunciamiento favorable tendría impacto en el escenario argentino.

“A los ojos de la comunidad internacional, ella habrá sido reivindicada”, señaló.

La especialista consideró que ese reconocimiento podría fortalecer el argumento político de Kirchner frente a sus cuestionamientos sobre el funcionamiento de la Justicia.

La advertencia sobre Trump y las elecciones legislativas de Estados Unidos

Otro de los pasajes más destacados de la entrevista estuvo relacionado con la política estadounidense y las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.

Kirchner anticipó una derrota de Donald Trump y del Partido Republicano, en una elección que definirá el control de la Cámara de Representantes y del Senado durante los próximos dos años.

La expresidenta interpreta que un retroceso electoral del oficialismo estadounidense podría representar una señal para los gobiernos de derecha de América Latina, entre ellos el de Javier Milei.

De izq a der.: La defensa de Cristina está integrada por el abogado español Javier Borrego, el Dr. Alberto Beraldi y el abogado brasileño, Rafael Valim.

“Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, vaticinó.

La exmandataria espera que el resultado electoral estadounidense impulse una nueva etapa de crecimiento para los sectores progresistas. En su análisis, los gobiernos que llegaron al poder con discursos contra el sistema político tradicional podrían comenzar a perder respaldo si no cumplen con las expectativas económicas y sociales de sus votantes.

La relación entre Trump y Milei también aparece como parte de esa lectura. El presidente argentino mantiene una estrecha alineación política con el mandatario estadounidense, con quien comparte posicionamientos ideológicos y vínculos internacionales.

Las elecciones de Estados Unidos, aunque no definirán directamente el futuro del Gobierno argentino, podrían modificar el contexto político regional y el respaldo internacional de los sectores que actualmente conducen distintos países latinoamericanos.

Cristina Kirchner cuestionó a Milei y habló del desgaste del Gobierno

Durante la entrevista, Kirchner también analizó la situación económica y política de Argentina bajo la presidencia de Javier Milei.

La expresidenta reconoció que el peronismo tuvo responsabilidad en la derrota electoral de 2023 y mencionó las dificultades económicas que atravesó el último gobierno de Alberto Fernández, del que fue vicepresidenta.

Durante esa gestión, la inflación anual llegó al 211% y la pobreza alcanzó el 40%, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y dificultades para cubrir las necesidades básicas.

Al referirse a ese período, Kirchner reconoció problemas vinculados con el empleo y la percepción social sobre los ingresos.

“Hubo una ruptura en la cultura del trabajo”, afirmó.

Y explicó: “La gente veía que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban jefes y largos viajes, ganaban lo mismo o menos que los vecinos que recibían beneficios del Gobierno”.

Sin embargo, consideró que el actual oficialismo tampoco logró resolver las dificultades cotidianas de los argentinos.

En su evaluación, aunque Milei consiguió reducir la inflación respecto de los niveles que heredó, persisten problemas relacionados con los ingresos familiares, el empleo y el costo de vida.

“Pero ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un Gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, sostuvo.

El artículo de The Washington Post también describe un escenario económico con resultados contrapuestos. Por un lado, destaca la reducción de la inflación, el reconocimiento de los mercados financieros a las medidas de ajuste y el levantamiento de controles cambiarios. Por otro, señala el impacto social de esas políticas, el aumento de la pobreza durante el año y el crecimiento del desempleo.

Ese contexto, según la interpretación de Kirchner, podría generar un desgaste del Gobierno y abrir una oportunidad para la oposición.

El desafío del peronismo: recuperar la confianza de los votantes

Para la expresidenta, el eventual regreso del peronismo al poder no depende solamente del desgaste de Milei o de una derrota de los sectores de derecha en otros países.

Kirchner consideró que el movimiento debe comprender las razones que llevaron a una parte de la sociedad a respaldar propuestas políticas que prometen romper con las estructuras tradicionales.

En ese sentido, planteó que la oposición necesita construir alternativas concretas para responder a las preocupaciones económicas de la población, especialmente en materia de ingresos y endeudamiento.

Cristina Kirchner salió al balcón de su departamento en San José 1111 y saludó a los militantes que se congregaron frente a su domicilio para conmemorar el Día de la Lealtad. Foto: Página 12/Guido Piotrkowski.

La exmandataria también reconoció que existe un deterioro de la confianza en la democracia y en los partidos tradicionales, una situación que favoreció el crecimiento de dirigentes con discursos antisistema.

En su análisis, la polarización política representa uno de los principales obstáculos para la convivencia democrática.

“¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50% piensa que el otro 50% debe desaparecer?”, se preguntó.

La reflexión apareció vinculada a sus recientes estudios de chino y a una interpretación de la filosofía oriental. Kirchner explicó que ese aprendizaje le permitió pensar las diferencias políticas desde otra perspectiva.

Según señaló, mientras en Occidente la política suele construirse sobre la idea de que un sector debe derrotar al otro, en la filosofía china las fuerzas opuestas del yin y el yang pueden coexistir sin buscar eliminarse.

Cómo es la vida de Cristina Kirchner durante la prisión domiciliaria

La entrevista también permitió conocer aspectos de la rutina de la expresidenta en su departamento de Buenos Aires, donde cumple la condena bajo arresto domiciliario.

Según el relato publicado por el diario estadounidense, Kirchner organizó sus días con actividades físicas, lecturas y estudios de idiomas.

Realiza ejercicios entre cuatro y cinco veces por semana, utiliza una cinta para caminar, una plataforma de step y pesas. Además, dedica tiempo al aprendizaje de inglés y chino.

“Para mantener mis neuronas sin envejecer”, explicó al referirse a sus estudios.

Sus tardes transcurren principalmente entre la lectura y el seguimiento de la actualidad política internacional a través de la televisión.

Uno de los aspectos que describió como más difíciles es la limitación de los encuentros con sus amigos y aliados políticos. Tiene permitido recibir visitas durante cuatro horas semanales, distribuidas en dos días y con un máximo de tres personas por vez.

También puede utilizar un teléfono celular, aunque manifestó preocupación por la posibilidad de que sus comunicaciones sean monitoreadas.

Durante la entrevista recordó la visita que recibió el año pasado del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien mantiene una relación política y personal de larga data.

Según relató, el mandatario brasileño le dio consejos para atravesar el período de detención.

“Me dijo: ‘Hacé ejercicio y no te deprimas'”, recordó.

Y agregó: “Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme frente al sufrimiento de los demás. Sé por qué estoy acá: por lo que represento, por el Gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”.

Una reaparición política desde su departamento

Aunque su actividad pública está limitada por la prisión domiciliaria y la inhabilitación para ejercer cargos públicos, Kirchner mantiene un vínculo con sus seguidores.

El artículo describe un episodio ocurrido durante una movilización contra los recortes presupuestarios en educación impulsados por el Gobierno de Milei. Al pasar frente a su departamento, un grupo de manifestantes comenzó a reclamar por una eventual candidatura presidencial de la exmandataria.

Desde el balcón, Kirchner saludó, agradeció los cánticos y lanzó besos a quienes la alentaban.

“¡Cristina presidenta!”, gritaban los manifestantes.

La escena, según la reconstrucción del diario, duró apenas unos segundos, pero reflejó que la expresidenta conserva capacidad de convocatoria entre sectores de su militancia.

Kirchner también señaló que se sintió alentada por la presencia de jóvenes y estudiantes en las movilizaciones.

A sus 73 años, continúa siendo una de las figuras más influyentes y también más controvertidas de la política argentina. Su eventual candidatura en 2027 dependerá, en primer lugar, de que consiga revertir las restricciones judiciales que pesan sobre sus derechos políticos.

Mientras tanto, su estrategia combina el reclamo ante organismos internacionales, la conducción partidaria y una lectura del escenario político que apuesta al desgaste de los gobiernos de derecha.

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