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En el marco de la celebración del Día de la Lealtad, militantes del peronismo, el kirchnerismo y otros espacios políticos se congregaron frente al domicilio de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cumple su condena.

Durante la mañana, se desarrollaron actos en distintos puntos del país. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, encabezó una actividad en La Matanza, mientras que el diputado nacional Máximo Kirchner participó de una convocatoria en Chaco junto al exgobernador Jorge Capitanich.

Por la tarde, la militancia se movilizó hacia la vivienda de la exmandataria para acompañarla durante la jornada. CFK salió al balcón y saludó a los presentes, visiblemente emocionada y sonriente, mientras realizaba reiteradamente la señal de la V de la victoria.

El Partido Justicialista (PJ) trazó un paralelismo entre la situación judicial de la exmandataria y la proscripción de Juan Domingo Perón. A través de un comunicado, convocó a sus militantes a “luchar y construir las condiciones políticas necesarias” para conseguir su libertad. “No se trata de justicia: se trata de proscripción”, expresó el documento, que acusó al poder de intentar impedir que el pueblo vuelva a elegir “a la dirigente política más importante de la oposición”.

Asimismo, el PJ cuestionó la condena contra la exjefa de Estado, a la que calificó como “sin pruebas”, y afirmó que la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos constituye “el verdadero objetivo de la persecución”. En ese contexto, convocó a sus militantes, organizaciones, trabajadores y “todos los sectores democráticos del país” a asumir una “responsabilidad histórica” para reclamar la libertad de Cristina Kirchner y el fin de su proscripción.

La expresidenta recibió el apoyo de la militancia peronista en el barrio porteño de Constitución, donde cumple la condena por la Causa Vialidad. Foto: Noticias Argentinas/Mariano Sánchez.

Actos separados en medio de la interna peronista

El Día de la Lealtad estuvo marcado por convocatorias en distintos puntos del país, en un contexto de tensiones internas dentro del peronismo, que busca definir su rumbo de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

En Chaco, Máximo Kirchner compartió escenario con el senador y exgobernador Jorge Capitanich. Durante su intervención, se refirió a la situación judicial de su madre y aseguró que Cristina Kirchner está “secuestrada” por “el poder económico más concentrado y recalcitrante de la Argentina, que son unos poquitos empresarios”.

El referente de La Cámpora también apuntó contra los dirigentes que adoptan discursos confrontativos, pero después no mantienen esa postura en la práctica: “Hay muchos que les gusta agarrar el micrófono y subirse a las tarimas a decir discursos lindos y a prometer batalla, que después al primer chasquibún salen corriendo”.

En esa línea, llamó a “romper la inercia de los dirigentes conformistas y representar la esperanza de la gente que no puede más”. Y cerró: “Aunque estemos cagados a palos y se sienta muchas veces que el futuro nos queda lejos, que tengamos la convicción y la fuerza para recuperar la patria”.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner encabezaron actos por el Día de la Lealtad en La Matanza y Chaco, respectivamente.

Por su parte, Kicillof encabezó el acto en La Matanza, donde convocó a la unidad del espacio, cuestionó la política exterior del presidente Javier Milei y planteó la necesidad de construir una alternativa electoral para “terminar con esta pesadilla”.

“Lo dije el otro día y lo digo hoy: cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país y para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora del país. Al peronismo no hay desafío que le quede grande. El peronismo va a volver a gobernar la Argentina: nuestra tarea es construir una alternativa, representar a nuestro pueblo y recuperar la Argentina para los argentinos”, manifestó.

A su vez, destacó la influencia histórica del Justicialismo en la sociedad y sostuvo que “hubo una revolución económica, política y social, pero también una revolución de las conciencias”, bajo la premisa de que “nadie se arrodilla ante los poderosos”.

A continuación, estableció una comparación entre los principios históricos del movimiento y el escenario político actual, con fuertes críticas al alineamiento internacional del Gobierno nacional: “Decía Perón que si nuestros adversarios se ponen en frente de nuestras banderas, se van a encontrar con un pueblo que lucha y resiste. La Argentina no puede recibir órdenes de otro país: no podemos tener en vez de presidente a un che, pibe de los mandados del presidente de los Estados Unidos”.

A propósito, subrayó: “Tenemos un adversario poderoso, con recursos internacionales, que quiere instaurar en Argentina una vuelta a la dependencia absoluta. Ante eso vengo a recordar una de las 20 verdades del peronismo: el adversario está allá, es contra ellos. Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista“.

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