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En el plenario de las comisiones conjuntas de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados de la Nación, se revisó el “Proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional” impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional.

Expusieron veteranos de guerra, especialistas, y entre ellos el presidente de la Liga Naval Argentina y perito naval, Fernando Morales. Planteó la posibilidad de detener un buque chileno que viajaría desde Punta Arenas hacia las islas Malvinas con carga logística.

La ruta es impulsada por la compañía Easter Island Naviera a través del buque Danstar, una nave de 72 metros de eslora con capacidad para transportar unas 1.389 toneladas de carga que incluyen alimentos, frutas, verduras, materiales de construcción, gas licuado y repuestos. El trayecto se realizará a través del Estrecho de Magallanes y luego por aguas de jurisdicción argentina, un movimiento comercial que se impulsa mientras Inglaterra impulsa el proyecto petrolero Sea Lion. Chile apunta a captar un mercado de abastecimiento en las islas estimado en más de 20 millones de dólares anuales.

Desde la Liga Naval Argentina se indicó que la nave zarparía el 10 de noviembre próximo y citó el artículo 19 de la Convemar sobre “paso inocente”. Asimismo, reconoció que el Estrecho de Magallanes es territorio chileno y señaló que correspondería a la Cancillería argentina determinar si el viaje califica como tal, aclarando además que él no representa oficialmente ni al Gobierno ni a las Fuerzas Armadas de Argentina, mientras que la naviera Easter Island, operadora del buque Danstar, afirma que el viaje es comercial y descarta un conflicto geopolítico.

Chile apuesta a la nueva ruta marítima desde Punta Arenas hacia las Islas Malvinas.

Defensa nacional

En el plano técnico, el referente naval exhortó a revisar el proyecto: “Los exhortaría al margen de todas las otras consideraciones que se han dicho acá, a que revisen seriamente el capítulo marítimo, porque no es un tema ideológico, sino es un tema práctico y técnico“.

Al profundizar en las definiciones técnicas, señaló omisiones críticas: “El artículo 70 pretende explicar con detalle qué es un buque de interés y lo dice taxativamente. Todo buque, embarcación, artefacto naval que por su derrota, pabellón, actividad, antecedentes, omisión de reportes, alteración o simulación de identidad o posición, comportamiento anómalo o ubicación en un área sensible”, advirtiendo que “se olvidaron de la carga. Un barco que transporta carga radiactiva es un buque de interés en cualquier parte del mundo. Está reglamentado en el mundo“.

En cuanto a la seguridad y el control operativo de las aguas, alertó: “Nos costó mucho tiempo a los marinos conseguir que la Prefectura y la Armada vigilaran la pesca no reglamentada y no declarada en forma combinada. Es decir, hoy en día hay una articulación muy grande entre lo que hace la Armada a través del Comando Conjunto Marítimo y lo que hace la Prefectura. Acá se vuelven a mezclar las aguas“.

La tapa del diario La Opinión Austral del viernes 4 de septiembre con el anuncio de Javier Milei.

En esa línea, cuestionó la división de competencias: “Decir que algunos buques van a ser objeto de revisión, inspección, detención por parte del poder militar y otros por parte del poder policial implica que a priori vamos a asumir que sabemos exactamente qué es lo que está pasando realmente dentro de ese buque en Malvinas“.

Sobre los procedimientos de interdicción en altamar, fue categórico: “En tiempo de paz no se hunden buques, no se derriban aviones… hace rato ya que la prefectura no hunde buques precisamente porque no es necesario, porque hay otros métodos ahora”.

Puso como ejemplo un antecedente: “Hace poco tiempo la prefectura tuvo un caso de éxito, un buque que se les escapó y consiguieron detenerlo en Tailandia. Hoy en día no se trata de infringir el daño al buque, sino tener documentada la infracción para después capturarlo internacionalmente“.

Punta Arenas

A su vez, vinculó el análisis con el tráfico austral programado: “El próximo 10 de noviembre –Chile lo ha anunciado- va a hacer zarpar su primer buque de bandera chilena con carga logística para el emprendimiento Sea Lion. El artículo 19 de la Convemar dice claramente que cualquier amenaza o puesta en riesgo de la soberanía nacional puede ser considerado tránsito no inocente, con lo cual el buque puede estar detenido“.

“Chile podría ir por el pasaje Drake o Mar de Hoces como más les guste… pero ya anunció Chile que va a ir por Magallanes, que aclaramos Magallanes es chileno, no vamos a seguir teniendo problema con eso. Y después salen las 12 millas nuestras, las 12 millas del mar territorial“.

Ante esta situación, concluyó: “Nosotros el día 10 de noviembre, que esto todavía no va a estar implementado, aplicando la Convemar, tendríamos que decidir nuestra Cancillería en particular si consideramos que eso es paso inocente o paso no inocente. Vamos a ver lo que hacemos, no lo sabemos“.

Hacia el cierre de su exposición, Morales remarcó la necesidad estructural de proteger la marina mercante nacional: “De todos los países marítimos del mundo, nadie sacrifica su cabotaje marítimo en detrimento de la bandera nacional, y se lo da a la bandera extranjera, ni Rusia, ni China, ni Estados Unidos“.

Fundamentó la urgencia de esta postura en razones logísticas: “No puede un país depender su logística interior de una bandera extranjera y atendiendo a este resurgir de nuestro sentimiento de soberanía, imagínense ustedes si creamos la base naval integrada en Ushuaia y nos quedamos sin un buque de bandera argentina para hacerle el abastecimiento“.

Advirtió finalmente: “La única alternativa es por Chile, Punta Arenas, cruzar el Magallanes chileno en un barco chileno para abastecer una base naval argentina. Si nosotros no podemos asegurarnos tener una marina mercante de bandera mínima para cubrir nuestras necesidades logísticas en el mar y en el río, cualquier cosa que hagamos con la soberanía le va a faltar una pata“.

Qué dicen desde Chile 

En ets escenario, la corresponsalía de Infobae en Chile, señaló que un ambiente de máxima preocupación ronda en la alta esfera política chilena, luego de que fuentes de inteligencia advirtieran sobre un posible “evento crítico” con Argentina por el viaje programado para noviembre del “Danstar”, una nave de la empresa chilena Easter Island que busca abrir una nueva vía comercial marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino, en las islas Malvinas.

Según un reportaje de la Unidad de Investigación de BioBíoChile, dichas fuentes señalaron que si bien en un principio se evaluó la posibilidad de que el barco hiciera el recorrido a través del Mar de Drake, finalmente lo hará por el estrecho de Magallanes, a fin de evitar cualquier doble lectura sobre la soberanía chilena en el extremo austral.

Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas. FOTO: LA PRENSA AUSTRAL

En septiembre pasado, Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas, explicó que con esta nueva ruta comercial buscan disputarle el abastecimiento de la isla a Uruguay, la cual contempla unos 2.000 kilómetros por mar y se reduce a la mitad desde esa ciudad, disminuyendo considerablemente los costos.

Radonich recordó que tras firmar Chile la declaración del Mercosur en 2011, que prohibió la recalada de barcos con bandera de las Malvinas en los puertos de los países firmantes, la región de Magallanes dejó de percibir unos 300 millones de dólares, y descartó de paso cualquier conflicto puesto que se trata de un “acuerdo entre privados” y el barco encargado de cubrir la ruta “llevará otra bandera”, según consignó El Mercurio.

De acuerdo con el edil magallánico, las islas Malvinas tienen un poder de compra de 20 millones de dólares anuales, cuestión que definitivamente beneficiará a la economía regional.

A fines de septiembre llegó hasta Punta Arenas una delegación de 40 empresarios ingleses para discutir de negocios con proveedores chilenos, mientras que el primer viaje con alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos fue programado para noviembre.

La noticia no fue novedad, pues la naviera Easter Island ya había anunciado el acuerdo en julio. Sin embargo, la confirmación llegó en el peor momento, justo después de que los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei limaran asperezas en Santiago tras el último impasse territorial por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde —quien volvió a poner en duda la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes—, y reafirmaran el apoyo de Chile a la posición argentina sobre las islas.

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