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El tablero geopolítico del Atlántico Sur atraviesa un momento de singular atención. Reafirmando el mandato constitucional de la República Argentina y tras declarar que “las Malvinas son argentinas por historia y por derecho”, el presidente Javier Milei encabezó una cadena nacional en la que advirtió sobre un “peligro claro y urgente” para los intereses soberanos del país.
Esta advertencia se da ante el avance de los proyectos de exploración y explotación hidrocarburífera de la petrolera de origen israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en el yacimiento Sea Lion, un desarrollo iniciado originalmente por Premier Oil en la plataforma continental argentina bajo ocupación británica.
Durante su mensaje, el jefe de Estado detalló la implementación de acciones diplomáticas y legales que incluyen el envío de notas de desaliento a empresas y Estados involucrados. Asimismo, anunció el impulso de herramientas para agilizar los procedimientos sancionatorios en el marco de la legislación vigente.
Las medidas e iniciativas señaladas por el Poder Ejecutivo abrieron un intenso debate en el ámbito político y diplomático. En diálogo con Radio LU12 AM680, el exsecretario de Malvinas de la Nación, Guillermo Carmona, analizó el alcance del anuncio presidencial y repasó los antecedentes del caso.
LU12: ¿Qué análisis hace de la cadena nacional del presidente Milei?
Guillermo Carmona: Generó una enorme expectativa en la sociedad argentina; se esperaban avances concretos y creo que, en buena medida, el tenor de lo dicho por el presidente ha defraudado esas expectativas. Sí ha sorprendido que Milei, quien no resiste el archivo con lo que ha sostenido sobre Malvinas, aparezca comprometido en una posición que es la posición tradicional de la Argentina, la posición de la política de Estado.
Dentro de los anuncios, está bien que las haga el Gobierno, pero son cosas que tendría que haber ejecutado desde el principio de la gestión; nosotros se las hemos reclamado desde el primer día. Le dio casi tres años de ventaja a los británicos con las posiciones que ha sostenido, y los británicos aprovecharon esas ventajas avanzando en este proyecto hidrocarburífero al que hizo referencia. Que hagan ahora lo que no hicieron durante este tiempo no los exime de la responsabilidad por los incumplimientos que han tenido, tanto Milei como los funcionarios encargados de estos temas.
LU12: ¿Es tarde para estas acciones políticas y diplomáticas que ha tomado el Gobierno nacional? ¿Dónde estamos situados?
Guillermo Carmona: No lo calificaría como tarde si se hace. Pero reitero que se le dio una ventaja a los británicos y eso genera un perjuicio para la Argentina. Creo que los anuncios del presidente son insuficientes. Si el planteo es endurecer las sanciones a través de una modificación de la ley vigente —ley que no han aplicado—, digo que está bien, pero no alcanza.
Si quieren tomar medidas que produzcan los resultados que Milei dice buscar, hay cuatro acciones básicas: Primero, hay que exigirle al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que realice las gestiones pertinentes para que Navitas Petroleum se retire de Malvinas. Es una empresa con fuertes vínculos con el gobierno israelí, y la Argentina no puede estar en un alineamiento incondicional con un país que tolera que una empresa de su bandera viole la ley argentina en las islas.
Segundo, adoptar nuevas medidas para que empresas de origen en Inglaterra, Israel e incluso Estados Unidos —donde hay fondos de inversión financiando ese proyecto— no puedan venir a la Argentina con el beneficio del RIGI ni con ningún beneficio a quedarse con el litio, el cobre, los minerales críticos o el petróleo argentino.
En tercer lugar, deben dejar sin efecto el pacto Mondino-Lammy, que plantea una cooperación vergonzosa e inaceptable con el Reino Unido y que se produjo durante este Gobierno.
Y lo cuarto, deberían pedirle a la secretaria de Malvinas (Paola Iris Di Chiaro) que dé un paso al costado y se vaya del Gobierno, porque ha sido denunciada y probado que tiene vínculos con la embajada británica a través de la Fundación Argentina Global. Si van en serio, no puede estar a cargo de la política de Malvinas alguien que participa en una fundación que trabaja con programas del poder blando británico.
LU12: Muchos sienten que este gobierno está utilizando Malvinas con un objetivo electoral. ¿Qué apreciación le merece esto?
Guillermo Carmona: No tengo dudas de que es así. He venido sosteniendo que el Gobierno respecto de Malvinas está funcionando en “modo Galtieri” (Leopoldo Fortunato Galtieri, militar argentino y presidente de facto de la Nación entre diciembre de 1981 y junio de 1982) . Se parece demasiado a lo que vivimos en el año 1982. Tuvimos una dictadura cívico-militar que utilizó Malvinas para intentar disimular los fuertes problemas económicos y sociales. Es una comparación muy fuerte, pero es pertinente porque el paralelismo es evidente: así como se intentó utilizar Malvinas en aquel momento para perpetuarse en el poder, hoy lo están intentando utilizar para movilizar el sentimiento patriótico en función del interés de Milei en condiciones económicas y sociales muy críticas.
Hay dos cosas más que son muy evidentes: en aquel momento Galtieri nos hizo creer que Estados Unidos iba a elegir a la Argentina por sobre Gran Bretaña, y eso no ocurrió; hoy estamos en esa situación nuevamente. Y mientras Galtieri decía «estamos ganando la guerra», Milei viene diciendo que estamos teniendo grandes triunfos diplomáticos, que no son otra cosa que la revisión de apoyos internacionales que la Argentina tiene desde hace décadas. Espero que no se manipule a la opinión pública; los argentinos tenemos muy claro cuáles han sido las posiciones de Milei respecto de Malvinas y hay una sana desconfianza.
LU12: Este reclamo se da en un contexto geopolítico donde potencias energéticas están en conflicto, con actores como Estados Unidos, Rusia e Irán, e incluso con menciones directas de Donald Trump sobre Malvinas. ¿Qué riesgos ve en el actual tablero internacional?
Guillermo Carmona: Lo de Trump tiene que ver no con el Atlántico Sur ni con Malvinas, ni siquiera con la Argentina; tiene que ver con amedrentar a su socio eterno, Gran Bretaña. Son dimes y diretes, y hay que ponerlo en ese plano. Lo que me preocupa mucho es que tengamos un presidente que se declara sorpresivamente como «malvinero» y sostiene una posición soberanista sobre las islas, mientras en simultáneo todas las decisiones que toma desde la Casa Rosada en materia económica, militar, de seguridad y geopolítica se deciden en otro lugar del mundo, en Washington, como si la Argentina fuera una semicolonia.
No se puede ser soberanista en Malvinas y atentar contra la soberanía en el resto de las decisiones del país. Espero que no se cometan imprudencias. Las escaladas de declaraciones pueden llevar a producir hechos que salgan del control del gobierno; Milei no tiene experiencia en la gestión de estos asuntos y sus propios funcionarios han hecho declaraciones muy imprudentes. Hay que ser extremadamente cuidadosos.
LU12: ¿Cómo analiza el avance de Punta Arenas con las Islas Malvinas en una nueva ruta comercial en el Atlántico Sur?
Guillermo Carmona: Es muy importante que quede claro que se van a adoptar las acciones legales correspondientes; esto es vital que se haga. Hace dos semanas una naviera chilena anunció que estaba negociando un acuerdo con Rockhopper y Navitas para ofrecerles logística. El gobierno de Chile no dijo nada de eso, y esto que ustedes mencionan tiene una relación directa con ese episodio. Esas cosas no hay que dejarlas pasar: hay que decirlas con claridad y hacer las gestiones correspondientes ante el gobierno de Chile para que les quede muy claro que la Argentina no va a admitir ese tipo de situaciones.
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