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El precio de la carne registró un incremento promedio del 15 % y el asado, en ciertos sectores, pasó a ser “un condimento”, según un relevamiento realizado por la periodista Graciela Moreno de Bae Negocios.

En las carnicerías se nota un cambio de hábitos: crece el reemplazo de los cortes más caros por la carne picada, seguida por el pollo y cerdo. En provincias como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy, la opción más elegida es la carne molida de pollo, que se posicionó como la preferida.

Durante 2024, el consumo de pollo alcanzó un récord histórico. Por primera vez, superó a la carne vacuna: los argentinos consumieron 49,3 kilos de carne aviar, contra 48,5 kilos de carne vacuna per cápita. De esta manera, Argentina se convirtió en el sexto país en el mundo en consumo de pollo.

En contraste, la carne vacuna mostró una fuerte caída. El promedio por habitante descendió a 47,2 kilos, el nivel más bajo en casi tres décadas, muy lejos de los 84 kilos anuales registrados en 1950. El cerdo, en cambio, duplicó las cifras de hace doce años y cerró el año pasado con un promedio de 17,7 kilos por persona, beneficiado por valores más accesibles.

En algunas provincias comenzaron a ofrecer carne picada de pollo —también llamada molida— en carnicerías y pollerías. En la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, se venden 20 kilos congelados por $29.500, lo que da a razón de $1.475 el kilo. En Córdoba, ese mismo paquete costaba $28.000 en febrero, y en algunos comercios ofrecían dos kilos de carne picada de pollo por $3.500.

Los valores varían según la región. En Posadas, Misiones, una reconocida cadena de pollerías vende medio kilo de carne molida de pollo a $3.600, mientras que la misma cantidad de carne vacuna llega a $4.900. En la provincia de Entre Ríos, las pollerías comercializan pechuga molida a $8.660 el kilo, con posibilidad de abonar en 24 cuotas de $889,13, de acudo a la información recolectada por Graciela Moreno.

En Córdoba, la picada de pollo se consolidó como una tendencia en alza. Aunque su incorporación comenzó poco más de un año atrás, su demanda no deja de crecer. Los noticieros locales suelen reflejar este fenómeno, que también se observa en las plataformas de venta online, donde el kilo ronda los $5.850 dentro del territorio provincial.

El precio varía notablemente en cada región. Al trazar un recorrido por distintas zonas del país, se puede ver que el conurbano bonaerense adoptó igualmente esta alternativa y no sólo en los barrios más carenciados. En el partido de San Isidro, una carnicería de Martínez ofrece el kilo de molida de pollo a $7.290. En ese mismo local, la carne picada tradicional cuesta $8.990 por kilo, aunque existe una promoción de dos kilos por $13.490.

En tanto, en Chile, algunas de las cadenas de supermercados más grandes ya comercializan carne molida de pollo empaquetada y fraccionada en 320 gramos. Sin embargo, esas mismas marcas todavía no replicaron la propuesta en las góndolas argentinas.

Diversas pollerías que venden esta variedad sin huesos y sin píel explican sus usos más comunes. En sus sitios web destacan que se trata de una opción “perfecta para hacer hamburguesas, albóndigas, tacos o cualquier plato que requiera carne molida. Fácil de cocinar y rica en proteínas, esta carne molida de pollo es la solución rápida y nutritiva para tus comidas diarias”.

Una de las principales cadenas de hipermercados de Argentina ofrece el kilo de carne picada vacuna desgrasada a $10.099; el kilo de carne molida especial a $7.699 y si en cambio, se opta por un kilo de carne picada de cerdo el precio baja a $5.799 el kilo.

En conclusión, la molida de pollo se posiciona con fuerza y empieza a competir directamente con el cerdo por el segundo lugar en las preferencias de los consumidores.

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