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Nicolás Cabré y Rocío Pardo aprovecharon una pausa en sus respectivas agendas para viajar a Brasil y disfrutar de unos días juntos; la pareja mostró parte de la escapada a través de las redes, donde publicó imágenes del destino y dejó al descubierto algunos detalles de la intimidad que compartieron durante la estadía.

El viaje tuvo como escenario un complejo con vista al mar, pileta y diferentes espacios destinados al descanso; Cabré se mostró relajado, mientras que Pardo aprovechó la estadía para mantener su rutina de entrenamiento y compartió imágenes desde el gimnasio.

Más allá del paisaje y las comodidades del alojamiento, fueron los pequeños detalles los que terminaron dándole un tono especialmente romántico a la escapada; la pareja recibió una particular bienvenida en la habitación: un camino de pétalos de rosa se extendía por el piso y conducía hacia una de las ventanas.

La decoración no se limitó al sendero de flores; sobre el suelo, también fueron armados varios corazones con pétalos, en una escena pensada, especialmente, para recibir a la pareja; las imágenes permitieron ver, ademá,s la amplitud de la habitación y la vista privilegiada hacia el océano; sin necesidad de mostrar demasiado de su intimidad, Cabré y Pardo compartieron, así, un pequeño vistazo de unos días dedicados al descanso y a disfrutar de la compañía mutua.

Tres años de una relación consolidada

Cabré y Pardo llevan alrededor de tres años juntos y, con el paso del tiempo, fueron consolidando una relación que, también, tiene un fuerte componente de compañerismo; aunque suelen mantener ciertos aspectos de su vida privada lejos de la exposición, ocasionalmente comparten imágenes de sus momentos cotidianos.

El actor habló sobre el vínculo y destacó especialmente la manera en que Pardo lo acompaña. “Lo que me gusta es lo compañera que es. Es de fierro”, expresó al referirse a su pareja; la definición resume buena parte del presente de ambos: una relación que, además del romance, se sostiene en el acompañamiento y la cercanía.

Durante su estadía en Brasil, la pareja alternó jornadas tranquilas con actividad física y momentos al aire libre; entre el mar, la pileta y las instalaciones del alojamiento, encontraron el escenario perfecto para alejarse por unos días del ritmo cotidiano.

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