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La carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas volvió a mostrar un escenario abierto y sin un candidato con respaldo suficiente para garantizar su elección. En la tercera votación indicativa realizada este viernes por el Consejo de Seguridad, la costarricense Rebeca Grynspan recuperó el primer lugar, seguida por la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, mientras que el argentino Rafael Grossi perdió dos apoyos y quedó en el tercer puesto.
Según fuentes diplomáticas citadas por EFE y Reuters, Grynspan obtuvo nueve votos a favor, cinco en contra y uno sin opinión. Rodrigues-Birkett consiguió ocho apoyos, seis rechazos y un voto sin opinión. Grossi, en tanto, recibió cinco votos favorables, ocho en contra y dos sin opinión.
El resultado representa un retroceso para Grossi respecto de la segunda ronda, cuando había conseguido siete apoyos, seis votos en contra y dos sin opinión. En la primera consulta, realizada a fines de julio, el argentino también había reunido siete respaldos, aunque entonces registraba apenas dos votos negativos.
El sondeo, sin embargo, es informal y no vinculante. Además, la votación se realiza a puertas cerradas, por lo que no se conoce qué posición adoptó cada uno de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.
Revés para Grossi
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), es el candidato impulsado oficialmente por el gobierno de Javier Milei. Su candidatura figura entre las presentadas formalmente ante Naciones Unidas y cuenta con una declaración de visión y documentación de campaña publicada por el organismo.
Grossi, que cuenta con el aval de Estados Unidos, ha impulsado su campaña con llamados a una reforma profunda de la ONU para que recupere su protagonismo en la escena global, y en una reciente columna de opinión publicada en The Economist expuso su propuesta para una institución en crisis de confianza. “Eso significará hacer menos, mejor”, sostuvo.
En las últimas semanas, el Kremlin había criticado públicamente a Grossi, quien por su rol como director general del OIEA mantiene una activa labor de mediación ante los riesgos en la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, ocupada por fuerzas rusas desde 2022 tras la invasión a Ucrania.
A este escenario se sumó el pronunciamiento de los países BRICS (grupo que integran Rusia y China junto a Brasil, la India y Sudáfrica) tras la cumbre celebrada en Nueva Delhi. En su declaración conjunta del 12 de septiembre, el bloque destacó que ninguna mujer ha ocupado hasta ahora la Secretaría General de la ONU en sus 81 años de história y remarcó la necesidad de incrementar la participación femenina, especialmente de países en desarrollo, en los puestos de liderazgo de las organizaciones internacionales.
Según la tradición geográfica de alternancia entre continentes, el puesto en esta elección recaería en alguno de los candidatos de América Latina luego de 36 años, tras el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), mientras que hay diversos sectores -y también miembros del Consejo- que presionan para que, por primera vez, una mujer asuma como secretaria genera de la ONU.
Los especialistas señalan de todas formas que esa variable no caló tanto dentro del P5 -solo China indicó que le “agradaría” que una mujer sea electa-, pero sí dentro de algunos de los actuales diez miembros no permanentes del Consejo, como Dinamarca y Letonia (los otros son Bahréin, Colombia, Grecia, Liberia, Pakistán, Panamá, la República Democrática del Congo y Somalia).
En tanto, el hecho de que Gran Bretaña integre el P5 -con derecho a veto- también generó dudas sobre qué postura podría tomar sobre la candidatura de Grossi, en medio de las renovadas tensiones en la disputa con la Argentina por las islas Malvinas, que escalaron en los últimos días tras la cadena nacional del presidente Javier Milei.
Un proceso condicionado por el veto de las grandes potencias
La elección del secretario general de la ONU requiere un proceso en dos etapas. Primero, el Consejo de Seguridad debe recomendar un candidato a la Asamblea General. Para que eso ocurra, el aspirante necesita obtener al menos nueve votos de los 15 integrantes del Consejo y, además, no recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Luego, la Asamblea General, integrada por los 193 Estados miembros, debe aprobar el nombramiento.
Por eso, el hecho de encabezar una votación indicativa no garantiza la elección. El objetivo de estos sondeos es medir el nivel de respaldo y rechazo entre los miembros del Consejo y detectar posibles obstáculos antes de una votación formal.
Los otros candidatos
El resto de los postulantes quedó más alejado en la tercera consulta. El expresidente senegalés Macky Sall obtuvo cinco apoyos, nueve rechazos y un voto sin opinión.
La ecuatoriana María Fernanda Espinosa recibió tres apoyos, seis rechazos y seis votos sin opinión. La expresidenta chilena Michelle Bachelet obtuvo un apoyo, once rechazos y tres votos sin opinión, mientras que la ecuatoriana Ivonne Baki no recibió apoyos, sumó diez rechazos y cinco votos sin opinión.
La ONU mantiene publicada la lista oficial de candidaturas y la documentación correspondiente a cada postulante.
¿Qué puede pasar ahora?
El resultado de la tercera votación confirma que la elección continúa abierta. Grynspan y Rodrigues-Birkett concentran por ahora la mayor cantidad de apoyos, pero ambas mantienen un número significativo de rechazos.
Para Grossi, el dato más relevante es la pérdida de dos apoyos respecto de la segunda ronda y el aumento de los votos negativos. Su candidatura, sin embargo, continúa dentro del grupo de nombres que participan formalmente de la carrera.
El proceso estará atravesado por las posiciones de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, cuyos gobiernos tienen capacidad de veto. La falta de un acuerdo entre las grandes potencias mantiene abierta la definición.
El mandato de António Guterres finaliza el 31 de diciembre de 2026, por lo que la selección del próximo secretario general deberá resolverse antes del comienzo de 2027. La ONU todavía no estableció una fecha para la votación formal.
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