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Por Sabrina Pont
El miércoles pasado el Congreso de la Nación fue escenario de un encuentro que, hace dos años, hubiera resultado impensable. Legisladores, gobernadores, empresarios mineros, representantes de cámaras de proveedores, referentes del gremio de obreros mineros y funcionarios nacionales se sentaron juntos a hablar de competitividad en la cadena de valor minera.El mensaje central que los convocó es sencillo pero exigente: las inversiones van a llegar, la pregunta es qué hará Argentina con ellas.
Impulsada por dos legisladores catamarqueños, el senador Flavio Fama, y la diputada nacional Fernanda Ávila, ambos presidentes de la Comisión de Minería en las dos cámaras, la jornada “La competitividad de la cadena de valor minera argentina” se llevó a cabo en el Salón Azul del histórico edificio, casi en simultáneo con el inicio de la sesión en el recinto de Diputados en la que se dio media sanción ala readecuación del Régimen de Subsidios a los Consumos Residenciales de Gas Natural en Zonas Frías, que recorta beneficios para muchas de esas mismas regiones mineras.
Uno de los oradores de la Jornada fue elsecretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, quien primero reconoció, ante la crítica de muchos, que los trámites del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) tardan alrededor de seis meses en promedio. “Estamos preocupados, los estamos acelerando”, dijo, aunque aclaró que la demora no es solo responsabilidad del Estado: “el sector privado también contribuye a los tiempos”.
Luego, Lucero también buscó responder a quienes señalan los anunciosno se concretan, con números: dijo que ya hay alrededor de 800 millones de dólares efectivamente invertidos, equivalentes a aproximadamente el 11% del total de los compromisos asumidos. “No son proyecciones. Son dólares que ya entraron”, afirmó. Para un sector que durante años acumuló anuncios sin ejecución, ese dato importa.
Lo que más preocupa a Lucero, sin embargo, no son las demoras administrativas. Es lo que viene después. El funcionario advirtió que el momento es inédito, de hecho dijo que “hay que remontarse décadas para encontrar un período similar”, pero que repetir esa verdad hasta el cansancio puede volverla un lugar común y quitarle urgencia justo cuando más se necesita. “Vamos a tener problemas de crecimiento”, anticipó. “Tenemos que ser resilientes”. Su preocupación central es la coordinación: son muchos actores con lógicas distintas, y hacer que todos empujen en la misma dirección es, en su visión, el desafío más grande que tiene el sector por delante.
El tono general de la jornada fue optimista, pero no del todo complaciente. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), fue de los más directos: “Estamos mejor que hace un año, pero la minería argentina todavía no está instalada.” El camino entre el anuncio y el desarrollo real es largo, y está lleno de puntos de falla que el sector ya puede identificar, aunque todavía no sabe bien cómo resolverlos.
Entre provincias y Nación
El tema que recorrió de manera transversal toda la jornada fue el rol de los gobernadores. El país es federal, los recursos mineros son provinciales, y lo que se viene es una ola de inversiones en cobre, litio y plata que va a aterrizar en territorios con capacidades, regulaciones y visiones muy distintas.
Fama lo planteó con números, en una charla con la prensa al finalizar el evento: “Alumbrera vuelve a arrancar en 2028, los grandes proyectos de cobre entran en producción alrededor de 2032. Para entonces, la cadena de proveedores tiene que estar lista”, señaló. Y no solo eso: advirtió que va a tener que competir por los mismos geólogos, ingenieros, transportistas y rutas que necesita el sector oil& gas. “Es un tsunami”, dijo. La coordinación entre provincias es lo que puede determinar si ese tsunami arrastra o impulsa.
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, el único presente en la Jornada,aportó una perspectiva territorial. Si bien para Jujuy la minería representa el 80% de las exportaciones provinciales, lo que Sadir destacó no fueron esos números sino el impacto sobre la demografía: “antes, la gente se iba de las zonas de influencia minera. Hoy, la actividad les permite quedarse. A muchos, volver. Las escuelas secundarias de la Puna ya tienen orientación en química y energías renovables”, expresó. Ese es el tipo de derrame que el sector dice querer construir, y que depende en gran medida de decisiones provinciales.
El problema es que no todas las provincias están en el mismo lugar. Fama lo señaló sin rodeos al finalizar el evento: “hay provincias (La Rioja) que le acaban de cortar una ruta de paso a una minera (Vicuña). Una locura”, dijo. “¿Qué va a lograr esa provincia? Quedarse en el camino”, concluyó.
La Mesa Federal Minera, que se constituyó en San Juan a principios de mes, es el intento más visible de articular esas diferencias entre las provincias, también con el Gobierno nacional y con el sector privado. Pero la coordinación entre provincias mineras y no mineras, entre las que ya tienen proyectos y las que quieren tenerlos, todavía está en construcción.
Otro de los temas que requieren atención, porque marcan un desfasaje sobretodo entre la Nación y las provincias mineras, lo puso sobre la mesa Franco Mignacco, representante del departamento de Minería de la Unión Industrial Argentina (UIA). Su planteo fue directo: el RIGI establece que hasta un 20% de las compras de un proyecto puede ser de proveedores locales, pero las provincias tienen sus propias exigencias que en muchos casos superan ampliamente ese número. En Santa Cruz, por ejemplo, la exigencia de contratación de personal local llega al 90%. Los números no cierran y nadie sabe bien quién tiene que resolverlo.
Mignacco se lo pidió a los legisladores presentes: dijo que hay que armonizar. No fue una crítica frontal al RIGI ni a las provincias, pero sí el reconocimiento de que hay una superposición de marcos regulatorios que, si no se resuelve, va a generar problemas concretos en el momento en que los proyectos pasen de la etapa de anuncio a la de construcción.
Entre proveedores locales y nacionales
Desde la mesa de oradores convocados, Manuel Benítez, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN), buscó enfatizar el momento que vive el sector: “la escala de la minería que viene no la conoce la Argentina”. Y en ese contexto, remarcó el rol protagónico que deben asumir los proveedores: “son quienes efectivamente construyen la mina, y las obligaciones que deben asumir son las mismas que las de la minera: calidad, continuidad, gobernanza, altos estándares ambientales”, resumió.
CAPMIN se presenta como una cámara de alcance nacional, con vocación de ser la voz del sector proveedor en su conjunto, a lo largo y ancho del país. En ese marco, Benítez lanzó una definición que sonó casi como un llamado a la unidad: “Acá no sobra nadie.”
Lo que vino después matizó esa imagen de unidad. Desde el público, pidió la palabra Manuel González Bello, presidente de la Cámara de Proveedores Mineros de Catamarca y de FAPROMIN, la Federación Argentina de Proveedores Mineros, que agrupa a las cámaras de proveedores de Jujuy, Salta, Catamarca, San Juan y Santa Cruz. Habló de “minería con la gente adentro” y puso el foco, según sus palabras, “en los que están en la zona de influencia primaria”.
Y como para completar el cuadro, también tomó la palabra el intendente de Guaymallén, municipio del Gran Mendoza, Marcos Calvente, que se presentó como presidente Clúster Minero y Energético de Cuyo. Su presencia es un dato en sí mismo. Mendoza fue durante años una provincia donde la minería era política y socialmente costosa: la actividad fue resistida, cuestionada, frenada. Hoy, con San Juan al lado y los grandes proyectos de cobre en el horizonte, hay una conciencia creciente de que parte del trabajo y la demanda que van a generar esos proyectos va a extenderse más allá de las fronteras sanjuaninas.
Las metalmecánicas, los servicios, la logística mendocina ven una oportunidad que antes ni miraban. Que el intendente de un municipio del conurbano mendocino haya pedido la palabra en este debate dice algo sobre cómo se está ampliando el mapa de actores que se sienten parte de la conversación minera. Y también sobre cuánto más compleja se vuelve la coordinación a medida que ese mapa crece.
También, pidió la palabra desde el público la subsecretaria de Minería de Buenos Aires, Laura Delgado, y dijo que Buenos Aires “tiene vocación de ser parte del desarrollo de esta cadena de valor”, porque es “el corazón industrial, científico y tecnológico del país”. Para cerrar, enfatizó “no existen provincias mineras; todas las provincias son mineras”.
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