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El juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan llegó a su punto culminante, pero lejos de clausurar una de las causas más sensibles de la historia judicial argentina, la sentencia abrió un nuevo escenario de controversias. Después de cuatro meses de audiencias, decenas de testigos, extensos alegatos e innumerables debates técnicos, el Tribunal Oral Federal dio a conocer su veredicto: Claudio Villamide fue el único de los cuatro exjefes navales condenados, mientras que los restantes imputados resultaron absueltos.
La resolución dejó sensaciones encontradas. Para los familiares de los 44 tripulantes, la sentencia representa un nuevo paso en la búsqueda de justicia, aunque todavía insuficiente para muchos de ellos. Del otro lado, la defensa del excomandante de la Fuerza de Submarinos reaccionó con sorpresa y anunció que llevará el caso ante la Cámara Federal de Casación Penal.
Apenas finalizada la audiencia, el abogado Juan Pablo Vigliero dialogó con el móvil de LU12 AM680 y no ocultó su desconcierto frente a una decisión que, según afirmó, contradice todo lo ocurrido durante el debate oral.
Con visible incredulidad, el defensor evitó realizar un análisis jurídico profundo hasta conocer los fundamentos de la sentencia, aunque dejó en claro su postura. “Hasta que no conozcamos los fundamentos, no podemos decir nada. Nos parece insólito, nos parece que la prueba fue contundente. La verdad que todavía no entendemos, lo digo con absoluta franqueza, los fallos son así”, expresó.
Sus palabras reflejaron el clima que se vivía a la salida del Tribunal Oral Federal. Después de casi una década desde la desaparición del submarino en aguas del Atlántico Sur, el fallo volvió a dividir opiniones entre quienes consideran que la Justicia comenzó a establecer responsabilidades y quienes entienden que la resolución no encuentra respaldo en las pruebas producidas durante el juicio.
La estrategia de la defensa de Villamide siempre estuvo basada en un mismo argumento: durante las casi cuarenta audiencias, según sostuvieron, no surgió evidencia suficiente que permitiera responsabilizar penalmente a su defendido por el naufragio del ARA San Juan.
Ese razonamiento ya había sido desarrollado durante los alegatos finales, cuando Vigliero pidió la absolución y planteó la nulidad de la acusación fiscal. En aquella oportunidad sostuvo que el Ministerio Público no había logrado demostrar cuáles fueron concretamente las omisiones funcionales atribuidas a Villamide ni establecer con certeza cómo ocurrió el estrago que terminó con la vida de los 44 submarinistas.
Tras conocerse el fallo, el abogado volvió sobre ese mismo eje. “Nos parece, lo vuelvo a repetir, insólito, nos parece injusto. Conozcamos o no conozcamos los fundamentos, lo que conocemos es lo que pasó en el juicio durante cuatro meses. La verdad no tengo mucho más para decir“, afirmó.
Para la defensa, precisamente lo ocurrido durante el debate oral constituye el principal sustento para cuestionar la sentencia. A lo largo del proceso declararon especialistas, oficiales de la Armada, peritos y testigos que analizaron el estado operativo del submarino, las decisiones adoptadas antes de la última misión y la cadena de mandos existente al momento de la tragedia.
En los alegatos, Vigliero había sostenido que la prueba producida favorecía ampliamente a su cliente y que el ARA San Juan había zarpado en condiciones operativas, bajo el criterio del comandante Pedro Martín Fernández, quien tenía la autoridad para decidir la navegación. También insistió en que Villamide actuó respetando los reglamentos internos de la Armada y que ninguna prueba acreditó una conducta negligente de su parte.
La condena exclusiva contra el exjefe de la Fuerza de Submarinos generó un interrogante adicional para la defensa: por qué el Tribunal resolvió responsabilizar únicamente a Villamide mientras absolvió a los otros tres imputados.
Consultado sobre ese aspecto, Vigliero dejó en claro que su satisfacción por las absoluciones no modifica su desacuerdo con la condena de su defendido. “Me alegro por los otros tres imputados que fueron absueltos. Todos tienen que ser absueltos“, sostuvo, reafirmando la postura que mantuvo durante todo el proceso judicial.
Otro elemento que alimentó las dudas de la defensa fue la falta de fundamentos al momento de conocerse el veredicto y la confirmación de que la decisión no habría sido unánime entre los integrantes del Tribunal.
Sobre ese punto, el abogado explicó que todavía resulta imposible analizar el alcance jurídico del fallo. “No tenemos los fundamentos. Ustedes estuvieron adentro de la sala. No sabemos y además no hubo unanimidad, con lo cual queremos saber qué dijo también el juez disidente. No es que no quiera responder alguna pregunta, es que no sabemos”, manifestó.
La referencia al voto en disidencia cobra especial relevancia porque permitirá conocer si existieron diferencias sustanciales entre los magistrados respecto de la valoración de las pruebas, la responsabilidad de los acusados o incluso la interpretación jurídica de los hechos debatidos durante estos meses.
Mientras tanto, la estrategia de la defensa ya tiene un próximo destino. Sin esperar demasiado tiempo, Vigliero confirmó que recurrirá la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, la instancia encargada de revisar el fallo del Tribunal Oral.
“Ahora habrá que pensar en la casación del próximo tribunal con la próxima instancia“, resumió antes de retirarse del edificio judicial.
La decisión abre un nuevo capítulo en una causa que, desde el hundimiento del ARA San Juan el 15 de noviembre de 2017, se convirtió en uno de los expedientes judiciales más complejos y sensibles de la historia reciente argentina.
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