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La Justicia bonaerense atravesó este martes un punto de inflexión con la destitución de la jueza Julieta Makintach, señalada como protagonista central del escándalo que derivó en la caída del juicio por la muerte de Diego Maradona. El Jurado de Enjuiciamiento, integrado por once miembros y encabezado por la presidenta de la Suprema Corte, Hilda Hogan, resolvió por unanimidad removerla de su cargo e inhabilitarla de por vida para ejercer funciones judiciales.

El fallo se dio a conocer a las 10:40 en el Anexo de la Cámara de Senadores bonaerense, tras seis audiencias de debate y una sentencia de 115 páginas que analizó el alcance de la participación de Makintach en el documental “Justicia Divina”, filmado mientras presidía el juicio por el fallecimiento del astro. La exmagistrada no asistió a la lectura del veredicto.

Un escenario adverso para Makintach

La resolución significó un duro golpe para la exjueza, quien esperaba que el gobernador Axel Kicillof aceptara la renuncia que había presentado en junio y así conservar su jubilación como magistrada. “Yo después de lo que viví como imputada no quiero pertenecer al Poder Judicial. Me negaron prueba, ocultaron prueba. Me quiero ir en paz”, había dicho días antes.

Pero el jurado fue categórico. Según explicó la fiscal Analía Duarte, “la doctora Makintach ha perdido las condiciones que exige la Constitución para el ejercicio de la magistratura”. Durante su alegato, la funcionaria sostuvo que quedó demostrado que la jueza había aceptado participar del documental con pleno conocimiento de su contenido. “En marzo la doctora ya sabía que había una condena”, afirmó, al referirse a los capítulos y guion del proyecto audiovisual.

Las voces del fallo: fundamentos y advertencias

El veredicto incluyó una serie de fundamentos contundentes. Hogan aseguró que la jueza actuó “alejada de la sobriedad, prudencia y moderación exigibles a todo servidor del Poder Judicial”.

El senador bonaerense y conjuez Sergio Vargas fue aún más gráfico: “Cuando se encienden las cámaras, corre peligro que el ego de un juez apague la justicia”.

La jueza Julieta Makintach presentó la renuncia a su cargo tras el escándalo por el juicio por Diego Maradona

Otros integrantes del jurado coincidieron en que la conducta de Makintach vulneró la imparcialidad del tribunal, puso en riesgo la credibilidad institucional y generó un daño que trascendió el caso Maradona.

El impacto en la causa Maradona

La destitución fue seguida en primera fila por Verónica Ojeda, su hijo Dieguito Fernando y el abogado Mario Baudry, quienes asistieron por primera vez al jury.
“Fueron cinco años de lucha. Esta jueza tiene que pagar”, dijo Ojeda al llegar a La Plata. Tras el fallo, reiteró su pedido de que el próximo 17 de marzo finalmente se realice el juicio por la muerte del Diez.

Su hijo Dieguito también expresó con firmeza: “Quiero justicia por mi papá”.

Para Baudry, la decisión del jurado fue necesaria: “Hasta hoy no tiene conciencia de lo que hizo. La Justicia se puso los pantalones largos”.

El documental que cambió el rumbo del juicio

El escándalo comenzó cuando, a finales de mayo, se conocieron imágenes del documental que mostraban a Makintach siendo filmada en su despacho, en su auto y en la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 3 de San Isidro. Para la fiscalía y el Colegio de Abogados, la magistrada “utilizó recursos del Estado para impulsar un proyecto en provecho propio y en perjuicio de la Justicia”.

El testimonio del productor Ignacio Arnal fue clave: “Era una miniserie sobre el juicio por Maradona y nosotros teníamos a la jueza”, aseguró durante el debate.

Un proceso que enviará señales a todo el Poder Judicial

En los próximos días, la resolución será remitida a la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Mientras tanto, Makintach continúa imputada en una causa penal que tramita en la UFI Nº1 de San Isidro y permanece apartada de su cátedra en la Universidad Austral.

Para el abogado Guillermo Sagues, del Colegio de Abogados de San Isidro, el daño causado es profundo: “La justicia argentina ha quedado ridiculizada”.

El caso abre ahora una nueva etapa en el camino hacia el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, con un mensaje que impacta no solo en la provincia de Buenos Aires, sino en todo el país: la búsqueda de notoriedad mediática jamás podrá convivir con el ejercicio de la magistratura.

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