Your browser doesn’t support HTML5 audio

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) puso en marcha una reforma integral en la regulación para la exportación de productos de la pesca y acuicultura. A través de la Resolución 413/2026, el organismo busca unificar los criterios de habilitación, otorgando mayor transparencia y agilidad a las operaciones comerciales del sector.

Esta normativa es clave para los puertos y plantas de Santa Cruz, ya que establece un esquema de condiciones claras para el acceso a mercados internacionales, adaptándose a las exigencias sanitarias de cada país o bloque económico comprador.

Trazabilidad y gestión digital

La nueva reglamentación estipula que todos los establecimientos deberán tramitar sus permisos de exportación mediante el sistema SIGCER. Para obtener la aprobación, las plantas deben cumplir estrictamente con el Código Alimentario Argentino y los estándares de inocuidad definidos por el SENASA.

El foco principal está puesto en la trazabilidad: las empresas están obligadas a garantizar el cumplimiento de programas de higiene y control de residuos. Tras una evaluación técnica, el organismo clasificará las solicitudes como “aceptadas” o “denegadas”, blindando así la calidad de la mercadería que sale del país.

Vigencia y caducidad

Un punto fundamental de la resolución es que la habilitación para exportar estará atada a la actividad real de la planta. Para mantener el permiso vigente, los establecimientos deberán concretar al menos una exportación cada 24 meses. Si no se registra actividad en ese plazo, la autorización caducará de forma automática.

Asimismo, el SENASA cuenta ahora con la facultad de suspender certificaciones de manera inmediata ante cualquier falla sanitaria. Si las irregularidades no se resuelven en un plazo de 60 días, el establecimiento podrá ser excluido definitivamente del listado de exportadores habilitados.

Competitividad

La norma introduce una ventaja operativa logística: la posibilidad de habilitar destinos por bloques económicos, como la Unión Europea o la Unión Económica Euroasiática. Esto permite ampliar las oportunidades comerciales para la industria local sin necesidad de trámites individuales por cada país miembro.

Desde el organismo nacional destacaron que estas medidas buscan fortalecer la competitividad de la industria pesquera, brindando previsibilidad a las empresas. En un mercado global con exigencias sanitarias crecientes, el nuevo esquema apunta a consolidar los productos argentinos mediante estándares de seguridad alimentaria y calidad internacional.

Leé más notas de La Opinión Austral

Ver comentarios