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La historia de la pesca marítima argentina ya tiene una obra de referencia. Con más de cinco décadas de trayectoria vinculada al sector, el economista Enrique Horacio Mizrahi presentó “Crónica del Desarrollo de la Pesca Marítima Argentina“, un libro que reconstruye la evolución de una de las actividades productivas más importantes del país y que busca convertirse en material de consulta para investigadores, estudiantes y responsables del diseño de políticas públicas.
En una entrevista con Radio LU12 AM680, Mizrahi explicó que la publicación nació como una forma de dejar plasmada la experiencia acumulada durante más de medio siglo de trabajo en la actividad. “Después de más de 50 años de estar en la pesca creí que tenía que dejar algo de la experiencia escrito. Empecé este libro hace muchos años y por fin pudimos terminarlo. Lo que tratamos fue de volcar una secuencia de cómo evolucionó la pesca en la República Argentina prácticamente desde la colonia”, señaló.
La obra constituye el primer trabajo sistemático que documenta, de manera cronológica, los principales hitos tecnológicos, económicos, productivos y normativos que marcaron el desarrollo de la pesca marítima nacional.
El libro organiza la evolución de la actividad en distintas etapas, desde los primeros asentamientos de inmigrantes italianos en Mar del Plata y la inauguración de su puerto, pasando por la denominada “fiebre del tiburón” de la década de 1940, la expansión de la pesca de altura y la industrialización del sector, hasta la implementación del Régimen Federal de Pesca y el actual sistema de cuotas de captura.
Además de reconstruir los grandes cambios de la actividad, incorpora un importante anexo estadístico y normativo que convierte a la publicación en una herramienta de consulta para especialistas y tomadores de decisiones.
Santa Cruz y Puerto Deseado
Durante la entrevista, Mizrahi puso como ejemplo el desarrollo que experimentó Puerto Deseado, una de las ciudades pesqueras más importantes de Santa Cruz. “La primera vez que fui a Puerto Deseado tenía apenas 3.600 habitantes. Después comenzó el desarrollo de Pesca Azul y la ciudad fue creciendo. Hoy la pesca es lo que es en Puerto Deseado y ha generado un efecto multiplicador enorme sobre la población”, recordó.
El especialista señaló que el gran impulso llegó con el desarrollo de la pesquería del langostino, especialmente a partir del potencial del Golfo San Jorge, al que definió como una de las principales áreas de crianza de la especie. “El langostino produjo un fuerte cimbronazo en toda la estructura pesquera argentina y fue uno de los motores de expansión de la actividad“, sostuvo.
Exportaciones, empleo y soberanía
Consultado sobre el peso de la pesca dentro de la economía nacional, Mizrahi explicó que, aunque su participación en el Producto Bruto Interno no es elevada, su importancia estratégica radica en otros factores. “Casi el 90% de la captura pesquera argentina se exporta, lo que genera un importante ingreso de divisas para el país”, afirmó.
A ello sumó el impacto que tiene sobre el empleo en los principales puertos y su aporte a la presencia argentina en el Atlántico Sur. “La pesca también es importante desde el punto de vista de la soberanía nacional, porque implica una ocupación permanente de la Zona Económica Exclusiva”, destacó.
Respecto de la denominada “ciudad nocturna” de buques que operan al borde de las 200 millas, explicó que la mayor parte de esa actividad se desarrolla fuera de la jurisdicción argentina y que el verdadero desafío continúa siendo combatir la pesca ilegal dentro del mar argentino.
Los desafíos hacia el futuro
Para Mizrahi, uno de los principales retos consiste en fortalecer los controles sobre la pesca ilegal y avanzar en acuerdos internacionales que permitan abordar la explotación de los recursos migratorios sin afectar la posición argentina respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas.
Al mismo tiempo, consideró indispensable profundizar la industrialización de la actividad. “Hay que avanzar en el desarrollo industrial para generar más trabajo. El recurso es limitado, por eso el crecimiento debe venir por el agregado de valor”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que la industria naval y los astilleros argentinos aún tienen un importante potencial de desarrollo. “Sería importante que recibieran un apoyo gubernamental más fuerte para poder crecer”, opinó.
Una pesquería saludable
El economista también destacó el trabajo desarrollado por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) en la administración de los recursos.
Recordó que especies como la merluza hubbsi lograron recuperarse luego de la fuerte crisis que atravesaron a fines de los años noventa, mientras que los últimos informes científicos muestran un buen estado del recurso langostino. “La Argentina pasó de tener recursos muy mal explotados en los años setenta a desarrollar una pesca bastante saludable gracias al trabajo del INIDEP”, remarcó.
Sobre el objetivo de la publicación, Mizrahi explicó que buscó escribir un texto objetivo, alejado de las polémicas coyunturales y orientado a comprender el proceso histórico del sector. “La idea fue escribir una historia que permita a las generaciones actuales y futuras mirar el pasado para poder diagramar mejor el futuro de la pesca argentina“, concluyó.
Con más de 50 años de trayectoria profesional, Enrique Mizrahi fue director del INIDEP, consultor internacional de la FAO y ocupó cargos ejecutivos en empresas pesqueras. Su nueva obra reúne décadas de experiencia en una actividad estratégica para la economía nacional y para provincias como Santa Cruz, donde la pesca continúa siendo uno de los principales motores del desarrollo regional.
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