De acuerdo con lo expresado por Marín en diálogo con periodistas, la escalada bélica en Medio Oriente estaría acelerando los tiempos del megaproyecto Argentina LNG, impulsado junto a compañías como Eni y ADNOC.
“A mí no me gusta decir que la guerra beneficia, porque es algo no deseable. Pero terminada la guerra, se va a acelerar el GNL de Argentina en una forma que no se imaginan. Tenemos un proyecto muy robusto, que tiene buena economía, tiene el RIGI y está lejos de los conflictos internacionales. Te pone en una posición de proveedor seguro tan grande que empuja mucho la negociación de los proyectos”, afirmó el ejecutivo.
Según explicó, las interrupciones en instalaciones clave de gas natural licuado en Qatar que impactaron el abastecimiento europeo. En ese contexto, sostuvo que Argentina podría consolidarse como proveedor confiable por su ubicación geográfica, alejada de zonas de conflicto y con acceso a rutas marítimas estratégicas.
En relación con versiones sobre la posible incorporación de nuevos socios, mencionó que existen conversaciones, aunque evitó confirmaciones: “Podemos hacerlo los tres solos”, señaló. Y agregó que, si se suma un cuarto actor —entre los que se mencionan empresas como Saudi Aramco o ExxonMobil— sería una oportunidad, pero no una condición para avanzar.
Financiamiento récord y definiciones clave para la inversión
Según detalló Marín, la iniciativa Argentina LNG implicaría una inversión total cercana a los USD 30.000 millones, lo que la convertiría en una de las mayores apuestas energéticas de América Latina.
El esquema contempla dos buques licuefactores en la costa de Río Negro, con financiamiento estructurado a través de Project Finance por aproximadamente el 70% del capital destinado a infraestructura. Las negociaciones cuentan con el asesoramiento de JPMorgan incluyen la participación de agencias de crédito a la exportación de países compradores.
El titular de YPF también subrayó la importancia de cerrar contratos de largo plazo con mercados de Europa y Asia para reducir riesgos, aunque aclaró que parte de la producción se destinaría al mercado spot. En materia regulatoria, dejó una definición tajante: “Sin RIGI, no hay LNG”, en alusión al régimen de incentivos considerado clave para atraer inversiones.
Por otra parte, Marín hizo referencia al respaldo de la industria internacional, citando las declaraciones del CEO de Chevron, Mike Wirth, quien valoró el potencial argentino. “Me agrada que CEOs de su envergadura lo digan porque hace más masivo algo que nosotros ya sabemos”, sostuvo en dialogo con Más E, interpretando ese apoyo como una señal positiva para el país.
Producción, infraestructura y el rol de Vaca Muerta Sur
En paralelo al frente exportador, Marín detalló la estrategia de producción de petróleo para abastecer el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS). Según explicó, el crecimiento de la producción está condicionado por tiempos físicos e infraestructura disponible, especialmente en bloques clave como Loma Campana.
“Nadie en Argentina puede decir de un día para otro ‘voy a poner un millón de barriles’. Es un sistema lento, se necesita el Vaca Muerta Sur”, afirmó, diferenciando —según su análisis— la realidad local de países con capacidad ociosa como Arabia Saudita o Emiratos Árabes.
Para anticiparse a la puesta en marcha del oleoducto, YPF inició un aumento progresivo de equipos de perforación: la compañía ya pasó de 12 a 13 rigs activos y proyecta incorporar nuevas unidades en julio, agosto y diciembre. Con ese esquema, la meta —según lo expresado por Marín— es alcanzar unos 250.000 barriles diarios hacia fin de año.
El ejecutivo ilustró el desafío con lo que denominó “números verduleros”: “La producción actual decae naturalmente unos 60.000 barriles para diciembre. Si YPF no hiciera nada, bajaríamos de 200.000 a 140.000 barriles. Estamos haciendo el esfuerzo de perforar para recuperar esos 60.000 y sumar 50.000 extras”, explicó.
Además, destacó mejoras en eficiencia y costos dentro de la operación. Tras haber señalado previamente que Vaca Muerta era más cara que el Permian estadounidense, aseguró que la brecha comenzó a reducirse gracias al trabajo con empresas de servicios. “Logramos bajas de costos significativas que se van a ver en el costo del pozo”, afirmó.
Según detalló, uno de los avances clave es la reducción en los tiempos de desarrollo: el ciclo de perforación pasó de 310 días en 2023 a 185 días en la actualidad. Estos resultados, indicó, están alineados con el inicio del VMOS, y podrían escalar aún más si el contexto internacional de precios acompaña.
Finalmente, Marín anticipó que el próximo hito será en abril del próximo año, cuando la cúpula de YPF viaje a Nueva York para presentar ante inversores de Wall Street la actualización de su plan estratégico de largo plazo.
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