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Un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA reveló que el empleo asalariado formal total en el país sufrió una pérdida de 106.000 puestos de trabajo en la comparación interanual. El estudio fue coordinado por los especialistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria.
Los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) indican que en febrero de 2026, último registro disponible, cerca de 10 millones de personas eran trabajadores asalariados registrados en la seguridad social. Esta cifra abarca los puestos del sector privado, público y de casas particulares.
La cantidad de asalariados formales actual se ubica en un valor similar al registrado en junio de 2022. La pérdida de 106.000 puestos frente a febrero de 2025 representa una caída del 1%, mientras que la contracción llega a 290.000 empleos si se la compara con noviembre de 2023, lo que significa una baja del 3%.
A pesar del balance anual negativo, en febrero de 2026 el empleo total interrumpió una racha de nueve meses de caídas consecutivas y mostró un leve incremento de 8.000 puestos respecto al mes anterior. En tanto, el sector privado asalariado formal se mantuvo sin cambios significativos en el último mes analizado, tras encadenar ocho meses seguidos de contracción.
La reducción de puestos formales privados desde noviembre de 2023 acumula 206.000 empleos menos. La Industria y el Comercio continúan liderando la destrucción de puestos de trabajo, un proceso que comenzó en septiembre de 2025 en sintonía con la caída de la actividad en ambos sectores.
El sector de la Construcción no registró variaciones en el empleo durante febrero de 2026. Este estancamiento se dio luego de haber mostrado mejoras en diciembre de 2025 y enero de 2026, períodos que cortaron una etapa de caídas dominantes entre mayo y noviembre de 2025.
La Minería mostró una evolución particular al registrar una variación mensual positiva en el empleo después de 19 meses consecutivos de retroceso. Sin embargo, el informe advierte que la comparación interanual de la actividad minera sigue arrojando un saldo negativo pese a este crecimiento puntual.
El impacto según el tamaño de las compañías demuestra que las empresas chicas redujeron su cantidad de personal. En contraste, las grandes corporaciones aumentaron sus plantillas laborales, mientras que las firmas medianas no reportaron modificaciones en su estructura de empleo.
El poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) arrastra una pérdida del 39,3% en comparación con noviembre de 2023, más allá de subas aisladas en meses específicos. El proceso de deterioro real comenzó en diciembre de 2023 con una contracción del 15% por la aceleración inflacionaria, seguida por una baja del 17% en enero de 2024.
La tendencia decreciente acumulada ubica al salario mínimo real de abril de 2026 en un nivel inferior al registrado en el año 2001, previo al colapso de la convertibilidad. La pérdida frente al valor máximo de la serie histórica, alcanzado en septiembre de 2011, representa una erosión del 66%, lo que significa que el poder de compra actual es de apenas un tercio de aquel máximo.
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