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Esta noche, el cielo ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más esperados del año: la superluna más luminosa de 2025, acompañada por una lluvia de meteoros. Descubre a qué hora y cómo observarla desde tu ubicación para no perderte este fenómeno único.

La superluna más brillante de 2025 llega este 5 de noviembre

Con la caída del Sol, el firmamento se prepara para un evento astronómico excepcional. La llamada “Luna Llena del Castor” alcanzará su punto más cercano a la Tierra, convirtiéndose en la superluna más grande y brillante del año 2025.

Este fenómeno ocurre cuando la Luna llena coincide con su perigeo, el punto más próximo de su órbita elíptica alrededor de nuestro planeta. En esta ocasión, el satélite natural se mostrará hasta un 16% más luminoso y un 7% más grande que una luna llena promedio, especialmente visible en cielos despejados y lejos de la contaminación lumínica.

Según los cálculos astronómicos, el momento de máximo brillo será alrededor de las 21:20 (hora de Argentina), lo que equivale a las 00:20 GMT del jueves 6 de noviembre.

Una noche doblemente especial: coincide con una lluvia de meteoros

La superluna no llegará sola. Coincidirá con el máximo de actividad de las Táuridas del Sur, una de las lluvias de meteoros más activas del mes de noviembre.

Las Táuridas son conocidas por sus meteoros lentos y brillantes, que provienen de los restos del cometa 2P/Encke. En ocasiones, generan bólidos, fragmentos grandes que se encienden espectacularmente al ingresar a la atmósfera terrestre.

“El encuentro con las Táuridas de este año es especial porque se prevé material más grande de lo habitual, capaz de producir meteoros brillantes visibles incluso con la luz de la superluna”, señaló la Sociedad Meteorológica Estadounidense (AMS).

Las Táuridas pueden generar bólidos de gran intensidad, fragmentos más grandes ingresan en la atmósfera y producen destellos prolongados (NSF/NOIRLab via AP, archivo)

El mejor momento para observar los meteoros será después de la medianoche, cuando la rotación terrestre orienta a los observadores hacia la corriente de partículas. Aunque el resplandor lunar puede opacar los más débiles, los bólidos más intensos seguirán siendo visibles a simple vista.

El origen del nombre “Luna del Castor”

El nombre tradicional de esta luna llena proviene de las costumbres de los pueblos originarios del hemisferio norte. Durante noviembre, los castores reforzaban sus diques antes del invierno, marcando un período clave en el calendario natural.

El Farmer’s Almanac también registra otros nombres culturales:

  • Luna de excavación (pueblos tlingit)
  • Luna de celo del ciervo (dakota)
  • Luna de hielo (cree)

Estos nombres reflejan la relación ancestral entre los ciclos lunares, las estaciones y las actividades humanas.

Efectos de la superluna sobre la Tierra

Aunque el aumento de tamaño visual es leve, la superluna influye directamente en las mareas. Su proximidad incrementa ligeramente el tironeo gravitacional sobre los océanos, generando mareas más altas de lo habitual, conocidas como mareas de perigeo.

No representan un riesgo, pero son un recordatorio de la estrecha conexión entre la Tierra y su satélite.

Consejos para observar la superluna y la lluvia de meteoros

Para disfrutar plenamente del espectáculo, los astrónomos recomiendan:

  1. Alejarse de la contaminación lumínica, buscando zonas rurales, parques o miradores naturales.
  2. Esperar cielos despejados para maximizar la visibilidad del brillo lunar y los meteoros.
  3. No usar telescopio ni binoculares para las Táuridas: la observación a simple vista abarca un campo más amplio del cielo.
  4. Tener paciencia y aclimatar la vista a la oscuridad durante al menos 15 minutos.

 Un noviembre lleno de eventos astronómicos

La superluna compartirá protagonismo con la lluvia de meteoros Táuridas del Sur, conocida por presentar meteoros lentos y ocasionalmente brillantes. Según explicó el coordinador de informes de bólidos de la Sociedad Meteorológica Estadounidense, “Pero siempre que esté oscuro durante ese período (de octubre a principios de noviembre), se podrán observar estos meteoros lentos provenientes de la constelación de Aries en octubre y de las Táuridas en noviembre”, informa la entidad.

Las Táuridas provienen de los restos dejados por el cometa 2P/Encke, que completa su órbita alrededor del Sol en poco más de tres años. En ocasiones, esta lluvia genera bólidos, fragmentos más grandes que se encienden intensamente al ingresar en la atmósfera. “El encuentro con las Táuridas de este año es especial porque se prevé que encontremos material nuevo, un poco más grande que el meteoro típico de las Táuridas. Y estos tienden a causar bólidos”.

Aunque la luz de la superluna podría dificultar la visión de meteoros más débiles, los bólidos cuentan con la potencia necesaria para destacar incluso en un cielo parcialmente iluminado. La clave estará en la paciencia y la ubicación. El mejor momento para observar suele ubicarse después de la medianoche, cuando la rotación terrestre orienta al observador hacia el flujo de partículas que ingresan a la atmósfera.

El calendario astronómico de noviembre no se limita a las Táuridas. Días más adelante, entre la medianoche y el amanecer del 17, las Leónidas alcanzarán su punto de actividad máxima. Se trata de una de las lluvias más célebres, debido a los registros históricos que documentan tormentas de meteoros extremadamente intensas. “Las Leónidas tienen una historia notable de tormentas, produciendo espectáculos espectaculares. Sin embargo, esos eventos son excepcionales y no ocurren todos los años. No se espera otra verdadera tormenta de meteoros hasta 2099”, aclara la NASA.

La presencia de la superluna en el cielo nocturno puede opacar una parte de estas lluvias, pero no anula su observación. Los meteoros más luminosos podrán distinguirse sin necesidad de telescopios ni binoculares.

Además, durante los primeros días del mes aún será posible registrar algunos rastros de las Oriónidas, una lluvia que alcanzó su máximo a finales de octubre y todavía permanece activa.

Un llamado a mirar el cielo

Más allá del espectáculo visual, la superluna del 5 de noviembre de 2025 invita a reconectar con la naturaleza y la ciencia. Observar el cielo nocturno es recordar que nuestro planeta forma parte de un sistema dinámico, donde la luz, el polvo y la materia se cruzan constantemente en un equilibrio fascinante.

Esta noche, el universo ofrece una cita que vale la pena no perderse: la superluna más grande del año acompañada por una lluvia de meteoros.
Una oportunidad perfecta para apagar las pantallas, levantar la vista y dejarse sorprender.

EN ESTA NOTA Meteorito superluna

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