Your browser doesn’t support HTML5 audio

En la segunda jornada del 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (AIGLP), empresas de Brasil compartieron sus experiencias y desafíos.

Sergio Bandeira de Mello, presidente de Sindigás —entidad que representa el 98% del mercado en Brasil—, dialogó con La Opinión Austral sobre los desafíos de un sector que hoy transita una presión global.

Brasil y Argentina comparten un ADN energético similar, aunque con escalas muy distintas. Mientras que en nuestro país el mercado anual ronda las 1,5 millones de toneladas, en Brasil la cifra se eleva a 7,5 millones. Sin embargo, la dependencia del hogar es el denominador común: en Argentina, el GLP en garrafa representa entre el 50% y 60% del mercado; en Brasil, esa cifra alcanza el 71%.

Somos el undécimo mercado más grande del mundo“, destacó Bandeira de Mello. Esa magnitud hoy enfrenta una tormenta perfecta por la geopolítica. Aunque los precios internacionales aún no han tenido un salto “impresionante”, los costos operativos y logísticos sí lo han hecho, impulsados por la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Esta situación es dramática para gigantes como China e India, que dependen del GLP no solo como combustible, sino como insumo petroquímico clave.

WhatsApp-Image-2026-03-25-at-1.28.41-PM-728x539
FOTO: CAMILA FERRER POSE/LA OPINIÓN AUSTRAL

El precio

Para el titular de Sindigás, el valor del gas no es un simple dato económico, sino una variable de alta sensibilidad social. “El precio del GLP es asunto del presidente de la República en todos los países latinoamericanos. Lo mismo pasa con la gasolina en Estados Unidos; crea presiones sociales muy importantes”, analizó.

No obstante, la receta brasileña para enfrentar estas crisis difiere de las intervenciones tradicionales. Para Bandeira de Mello, el fracaso de las políticas públicas en la región nace de interferir en la formación de precios. “Lo importante es aclarar a la población por qué los precios están donde están. La comunicación adecuada es vital para que el usuario comprenda el momento de presión y racionalice el consumo“, sostuvo.

En el vecino país, los precios son libres en todos los eslabones de la cadena. El directivo defendió este modelo como la única vía para alcanzar niveles de calidad óptimos. En lugar de precios artificiales para toda la sociedad, Brasil perfeccionó el programa “Auxílio Gás” (o “O Gás do Povo”), un subsidio focalizado exclusivamente en los sectores más vulnerables.

FOTO: CAMILA FERRER POSE/LA OPINIÓN AUSTRAL

Inversiones y seguridad jurídica

La pregunta que sobrevuela es si el esquema argentino actual desalienta la llegada de capitales. Para el experto brasileño, la respuesta es afirmativa. “Los inversores necesitan confianza de continuidad. Las políticas públicas son como vectores; la gente tiene que creer que ese vector permanecerá en el futuro y no que cambiará 180 grados con un nuevo gobierno”, advirtió.

Pese a esto, vio con optimismo la presentación de la Secretaría de Energía de la Nación: “Me pareció que marchan en un sentido positivo para las inversiones”. Para el directivo, los pilares del desarrollo son tres: libertad de precios, competencia real entre agentes y una seguridad técnica innegociable, dado que se trata de un producto inflamable almacenado bajo presión.

GLP Automotor y la huella verde

A diferencia de los proyectos que se barajan en Argentina para el uso vehicular, Brasil se muestra cauteloso. Aunque el GLP es mucho más limpio que el gasoil o la nafta, allí la competencia es distinta: los renovables.

“En Brasil tenemos un programa de biocombustibles muy desarrollado. El Estado no parece dispuesto a crear incentivos para un producto fósil que reemplazaría a uno renovable”, explicó. Aun así, el GLP mantiene una penetración envidiable: está presente en el 91% de los hogares brasileños, donde se lo conoce popularmente como “gas de cocina”, además de mantener una competitividad feroz frente al gas natural en los sectores industrial y comercial.

“Es un mercado muy grande”, concluyó Bandeira de Mello, dejando en claro que, con reglas claras y libertad de mercado, hay espacio para todos los actores de la cadena.

Leé más notas de La Opinión Austral

Ver comentarios