Por Jorge Cicuttin

 

Pan y trabajo. Una multitud se congregó este domingo en la tradicional marcha de San Cayetano, reclamando pan y trabajo. Las organizaciones sociales se movilizaron desde Liniers hasta el centro de la ciudad con las consignas “por Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo. Sin poder popular, no hay justicia social”.

Un reclamo que en términos políticos y sociales se traduce en conseguir trabajo con condiciones dignas, el acceso a una vivienda y a un plato de comida en la mesa “propia”, sin necesidad de recurrir a un comedor popular. Cosas que una gran parte de la población argentina carece, en algunos casos totalmente y en otros las tiene a medias.

FOTO: PEPE MATEOS

Es un reclamo que se hace en este relanzamiento y reconstrucción del gobierno de Alberto Fernández, en el cual aparece con centralidad política y de decisión la figura de Sergio Massa.

Un ministro o superministro –palabra que rechaza el ex diputado-, que llegó en un momento en que se está al borde del abismo, con la misión de irse alejando de él. Tarea en la que debe atender varios frentes, todos tan urgentes como importantes.

En su primer discurso, Massa puso en primer lugar la urgencia financiera, el frenar la corrida del dólar y aumentar las reservas del Banco Central. Para atender el frente social, sin duda también urgente, el ministro solo apuntó a un refuerzo para los jubilados y a una reunión con empresarios y trabajadores para obtener una suma fija de aumento para los privados. Para muchos, tuvo gusto a poco en el plano de la deuda social.

Este miércoles se sabrá en qué consiste este refuerzo para los jubilados y pensionados, previo a la recomposición por ley que llegará en septiembre. Los más optimistas esperan que entre el refuerzo y el aumento por ley una jubilación mínima se acerque a los 50.000 pesos mensuales el mes que viene. Si es así, sería un alivio importante para los jubilados de la mínima. El martes se sabrá.

Para los trabajadores en actividad, Massa intentará lograr un aumento de suma fija para los empleados registrados del sector privado. En principio, para atender las necesidades de quienes cobran entre 50.000 y 150.000 pesos mensuales.

FOTO: PEPE MATEOS

En la Confederación General del Trabajo (CGT), que todavía debate qué hacer con la anunciada marcha del jueves 18, la propuesta ha generado respuestas diversas. Algunos gremios se oponen porque apuestan todo a las reaperturas de paritarias por sector de acuerdo a la marcha de la inflación. Otros no se oponen a la suma fija, pero siempre y cuando no interfiera con las discusiones paritarias y que solo sea una emergencia.

De todas maneras, tanto el refuerzo jubilatorio como la suma fija para los trabajadores en actividad solo tendrán valor si se logra frenar la inflación.

La cifra de julio –que se conocerá esta semana- así como la de agosto van a marcar índices récord, sobre eso ya poco se puede hacer. La apuesta de Massa es bajarla con fuerza después de estos dos meses.

Y es acá donde su necesario plan de estabilización de precios y salarios necesita de una situación financiera más calma.

Massa espera que esta semana ya pueda mostrar algunos resultados positivos en su objetivo de sumar reservas en el Banco Central y calmar al dólar.

El ministro confía en que empiecen a ingresar los 5.000 millones de dólares de adelanto de exportaciones que negoció con el sector. Lo que es seguro es que este mes se reducirá -algunos calculan en 700 millones de dólares- la demanda de importación de energía. Y arranca la “recompuesta” segmentación tarifaria en la luz, lo que se sentirá en los bolsillos de la gente pero que hará respirar al Banco Central con la fuerte baja en los subsidios.

Junto a éstas, Massa deberá poner en marcha otras medidas para calmar y darle mayor previsibilidad al sector financiero y empresario.

Estos son los primeros pasos que está llevando adelante Massa para alejarse del precipicio al que enfrenta el gobierno del Frente de Todos. Pasos que tienen necesariamente que estar acompañados por un cierre de la grieta política con Cristina Fernández de Kirchner.

La foto que se hizo trascender en la que se ven a Massa y Cristina sonriendo en el despacho de la titular del Senado llevó un poco de calma en ese sentido. ¿Pero es suficiente?

Los nombramientos en la Secretaría de Energía y de Gabriel Rubinstein como vice en Economía, si finalmente se concreta, servirán para dar un paso más hacia la calma interna en el Frente de Todos. O todo lo contrario.

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