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El brutal ataque ocurrido este lunes por la mañana en la ciudad de San Cristóbal dejó una víctima fatal y varios heridos, entre ellos dos de gravedad, y generó gran conmoción en toda la provincia de Santa Fe. El hecho tuvo lugar en la Escuela Normal N°40 Mariano Moreno, donde un alumno de 15 años abrió fuego contra sus compañeros minutos antes del inicio de la jornada escolar.

Según confirmaron fuentes oficiales, el atacante utilizó una escopeta calibre 12/70 recortada, que pertenecía a su abuelo materno.

El agresor efectuó múltiples disparos: cargaba dos cartuchos, disparaba y volvía a recargar, en una secuencia que se repitió hasta que fue reducido. Testigos indicaron que llevaba municiones adicionales en una cartuchera cruzada en el pecho.

El arma homicida

Existen versiones contrapuestas sobre cómo ocultó el arma al ingresar al establecimiento: aunque las autoridades sostienen que la transportaba en un estuche de guitarra, alumnos aseguran que estaba dentro de una mochila, con los caños cubiertos por una prenda.

Cómo fue el ataque dentro de la escuela

El hecho ocurrió alrededor de las 7:12 de la mañana, cuando los estudiantes aguardaban el izamiento de la bandera. Minutos antes, el atacante -identificado como Gino C., de 15 años- llegó al colegio en bicicleta y no llevaba uniforme, lo que no generó sospechas iniciales. Le preguntó a Esteban, un alumno de la escuela, dónde quedaba el baño. “Estaba pálido y parecía extraviado. Él sabía dónde quedaba el baño, porque había hecho la primaria y tres años de secundaria”, advirtió Iván, un estudiante de quinto año, que jugaba al básquet en el club Racing con el adolescente asesino.

En el piso del baño, Gino cargó la escopeta con cinco cartuchos y se cruzó en el pecho una cartuchera donde tenía una docena de municiones. Al salir al patio interno, pronunció la palabra “sorpresa” y comenzó a disparar contra los alumnos.

La primera víctima fue Ian Cabrera Núñez, de 13 años, quien murió en el acto tras recibir los disparos. Otros estudiantes resultaron heridos, algunos de gravedad, con impactos en el pecho y abdomen.

Ian Cabrera, la víctima mortal.

El pánico se apoderó del lugar: alumnos corrieron sin rumbo, algunos escaparon saltando muros y otros buscaron refugio en calles cercanas. Incluso se reportó que un estudiante se arrojó desde una planta alta durante la desesperación.

Finalmente, el atacante fue reducido por un portero y un alumno de cursos superiores cuando intentaba recargar nuevamente el arma. Posteriormente, fue detenido por la policía.

Carolina Morel, integrante del Gabinete Educativo de la escuela, contó que, tras escuchar las detonaciones, los docentes se refugiaron en la sala de profesores y “activaron” distintos mecanismos de emergencia.

“Atinamos a sacar nuestros teléfonos y empezar a llamar a distintos organismos: la policía, el hospital y las familias”, aseguró la docente. “Había mucha incertidumbre. Nadie sabía quiénes estaban heridos”, agregó. Al salir del edificio, indicó que encontraron a uno de los estudiantes en el suelo. “Nos acercamos para ver si tenía signos vitales y dedujimos que no”, apuntó.

Los chicos se empezaron a refugiar en la plaza San Martín, que está separada de la escuela unos 150 metros. La situación era caótica. Algunos estudiantes, sobre todo los más chicos estaban en shock y deambulaban por la ciudad, como perdidos. Algunos padres que se enteraron empezaron a recorrer las calles en auto en busca de los alumnos que estaban bajo el efecto de esa situación extrema.

De acuerdo a autoridades provinciales, el joven no tenía antecedentes de conducta violenta en la escuela, aunque atravesaba una situación personal compleja. Su defensa indicó que había presentado episodios recientes de autolesiones.

“Cuando llegó la policía a Gino lo subieron a un patrullero. Estaba con la mirada perdida y decía que no sabía lo que había pasado. Yo jugaba con él al básquet. Es un chico callado, buen alumno, que no tenía problemas con nadie”, sostuvo Esteban.

Paralelamente, los médicos determinaron que Cabrera, de 13 años, había fallecido por los disparos. La conmoción fue demoledora en San Cristóbal, y entre los alumnos aún más. Otros dos estudiantes fueron hospitalizados por las heridas de arma de fuego. Uno de ellos fue trasladado a la ciudad de Santa Fe.

Por la tarde, vecinos se congregaron en la plaza principal y, al anochecer, cerca de 500 personas realizaron una vigilia frente a la escuela, encendiendo velas en memoria de la víctima.

Investigación y situación legal

El caso está siendo investigado por las autoridades de Santa Fe. Debido a que el agresor es menor de edad, no es punible bajo el régimen penal actual vigente en el país.

Funcionarios provinciales indicaron que se están destinando recursos para contener a las familias, a la comunidad educativa y para evaluar las circunstancias que derivaron en este hecho sin precedentes en la localidad.

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