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Luego que la Selección Argentina desplegara la emblemática bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” durante los festejos tras vencer a Inglaterra, el contundente mensaje de soberanía nacional resonó con fuerza en la comunidad internacional y desató intensas reacciones en el ámbito diplomático y deportivo.

En ese marco, la atención vuelve a centrarse sobre el Atlántico Sur ante el inminente avance de un controvertido emprendimiento hidrocarburífero. Se trata del proyecto Sea Lion, emplazado en la Cuenca Malvinas Norte, impulsado mediante licencias otorgadas por la administración británica que ocupa el archipiélago. El conglomerado petrolero a cargo de las operaciones está liderado por la operadora de origen israelí Navitas Petroleum —poseedora del 65% de la participación— en sociedad con la firma británica Rockhopper Exploration, que conserva el 35% restante.

Extracción diaria

Sobre las implicancias geopolíticas de este avance, el ex ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, advirtió por Radio 10 en una entrevista con Gustavo Silvestre que la consolidación del proyecto alcanzará una extracción inicial de 55.000 barriles diarios de petróleo a partir de los próximos años.

El economista remarcó que el volumen de producción proyectado generará exportaciones por cerca de 1.000 millones de dólares anuales, un impacto económico de enorme magnitud para una población de apenas entre dos mil y tres mil habitantes.

Kulfas alertó que los ingresos proyectados por la venta del crudo transformarán la dinámica del archipiélago: “Si se consolida un enclave petrolero de ese nivel, va a convertirse en una especie de Emirato Árabe en el Atlántico Sur. Va a ser un espacio económico muy importante”.

Asimismo, enfatizó el impacto directo sobre los recursos naturales del país y la soberanía argentina. “Se anunció una decisión de inversión muy importante. Se van a extraer 55.000 barriles diarios de petróleo. Es petróleo argentino, riqueza que pertenece a la Argentina, y se la van a robar literalmente porque están ocupando ilegalmente las Islas Malvinas“, aseveró.

El ex funcionario sostuvo que la confirmación de la existencia de hidrocarburos modificó el escenario geopolítico en la región. “Hace pocos meses se confirmó con precisión que hay petróleo y que lo van a empezar a extraer probablemente el año que viene. Ahora sabemos que el petróleo está“, puntualizó.

Los jugadores argentinos con la bandera de “Las Islas Malvinas son Argentinas”.

Por otro lado, Kulfas cuestionó a sectores de la intelectualidad europea —entre ellos al economista griego Yanis Varoufakis— por criticar a la sociedad argentina y mantener silencio ante la presencia británica en el Atlántico Sur. “¿Cómo explican que en pleno siglo XXI haya un enclave neocolonial en Malvinas, que se está llevando nuestro petróleo, y no dicen nada sobre eso? Son contradicciones de algunos sectores progresistas que pretenden aplicar su manera de ver las cosas al resto del mundo y no entienden la historia“, señaló.

En esa misma línea, el economista expresó su sorpresa por la falta de una reacción ambiental o política contundente ante el avance de las empresas internacionales en la zona. “Cuando se impulsó la exploración frente a la costa argentina hubo campañas de boicot muy fuertes. Ahora, que se confirma petróleo en un territorio argentino ocupado por Gran Bretaña, no vemos esa misma reacción”, diferenció.

Finalmente, advirtió sobre la participación de capitales internacionales en el proyecto y reclamó una postura activa por parte de las autoridades nacionales. “El Gobierno tiene que tomar una actitud realmente muy activa y trabajar para cuidar el patrimonio de los argentinos, porque probablemente Malvinas y el petróleo que buscan extraer allí no son de Gran Bretaña, son de la Argentina“, concluded Kulfas, recordando que existen resoluciones de las Naciones Unidas que exigen negociar una solución pacífica al conflicto de soberanía.

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